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www.medjugorje.ws » Eco de Maria Reina de la Paz » Eco de Maria Reina de la Paz 160 (Noviembre-Diciembre 2001)

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Eco di Maria
Regina della Pace

Español 160

 


Mensaje de María del 25 de septiembre de 2001

"Queridos hijos, también hoy os invito a la oración, especialmente hoy cuando Satanás quiere la guerra y el odio. Yo os invito de nuevo, hijitos: orad y ayunad para que Dios os dé la paz. Testimoniad la paz a cada corazón y sed portadores de paz en este mundo sin paz. Yo estoy con vosotros e intercedo ante Dios por cada uno de vosotros. Y no temáis, porque quien ora no teme el mal y no tiene odio en su corazón. Gracias por haber respondido a mi llamada."

¡Llevad al mundo la paz!

Hoy, que satanás quiere la guerra y el odio, María nos llama una vez más a la oración y al ayuno. Éstas son las armas que la Reina de la Paz continúa sugiriendo para salvar el mundo de la autodestrucción. No son armas muy espectaculares, pero son muy eficaces porque obtienen su fuerza directamente de Dios. Son las armas de los pequeños y de los humildes, tan agradables a Dios y tan cercanos a Él porque tienen el rostro del Hijo. Son éstos, y el Papa es el primero entre ellos, los que pueden ganar para el mundo la paz, aquella paz que el mundo no logra obtener y que es un don del Cristo. Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde (Jn 14, 27). ¡Orad y ayunad para que Dios os dé la paz! Es una orden que sabe a súplica; es la desesperada llamada de la Madre a sus hijos para que se refugien bajo las alas de Dios (Sal 56) en esta noche de tinieblas, en la que rondan alrededor fieras voraces (Santo Padre, Audiencia general del 19 de septiembre de 2001)
Hay que ayunar, es decir, renunciar a lo superfluo, nutrirse de lo esencial. Pero lo superfluo no es sólo sobreabundancia de alimento para el cuerpo, a menudo causante de graves enfermedades en los llamados países "ricos". Superfluo es todo aquello que no es necesario para la vida, y para nosotros, creyentes, "vida" es la vida en Dios. El hombre es una criatura de Dios y sólo Dios es esencial para él. Marthe Robin (cuyo proceso de beatificación está en curso) no comió ni bebió durante 50 años; ¡se alimentó únicamente de la Eucaristía! El ayuno no es únicamente abstinencia de comida, sino que es también sobriedad de vida, es el uso de los bienes de la tierra conforme a la voluntad de Dios. Hoy ayunar es también hacer un uso apropiado de los medios de comunicación. Es saber apagar el televisor para no sucumbir ante los modelos de consumismo que nos propone el poder económico, para no dejarse engañar por los modelos que se nos proponen, ni conformarse con la "lógica del mundo" a menudo tan contraria a la lógica de Dios. Es encontrar espacios de silencio en nosotros y a nuestro alrededor para poder sentir Su Presencia. Él habla a quien entra en comunión con Él en la oración. Él habla y da sabiduría para comprender los acontecimientos del mundo, valentía para no dejarse llevar, fuerza para superarlos. La palabra de Dios es la única que puede dar una respuesta a los interrogantes que agitan nuestra alma. Aunque parezca que prevalece la fuerza de las tinieblas, el creyente sabe que el mal y la muerte no tienen la última palabra. Aquí brota la esperanza cristiana, aquí se alimenta, en este momento, nuestra oración confiada. (Santo Padre, Audiencia general del 12 de septiembre de 2001).
¡Ánimo, pues! Estamos llamados a una esperanza que para nosotros es certeza. Cristo ya ha salvado el mundo; las fuerzas del mal no prevalecerán. Unidos al Santo Padre, fuertes por la protección de María, vamos adelante en nuestro camino con confianza renovada. Que la oración y el ayuno sean nuestras armas, armas que no dividen, sino que unen, que no hieren sino que sanan, que no siembran odio y muerte sino paz y vida. Llevemos la paz a nuestros corazones, a nuestras familias, a los corazones de las personas que nos encontremos. ¡El resto lo hará Dios!

