Testimonio de David

Estupefaciente no es droga, ¡sino MARÍA!

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“Quisiera llevar este testimonio mío a la mayor cantidad de personas cristianas posible, porque no es sólo mío, ¡sino el testimonio de la Virgen de Medjugorje que ha actuado en mí! ¡Siento la necesidad de hacerlo para que las personas sepan que María nos ama a todos indistintamente, y que existe de verdad! ¡No es un mito de la iglesia: es nuestra Madre!

Tengo que decir ante todo que he ido sin que nadie me invitase o me hubiera contado lo hermoso que es aquel lugar. Sólo sabía que allí había Videntes que ven a la Virgen, y nada más… ¡Se puede decir con grandes letras que la Reina de la Paz me ha llamado! No sabía ni siquiera con quién iba a estar, ni conocía el programa. Me he lanzado dentro sin hacerme demasiadas preguntas, porque sentía que debía estar allí. No puede haber explicaciones… ¡Ha sido una llamada! No soy un chico “santo”, y a lo largo de mi vida he probado todo lo que el mundo tiene a disposición, y desgraciadamente también algún tipo de droga… ¡Habiendo probado ya todo tengo que decir que la sociedad actual quiere llenar el vacío en nosotros con cosas ridículas y sin sentido! ¡Pero incluso si nos proporcionan placer son felicidades momentáneas, por no decir instantáneas! Las felicidades que nos son donadas por Dios son gozos duraderos y que se repiten día tras día. No obstante, para hacerlas durar tenemos que cultivar la fe en Cristo y no cansarnos nunca de rezar y de vivir como quiere Él. Si cejamos un poco en el intento es realmente fácil perderse, porque es difícil creer en Dios: es más fácil no creer, así no se tiene ninguna responsabilidad y se vive como se quiere, quizá tristes pero sin obligaciones. ¡Digo esto porque lo he probado en mi piel, y debo agradecer al Señor si más de una vez me ha dado su mano para volverme a levantar!

En los tiempos que vivimos el Maligno nunca ha tenido un poder tan fuertemente devastador: divorcios, abortos, droga, criminalidad de todo tipo… ¡Ni siquiera en la era nazi-fascista era tan poderoso! Las personas más afectadas son los jóvenes, que nacen y crecen con un corazón de oro pero después demasiado a menudo se alejan de los valores justos… En estos tiempos se escucha a menudo decir: ¡Dios no existe! Ésta es la peor cosa que un ser humano puede decir… ¿Quién entonces ha creado este mundo fantástico? ¿Y quién ha creado al hombre? ¿Quién nos ha dado el amor, el sentido del perdón, la compasión, la caridad hacia el más débil…? ¡Si uno no se hace estas preguntas, entonces es que quiere huir de la realidad! No se puede huir de la realidad toda la existencia, sino que hay que preguntarse: ¿Por qué existo? ¿Qué estoy haciendo en este mundo? Si no tenemos el ancla que es Cristo, todo es vano, porque la vida pierde valor y no tiene sentido. No teniendo relación con Cristo, acabamos idolatrando al Dios dinero y satisfaciendo nuestros vicios. He probado en primera persona que satifacer nuestros vicios no lleva a una gran felicidad, ¡sino que al contrario nos hace estar cada vez más obsesionados por poseer y satisfacer nuestras locuras! ¡Sólo con Dios se puede tener la paz interior! Cuando con veinte años uno se siente como si tuviera setenta, entonces es que algo no cuadra y hay que concederse un poco de tiempo para uno mismo y meditar en qué se está equivocando o encontrar una solución; ¡pero este mundo corre demasiado veloz, y por eso se abandona a menudo la idea! ¡Yo este tiempo para mí mismo lo he hallado acudiendo a ese lugar extraordinario que es Medjugorje, donde la Virgen reina en todas partes!”.

“¡Había abierto la puerta a la Virgen!”

“Por fin hemos llegado a la meta: Medjugorje. ¡Tras un largo viaje de más de trece horas! A nuestra llegada nos fuimos en seguida a la pequeña capilla de la casa de Vicka, donde el sacerdote que nos acompañaba celebró la Santa Misa. Yo no comulgué porque ¡Desde Navidad no me había confesado!

La primera noche tan sólo nos tomamos dos cervezas entre mi amigo y yo. Pero la noticia de que al dia siguiente asistiríamos a la aparición de la Virgen a Mirjana me llenó de entusiasmo, una emoción mezclada con mucha curiosidad.

Ya de buena mañana había una gran muchedumbre: intenté colarme hacia adelante para estar más cerca de la vidente, pero era imposible. La gente recitaba el Rosario junto a Mirjana, y ella oraba de rodillas. De repente ví a esta joven mujer mirando al cielo con ojos brillantes como diamantes y dialogando con algo que estaba encima de ella...Estaba hablando con la Virgen... mientras, en el entorno ¡reinaba un silencio sepulcral!

Nadie veía a la Virgen, excepto ella, pero se notaba una sensación de paz absoluta y se respiraba un aire lleno de amor hacia el prójimo. Todos comprendimos que estabamos asistiendo a algo único, ¡estaba temblando! Cuando terminó la aparición, Mirjana dijo que la Virgen bendijo a todos los presentes, pidió que le rezaramos siempre y prometió que estaría junto a todo aquel que la había invocado. Era increíble que la Virgen me hubiera mirado a mi en el corazón y bendecido, ¡precisamente a mi, que no tengo grandes virtudes! Era un sueño y entendí de inmediato que se trataba de un evento excepcional.

Las caricias de los niños

Mas tarde nos fuimos a una casa grande donde entregamos alimentos y comida. Cuando entramos, una monja nos explicó que estábamos en un orfanato de niños que quedaron huerfanos durante la guerra o que habían sido abandonados por las familias mas pobres. Yo no habia estado nunca en un orfanato...Dijimos alguna oración junto a la monja y a los niños y luego salimos.

Fue entonces cuando ocurrió algo realmente conmovedor. Todos los niños del orfanato salieron y nos avasallaron buscando caricias. Uno de ellos abrazó con fuerza a nuestro chofer, ¡como si fuera su papá! ¡Cuánto sufrimiento y cuánto deseo de ser amados tenían esos niños! Nosotros, que hemos vivido con nuestros padres una vida ociosa y con todo tipo de bienes, no lo podemos ni imaginar. Nos separamos de todos ellos con una pena enorme. En la sociedad en la que vivimos no pensamos en estas realidades, hacemos como que no existen, ¡pero debemos contemplarlas con los ojos para creerlas!

Tenía que abrirme a Ella

En la tarde me dí una vuelta yo solo por las calles de Medjugorje y llegué de frente a una subida que llevaba hasta la estatua de la Virgen. Era el monte llamado Podbrdo, donde tuvieron lugar las primeras apariciones. Comencé entonces a subir calzando unas zapatilas, y noté que mientras subían , todos rezaban el Rosario. Yo no decia nada, me senté sobre una piedra hacia la mitad del recorrido y allí intenté ponerme en sintonía con la Virgen... ¡pero no sentí realmente nada! Medjugorje y la Virgen no me habian aún mostrado su rostro. Apenas retorné al hotel, supe que iban a ir al Podbrdo, donde acababa de estar. ¡Que aburrido, otra vez...!

Subimos por ese monte rocoso lleno de piedras escarpadas, y como todos, también nosotros recitabamos el rosario; pero yo no estaba tan entusiasmado porque hacia mucho calor, y ¡pensaba mas en el calor que en la oración! Cuando llegamos arriba me quedé unos minutos delante de la estatua blanca de la Virgen, y luego bajé yo solo por un atajo, llamado sendero del silencio. Pero sentía mucha rabia y desilusión porque no podía sacar todo el mal que había en mi; recuerdo de haber lanzado mas de una vez la botella que llevaba contra el suelo, contrariado por la frustración. ¡No comprendía todavía que debia abrirme a la Reina de la Paz!

Una única luz en la oscuridad

Por la noche estaba previsto la adoración Eucarística, y yo no tenía ni idea de lo que se tratase.Vi solo que en la plaza detrás de la iglesia, muchos jovenes acudían también a esta cosa.

Yo me aislé del grupo y me quedé allí a unos diez metros. La plaza se llenó de muchos jovenes y había un gran silencio. En el fondo, sobre el gran altar, había una luz que iluminaba el Santísimo, esa era la única luz encendida, entorno a ella y en toda la plaza, la oscuridad. Un sacerdote en varios idiomas, con breves oraciones, guiaba la adoración a Jesús, el Santísimo.

Todo era nuevo para mi. En aquella oscuridad, el Santísimo iluminado transmitía plenamente la idea de que sólo El es la Luz y quien no lo siga, vivirá en tinieblas. Me emocioné mucho , ¡era bello estar allí! Sin embargo, por una serie de malentendidos, acabé la tarde en un bar junto con mis amigos. Nuestro guía de grupo nos vino a buscar por todo Medjugorje y nos regañó bastante, porque estaba muy preocupado: ¿a donde fuimos a parar? A decir verdad nos trató de manera muy dura y yo en ese momento estaba furioso porque desde hacía más de diez años nadie habia venido a buscarme “tirándome de las orejas”.