Nuccio Quattrocchi

 

 

Mensaje de María del 25 de octubre de 2001

"Queridos hijos, también hoy os invito a orar con todo el corazón y a amaros los unos a los otros. Hijitos, vosotros habéis sido elegidos para testimoniar la paz y el gozo. Si no tenéis la paz, orad y la recibiréis. A través de vosotros y de vuestra oración, hijitos, la paz vendrá al mundo; por esto, hijitos, orad, orad, orad, porque la oración obra milagros en el corazón de los hombres y en el mundo. Yo estoy con vosotros y doy gracias a Dios por cada uno de vosotros que vive y ha acogido con seriedad la oración. Gracias por haber respondido a mi llamada."

Testimoniar con seriedad

Durante la Última Cena, mientras Judas se aleja, Jesús dice: Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo." (Jn 14, 27) En efecto, el mundo no sabe encontrar la paz verdadera. Como mucho, la paz que el mundo puede alcanzar, y ya es mucho, es sólo convivencia pacífica. La paz que Cristo anuncia cuando se despide de los suyos y que trae como don cuando resucita (Jn 20, 19-26) no es ausencia de guerra, ni se fundamenta en forma alguna de poder. Es fruto de comunión profunda entre el Hijo y el Padre, fruto del Amor crucificado que es anonadamiento y gloria al mismo tiempo (Fil 2, 6-11), muerte y Vida. Sólo de Dios podemos recibir la paz verdadera y sólo en Cristo podemos obtenerla, porque Él es nuestra paz (Ef 2, 14). Desde las primeras apariciones en Medjugorje, María nos enseña el camino de la paz. Ella, que se presenta como la Reina de la Paz (mensaje del 25.7.1988), nos invita con infinita paciencia a volver a encontrar nuestro papel de hijos en el abandono en Dios, en la oración, en el ayuno. Jesucristo es nuestra paz y María nos conduce a Él, explica Su maternidad generándonos en Cristo y al Cristo en nosotros. También hoy os invito a orar con todo el corazón y a amaros los unos a los otros. Entrar en la oración es entrar en comunión con Dios; la oración es auténtica si lleva a la comunión con Dios, y por lo tanto, si es inmersión en el Amor porque Dios es Amor (1 Jn 4,8). Así el amor humano trasciende sus límites para asumir la potencia y la fuerza redentora del Amor divino: amaos los unos a los otros como Yo os he amado (Jn 15, 12). Hijitos, habéis sido escogidos para testimoniar la paz y la alegría. Debemos tener la valentía de creer en estas palabras, no mirar a nuestra indignidad ni a la impotencia humana, sino fijar la mirada en Aquél que fue traspasado. Debemos dejarnos amar, abandonarnos en Él. Debemos hacerlo, pero no sólo una vez, sino hora tras hora, en las pequeñas o grandes pruebas de nuestro día, sean cuales sean las acontecimientos alegres o tristes de nuestra existencia. Y cuando, en el camino de nuestro propio calvario, no nos compadezcamos de nosotros mismos y sepamos también ser testigos de paz y alegría, entonces a través de nosotros la paz comenzará a recorrer el mundo. Testimoniar la paz y la alegría es mostrar que Cristo vive en nosotros. Si no hay paz - y hoy no hay - orad y la recibiréis. La oración obra milagros en el corazón de los hombres y del mundo. La oración trae la paz, la paz verdadera, a nuestro corazón y al mundo entero. María nos recuerda una verdad elemental, pero fundamental, de nuestra fe. Acojamos con una gran seriedad su invitación y nuestra historia personal cambiará, como también lo hará la del mundo entero.

N.Q.

 

 

Juan Pablo II en Asia central

Entre el 22 y el 27 de septiembre Juan Pablo II realizó su 95º viaje pastoral visitando las ex repúblicas soviéticas de Kazajstan y de Armenia donde fue cálidamente acogido tanto por la población como por las autoridades civiles y religiosas.
En Kazajstan los católicos son una pequeña minoría (menos del 2%) frente a la mayoría musulmana (50%) y ortodoxa (30%). Durante la misa que se celebró en la capital Astana, en la que participaron además de los católicos, ortodoxos y protestantes, y un gran número de musulmanes, el Papa habló sobre todo de paz, de libertad religiosa y de respeto de los derechos humanos. Las palabras del Pontífice hacían referencia no sólo a la situación en Kazajstan sino también a la crisis internacional: el Papa condenó cualquier violencia, especialmente si se justifica con la religión: el odio, el fanatismo y el terrorismo profanan el nombre de Dios y desfiguran la auténtica imagen del hombre. Reiteró que la Iglesia católica respeta el auténtico islam, e invitó de nuevo a cristianos y musulmanes a trabajar por la civilización del amor.

Hoy Kazajstan, al igual que otros países procedentes de la dictadura comunista que inculcó el ateísmo y el desprecio por los valores religiosos, está expuesto al riesgo del materialismo: El largo invierno de la dominación comunista, con su pretensión de erradicar a Dios del corazón del hombre, a menudo ha mortificado los contenidos espirituales de las culturas de estos pueblos. Se verifica de este modo una pobreza de ideales que hace a la gente particularmente vulnerable ante los mitos del consumismo y del hedonismo importados de Occidente. Las palabras del Papa fueron confirmadas en el encuentro con algunos jóvenes universitarios. Un estudiante de Kazajstan recuerda: "Cuando acabó el comunismo nos hicimos la ilusión de que la felicidad llegaría con la posesión de los bienes materiales. Hoy muchos de mis contemporáneos buscan valores auténticos". El Papa concluyó reiterando que Ninguna realidad terrestre podrá satisfaceros plenamente. Abríos a Aquel que os ha creado por amor y quiere hacer de vosotros personas dignas, libres y bellas.
La segunda etapa del viaje al Cáucaso fue Armenia, que ostenta el título de ser el primer reino cristiano de la historia: la conversión al cristianismo del reino de Armenia tuvo lugar en el año 301, y de hecho, este año la Iglesia armenia celebra 1700 años de cristianismo. La Iglesia Apostólica Armenia regida por el Catholicos (el Patriarca), forma parte de las Iglesias ortodoxas orientales (o antiguas Iglesias orientales) que en el siglo V no aceptaron las conclusiones del Concilio de Calcedonia (451) en el que se definió que en Cristo confluyen dos naturalezas (la divina y la humana) y una persona. Desde hace siglos pues, la Iglesia armenia no está en plena comunión ni con la Iglesia católica ni con las otras Iglesias hermanas ortodoxas. Por esta razón, el Papa y el Catholicos Karekin II no concelebraron juntos la Eucaristía. Sin embargo, hoy se tiende a reconocer que las controversias teológicas del siglo V no expresan una cristología distinta (es decir, una manera distinta de entender a Cristo) sino sólo un lenguaje distinto para afirmar la misma fe.

En el pasado, la Iglesia armenia ha sufrido grandes persecuciones: en 1915 los turcos exterminaron más de un millón y medio de armenios, ante la indiferencia de las potencias europeas implicadas en la Primera Guerra Mundial. Esta masacre, sobre la que ha prevalecido durante años la política del silencio, constituye, junto a la Shoa hebrea y al exterminio de los pieles rojas de América del Norte, el mayor genocidio de la historia. Mientras los prelados discutían sobre asuntos teológicos, el pueblo armenio, rodeado por los musulmanes, consideraba la fe cristiana como un signo distintivo de su propia identidad que debía ser custodiada incluso con el martirio. Hoy las cuestiones teológicas están en gran parte superadas y la visita del Papa tiene una gran relevancia ecuménica: durante todo el viaje, Juan Pablo II ha estado junto al Catholicos, fue hospedado en su casa, compartieron momentos públicos y privados, y juntos hablaron y bendijeron al pueblo. Hoy hay desafíos comunes para todos los cristianos que requieren el compromiso, la colaboración, el perdón y el respeto recíprocos: está la ignorancia sobre los contenidos de la fe; está la penetración de las sectas que tienen un impacto violento en la gente; el sistema de referencia moral está destruido por el ateísmo; la injusticia social y la corrupción se prolongan; está la miseria de muchos. Hoy, en Armenia, como en Kazajstán o en África o en América o en Europa, los cristianos deben dar testimonio de fraternidad y de unión pastoral para que el mundo crea. ¡Hoy y mañana!Mirco Trabuio