Estaba yo de verdad muy enfadado porque lo encontré todo absurdamente exagerado. Luego, reflexionando, por la noche, entendí que lo había hecho por nuestro bien, porque estabamos desaprovechando una gran ocasión de unirnos a la Virgen: ¡en los bares no habríamos nunca encontrado a la Virgen! Comprendiendo esto, me relajé.

“Pero,¿tu quieres cambiar, o no?”

Al dia siguiente, el responsable del grupo, estando a solas, me preguntó si de verdad quería yo cambiar, o no, porque veía que no tenía la mas mínima intención. Enseguida comprendí que me estaba equivocando del todo y que debia abrirme más a la Virgen: no quería desaprovechar esta ocasión porque si la Virgen me había llamado hasta allí, seguramente queria hablarme y yo con él me fui nuevamente a la plaza donde esta la iglesia para oir Misa.....

Entorno a la iglesia había decenas y decenas de sacerdotes procedentes de todo el mundo que tomaban confesión a cada fiel que lo deseaba. Pensé que desde Navidad no “vaciaba el saco”,que estaba lleno de amarguras, derrotas y desilusiones. Decidí entonces confesarme. Encontré un sacerdote con mucho tacto y cuando le expliqué mi historia lloramos juntos y me agradeció por haberle dado mi testimonio; luego nos despedimos y me dió su bendición.

La misa se estaba todavía celebrando, pero yo no fui; me habia finalmente liberado .....caminé mucho rato sin meta alguna y lloré todo el sufrimiento y el dolor acumulado. Era de verdad tanto el dolor que arrastraba, que lloré por largo rato.

Normalmente no me sucede nunca lo de llorar, pero la sensación que sentí en esos momentos son indescriptibles. Me sentía libre y había llegado la hora de encontrarme con la Reina de la Paz. Era una emoción que me partió en cuatro... Lloré, lloré y lloré casi una hora. Me sentí un espíritu nuevo, nunca había sentido ese tipo de alivio tras una confesión. Habia algo raro: habia abierto la puerta a la Virgen!”

La procesión de la alegria

“Llegó la noche de la procesión por las calles de Medjugorje. “¡Que aburrido!”, me dije, imaginando las tristes procesiones que se hacen en mi pais: cabizbajos y rosario... ¡Que monotonía!”. ¡Era mejor tomar una pizza! La circunstancia quiso, en cambio, que justo al terminar la cena, en la calle comenzó a transitar la procesión. Delante nuestro desfilaban jóvenes de todas partes del mundo llevando cada uno la bandera de su país: austriacos, suizos, italianos, croatas,americanos, coreanos... algunos cantaban, otros tocaban instrumentos y muchos ¡Incluso bailaban! ¡Carajo! - me dije- ¡No es la típica procesión! Estos no lloran, ¡Sino que disfrutan! Sólo un instante de perplejidad me freno de lanzarme adentro, pero despues decidí degustar todo lo que Medjugorje me estaba donando, y me lancé en medio de esta multitud interminable de jóvenes...

Disfrutaba con ellos, aún si conocerles, y además sin conocer sus idiomas; me parecía de verdad caminar junto a muchos hermanos. Todos con el único amor, Maria. Tenía la sensación que esta enorme cola de miles de personas, formara un único cuerpo. Caminamos durante varios kilometros y no me di ni cuenta. Era increíble, durante la procesión había sentido el mismo escalofrío de exaltación que te da la droga, ¡Pero ésta vez era solo una sensación! Lo que en cambio estaba notando, era pura realidad. Tenía también la impresión de que la Virgen me había dado la mano para caminar junto a mi. Ha sido la cosa mas entusiasmante de toda la peregrinación. Durante toda la noche pensé en todo lo que habia sentido y apenas pude dormir...

¡Nuevos Horizontes... resplandecientes de sol!

Al dia siguiente, otro encuentro importante me esperaba:la Comunidad de los Nuevos Horizontes. Hospeda a chicos que salen de la drogodependencia. Había ya oido hablar de ello en la televisión y quedé ya entonces impactado.

Apenas llegué, me fijé en el rostro de estos jóvenes: tenían la mirada resplandeciente como el sol... Le conté mi historia a dos de ellos y luego escuché sus experiencias. ¡Qué impresionantes! Estos chicos habian padecido mucho sufrimiento y penurias terribles, peores que las mias. Pero ahora eran personas nuevas, vacias de la putrefacción creada por la droga. Era increible ver como estos chicos se habían decidido por la belleza de la vida. Habian entrado como cadáveres y ahora , gracias a la oración, a la fe y al trabajo, tenían una vida nueva bajo la protección divina de la Virgen. En fin, ¡No era la típica comunidad con aires de cuartel! Sentía casi cierta envidia al ver su manera de estar juntos, llenos de amor el uno por el otro... Era bonito ver sus rostros, al principio seguro que oscuros, y ahora brillantes como diamantes gracias a la intercesión de Maria. Esos testimonios me han empujado a creer todavía mas....