Clima de intolerancia en India

La vida no es fácil para las comunidades cristianas en la India. Desde hace tiempo se está manifestando una fuerte hostilidad en las relaciones con los grupos de fundamentalistas hindús. Uno de los últimos casos se remonta a hace un par de meses, cuando dos religiosas católicas fueron golpeadas con barras y palos. Ciertamente, no se puede decir que esté en curso una verdadera y auténtica persecución, pero desde que subió al poder el Gobierno nacionalista de Atal Vajpayee ha habido una serie de casos de agresiones y violencia. En el caso de los misioneros extranjeros, la situación se agrava porque el Gobierno ya no concede más visados. Esta situación también afecta a los indios convertidos al cristianismo, a los que se les niega el derecho al trabajo.

 

 

 

Una peregrinación apostólica y geoestratégica

Kazajstan, en la encrucijada de Europa y Asia

por el p. Daniel Ange

En la homilía del 15 de agosto de 2001 en Castelgandolfo, Juan Pablo II, pensando en la peregrinación apostólica que iba a realizar en Kazajstan y Armenia, dijo: Te confío, María, el desarrollo de esta nueva etapa de mi servicio en la Iglesia y en el mundo. Una peregrinación histórica como lo fue la que realizó a Ucrania, dos países de la ex-URSS, dos pueblos regados por la sangre de innumerables mártires. El viaje a Kazajstán tiene una importancia "geoestratégica" especial. Este país - 5 veces más grande que Francia y 70 veces el tamaño de Bélgica - es una pasarela entre Europa del Este (liberada por el comunismo ideológico) y China (aún bajo la opresión marxista).
El Santo Padre fue esperado con fervor. Daniel-Ange tuvo la gracia de preparar a los jóvenes para un encuentro que se anuncia como decisivo para Asia, el continente del tercer milenio de la Iglesia: "Tras haber tenido el gran gozo de participar en el XII festival de los jóvenes en Medjugorje - explica el religioso francés - tuve también el regalo de ir a la "pequeña Medjugorje" en Kazajstán y preparar allí a los jóvenes católicos para la visita del Santo Padre."

En un océano de arena, un oasis

La estepa que se extiende al infinito, perfumada por el ajenjo que libera su aroma cuando es pisado. Un horizonte en el que se pierde la vista. A veces, a lo lejos, un ligero encresparse o una singular línea de árboles. El pequeño pueblo que cuenta con centenares de focolares es un arrecife en medio del océano: Oijorné, perdido en Kazajstán del Norte, a 300 kilómetros de Omsk (Siberia) y a 400 kilómetros de Astana, la flamante nueva capital. Este oasis nació de la nada en pleno desierto en 1936, en la primera ola masiva de deportaciones en tiempo de Stalin. Tuve la gracia de encontrar algunos refugiados, expulsados de sus casas en Galizia (Ucrania occidental, entonces Polonia). Ancianos enjutos con sus mujeres, con el rostro marcado, no tanto por los veranos tórridos (+40º) o por los inviernos polares (-50º), como por los dramas que marcaron con hierro ardiente su primera juventud.