Era el testimonio de un jóven que en el pasado habia sido una estrella de rock de mucho éxito. Se hizo millonario con la venta de sus discos, poseía enormes propiedades y llevaba una vida muy acomodada. Estaba peró atormentado porque se sentía infeliz, es más, estaba profundamente deprimido. A pesar de la popularidad, de las mujeres, de las amistades influyentes y de tanto dinero, seguía preguntandose porque no era feliz. Estaba tan apenado que una noche se arrimó al balcon del tercer piso de su mansión con la intención de suicidarse. Pero justo en el momento de irse a tirar, algo misterioso le retuvo... Se puso a llorar, a llorar fuerte y se acordó de la Virgen Maria. Hecho bastante insólito, ya que su vida giraba sólo entorno al sexo,a la droga y al rock and roll....

Se decidió entonces a descubrir qué es lo que quería esta Mujer que le había impedido quitarse la vida, y partió hacia Medjugorje. Allí la Virgen lo forjó con ternura. Su corazón y su conciencia, que hasta entonces eran inexistentes, ahora ardían de amor por Dios...pero lo que resultó mas excepcional es que ¡Este jóven se hizo después sacerdote! “¡Carajo!” pensé, “¡Nada es imposible para Dios! Un chico sin Dios se hizo portavoz de Dios. ¡Qué gran testimonio! ¡Cuántas son las personas de éxito en el mundo que caen en depresión! Tienen de todo en abundancia... Si se decidieran a abrir la puerta a Cristo, cuánto menor sería el sufrimiento...”.

Mis pecados, como la nieve al sol

Una última fuerte experiencia me esperaba para completar mi recorrido de sanación interior. Ocurrió al terminar una Santa Misa. Había muchos sacerdotes en el altar y comenzaron a impartir una serie de bendiciones, pero antes de recibirlas, había que pedir interiormente perdón por todos los pecados que iban nombrando...

Me quede helado por la profundidad de esas bendiciones y por las verdades que ellos decian: ¡Yo había cometido todos esos pecados! Normalmente no me gusta que la gente me vea llorar, pero el impacto fue muy fuerte y ¡lloraba... lloraba... lloraba!

Pedi perdón por todas mis faltas hacia Dios, hacia mi mismo y hacia el prójimo y sentía cómo el Señor poco a poco me absolvía. Lloraba también porque me sentía tan pequeño frente al Señor, que sólo te pide arrepentimiento, para luego perdonarte...¡ Verdadero fulgor de Paraiso!

La salida estaba prevista para el dia siguiente. Caí en amargura, mezclada con la inseguridad de volver a casa, porque sabía que me iba a encontrar con muchas tentaciones. Quería quedarme mas tiempo....

¡Quien se para está perdido!

Volver a la propia realidad del dia a dia y tratar de continuar el camino iniciado en Medjugorje no es tarea fácil, porque el maligno trata de hacernos olvidar las sensaciones experimentadas, reduciéndolas a un breve paréntesis ya lejano. Debemos siempre tratar de recordar lo que hemos vivido alli y evitar las muchas distracciones que hallamos cotidianamente. Cuando estamos en Medjugorje, oras casi de manera espontánea, pero en casa es muy distinto. Debemos pues regalarnos tiempo para orar, aunque de vez en cuando pueda pesar el tomar el Rosario en la mano...

¡Lo queramos o no, éste es un medio muy importante que nos pone en contacto directo con Maria! Si aflojamos, poco a poco perdemos la fe. Lo he experimentado en el pasado: ¡Quien se para esta perdido! Oremos, aunque no tengamos muchas ganas, porque a quien pide se le dará... A menudo tenemos la sensación de que Maria y Jesús estan lejos; pero no es cierto, ¡Ellos están junto a nosotros, somos nosotros los que no percibimos su presencia porque nos dejamos distraer por el mundo!

Si con este mi testimonio lograré que renazca la fe de algún joven - sobretodo si tiene un pasado como el mio - estaré de verdad muy orgulloso, porque entonces mi existencia no habrá sido vana, habra dado fruto! Un fruto que casi ya creia muerto dentro de mi, y que Maria ha desenterrado haciéndome sentir todo su amor, haciéndome entender cuánto importante soy para Ella.

¡Oremos! Porque nada hay imposible para Dios...

 

Blessed Virgin Mary - Gospa, Our Lady Queen of Peace, is with us and loves us.