Cuando llegaron tenían entre 5 y 15 años. Los que llegaron en la primera ola pudieron quizás tomar consigo una o dos vacas lecheras, pero los que llegaron en la segunda ola (1939-1941), avisados apenas dos horas antes de la partida, sólo algunas maletas y cartones. Tras pasar unas semanas en los vagones de animales, sin comer ni beber, un camión llegaba y los dispersaba en plena estepa. Allí quedaban tirados, como boyas en pleno naufragio, para que se arreglaran como pudieran. Intercambiaban sus pobres bienes con los nómadas kazakos que Stalin había apenas arrancado de sus tiendas para convertirlos en sedentarios a la fuerza (una bolsita por un kilo de sal, un anillo por un kilo de grano). Si desembarcaban en la breve primavera, les daba tiempo a sembrar y a construir una barraca antes de la llegada del invierno. Si llegaban en octubre, no les quedaba más remedio que excavar un hoyo cubierto con ramas mientras el hielo formaría el techo. Dormían unos pegados a otros durante seis meses a la espera del deshielo, cuando la estepa se adornaba con miles de flores. Y durante las tormentas de nieve, muchos se perdían en este desierto blanco…
En 1941, serán los alemanes del Volga los que llegarán más lejos, en la planicie sin final. Sospechosos de ser nazistas ( cuando en realidad su deportación no era más que una consecuencia de ello), serán mal recibidos por los otros deportados que ya habían llegado antes. Bajo el ojo vigilante de Moscú estos pueblecitos eran prácticamente prisiones: estaba prohibido visitar la propia familia si residía en el pueblo vecino. De vez en cuando, alguno iba hasta el borde del kolkhose para divisar desde lejos unos primos que eran… ¡inaccesibles!

En 1941, un milagro prodigioso que ellos evocan con las lágrimas en los ojos. Hay una gran carestía… Un muerto tras otro. Todo el pueblo suplica entonces a la Reina del Cielo que intervenga. Y he aquí que la mañana del 25 de marzo comienza a deshelar de repente. ¡Nunca había ocurrido tan temprano! Y aparece, formado bajo la nieve, un lago a lo largo de 7 kilométros y de 70 metros de profundidad, lleno de peces enormes. Dos redadas fueron suficientes para llenar una carreta, hasta el punto que venían incluso desde Karaganda ( a 650 km), para nutrir a la gran ciudad. Con los años el lago disminuyó, con la mejora de las condiciones de vida. Ahora sólo queda un gran estanque. Tras un encuentro, una delegación de personas tomó el riesgo, en los años ochenta, de ir a Moscú para solicitar la autorización de construir una iglesia. Petición rechazada. Pero finalmente, en 1990, llega de Polonia un sacerdote como pescador de almas - ¡un milagro aún más grande que el de los peces! - Thomas Peta, obispo de la capital desde hace dos años, el mismo que tiene el gozo de recibir a su querido Santo Padre.
Cuando se llega allí, tras varias horas de viaje por la estepa, uno queda atrapado por esta realidad… Es un signo humilde que se parece a la Iglesia católica de Kazajstan: joven, pobre, sencilla, bendecida. Finalmente las autoridades locales cedieron a las presiones de los habitantes, y se construyó una iglesia blanca con dos campanarios dedicados a la Reina de la Paz: es el primer santuario mariano de Kazajstan.

¡Las semillas bajo el hielo, sol y flores en plenitud!

Grande fue el estupor del p. Thomas cuando, más tarde, en Medj., descubrió que éste es el título que Ella misma se dio. Hace 20 años precisamente este 6 de agosto, en que su pequeña iglesia es extrañamente parecida a la del santuario mariano de Herzegovina. A la vista de esto, construyó una copia de la gran cruz del Krizevac sobre un pequeño monte volcánico que dedicó a los mártires de Kazajstan. Y llama a Ojiorné el pequeño Medjugorje de Kazajstán… Desde hace cuatro años el p. Thomas confió a la comunidad de las Bienaventuranzas la organización y la animación de un festival nacional de jóvenes, para celebrar la fiesta de la Asunción. Este año me invitaron para prepararlos para la venida del Santo Padre, y tuve la inmensa gracia de pasar del festival internacional de Medj. (12.000 jóvenes de 25 países) a estos 300 jóvenes de Kazajstán, un número cerrado, desgraciadamente. Por problemas logísticos, en vista del calor y de la ausencia total de sombra, se hace necesario que todos entren en la iglesia. De cualquier modo, es una cifra enorme, dado el número de católicos y las distancias.
"¡Pequeña grey, no temáis!… ¡Qué necesidad tiene el grupo de jóvenes de esta pequeñísima Iglesia católica de ser confortado, animado y sobre todo amado!
"¡A ti se te da el reino!". Sí, lo vi con mis ojos, el reino se reflejaba en los rostros transfigurados al final del encuentro, tras pasar largas horas contemplando al Rey en Su humildad eucarística - en este pueblo, el Santísimo está expuesto día y noche todo el año - y en las operaciones de cirugía estética (la confesión) que les devolvió la belleza divina de los hijos de Dios.
Tres momentos fuertes: la marcha de 14 kilómetros orando, cantando, confesando hasta llegar a la gran cruz. Al ver cómo despuntaban sus cabezas entre las espigas del campo y preparados para la misa, pensaba: ¡son ellos, la misa de los mártires! No habrían crecido si las semillas - padres y abuelos - no hubiesen aguantado duro bajo la espesa capa de hielo de un invierno interminable: el de la persecución, que transformó todo este bloque del Este en un inmenso túnel polar. En efecto, la mayor parte de estos jóvenes son nietos de los deportados.

En la vigilia, en la noche del 15 de agosto, otra marcha, esta vez hacia la estela del milagro de los peces. Allá, cada uno de ellos se consagró a la Virgen, ante una gran hoguera, pasando bajo un pórtico verde que simbolizaba a María, Puerta del Cielo para nosotros, porque antes fue Puerta de la tierra para Dios. ¡En torno a ellos, todas las "abuelas" deportadas! Las semillas que sostienen hoy estas espigas no son únicamente los mártires, sino estas humildes personas dispersas que han transmitido la fe a sus hijos durante estos terribles años sin sacerdotes, sin sacramentos, sin iglesia. Mi mirada no se cansaba de pasar de contemplar estos rostros puros de 15 a 25 años a aquellos rostros no marchitos pero envejecidos antes de tiempo: ¡todos rostros "de icono"! Dos mundos aparentemente extraños uno al otro, aunque en realidad eran generaciones vitalmente interconectadas. Ni siquiera uno de estos jóvenes estaría aquí sin la larga paciencia, la tenacidad, el coraje de aquellos y aquellas que no negaron, que no traicionaron, que no cedieron. Que resistieron secretamente para transmitir a la generación siguiente el secreto de su vida. Sus abuelos oían durante todo el año lenguajes contradictorios: en la escuela, las agresiones a la fe; en casa, un tranquilo baño de fe. Pocos dejaron que les contaminase la ideología que les martilleaba con eslógans todo el día. Entre nosotros, el p. Marcin Babraj, dominico polaco, deportado aquí en 1939, a la edad de 6 años: "Viendo a lo lejos el pequeño monte volcánico pensaba que el país de la libertad comenzaría al otro lado. Soñaba con subir allí para ver desde lo alto este país, pero estaba severamente prohibido salir del pueblo…" Cuando volví después de muchos años, al ver la gran cruz de los mártires, comprendí que era un signo tangible de que la libertad no se encuentra allí, en la otra parte, sino aquí y hoy mismo."

 

 

Mensajera de Gracia

Eslovaca de origen, es la segunda de una familia en la que se tuvo que trabajar intensamente para hacer crecer a cinco hijos. Pero los padres tenían una gran fe, que transmitían a los hijos a pesar de las normas comunistas ateas y lejanas de Dios.
Teresa Gaziova creció en este contexto y estudió para ser comadrona, un trabajo que amará mucho porque Terezia ama la vida, pero al que renunciará enseguida por el mismo motivo: no está dispuesta a colaborar para realizar abortos.
Durante años se dedica a los pacientes con diálisis y junto a ellos tiene la posibilidad de reflexionar sobre el sentido y sobre la fugacidad de la existencia. Una reflexión que poco a poco modifica los planes de Terezia, que pide insistentemente a Dios durante 7 años consecutivos cuál es el lugar que Él tiene previsto para ella. Finalmente, un día llega la respuesta. No hay duda: tiene que ir a Medjugorje y allí ocuparse de los peregrinos procedenes del Este, de todas esas almas que durante demasiado tiempo han sido privadas de la fe por la ideología comunista. Ella puede ayudarlos, y por eso acepta.

Trenta y dos años, dulce, pacífica, serena en cualquier circunstancia. Terezia atrae a todos con la sonrisa reconfortante de quien ya ha encontrado su lugar. Vive en Medj desde hace cuatro años y se puso al servicio de los peregrinos de la ex URSS para darles la posibilidad de encontrarse con la Reina de la Paz (habla con soltura el ruso y otras lenguas eslavas). "No tienen dinero ni medios para venir a Medj." - dice Terezia - pero yo oro, se lo pido todo a Dios, y la Providencia hace que me llegue el dinero para sus viajes, el alojamiento y la comida. Es un auténtico gozo ver sus rostros tan abiertos a la Gracia y felices de estar aquí". Pero no todos pueden venir a la lejana Herzegovina, y entonces es Terezia quien les lleva la gracia de Medj en sus viajes invernales. Encuentros sencillos, "de corazón a corazón", donde la joven explica su experiencia, transmite los mensajes de la Virgen, habla de Dios a muchos que no han oído hablar de Él en toda su vida. Su gozo es convincente y se refleja en el rostro de quien la escucha: "Me siento acompañada por María - añade Terezia - es Ella quien me guía y cuando hablo la siento cerca mío".

El pasado otoño visitó Kazajstán y durante cinco semanas fue hospedada por el p. Thomas (cf. artículo del p. Daniel-Ange), obispo de la diócesis que alberga "la pequeña Medjugorje". "Me impactó profundamente aquel pueblecito tan alejado de todos y sin embargo tan cercano al corazón de Dios. Me sentía en casa: aquella iglesia como la de Medj, la colina con la cruz, el programa de la tarde, la adoración perpetua… Todo habla de Ella en aquel pueblecito, todo está dedicado a la Reina de la Paz. Poco a poco el santuario va cobrando fama hasta en otros países de la ex Unión Soviética, y muchos vienen aquí en peregrinación para alcanzar las gracias que Dios envía. El cielo está abierto sobre la "pequeña Medjugorje", pero también los corazones están abiertos. Sin embargo, son muy pobres y necesitan nuestra ayuda", concluye Terezia. "Necesitan libros para su formación, además de la traducción de los mensajes… Son muchas las personas que buscan. Es muy importante estar ahora muy presentes, porque las sectas están también muy activas y abusan del vacío espiritual para sus objetivos". Terezia se ha convertido en "mensajera de Gracia", pero espera también nuestra ayuda, nuestra contribución. Démosle una mano. ***

 

 

La santidad como bondad

El mes de noviembre nos sugiere una reflexión sobre la santidad cristiana que vaya más allá de los conocidos modelos tradicionales. El camino del hombre, y especialmente del hombre cristiano, tiene como destino último el encuentro con Dios. A diferencia de los demás, el santo es consciente de ello: sí, quizás más que alguien coherente, el santo es una persona consciente de este encuentro que le espera. Y que él, a su vez, espera. Las hagiografías (vidas de santos) del pasado invitaban a la imitación de las heroicidades del santo, de sus ayunos, de sus oraciones, de sus mortificaciones ascéticas, sin duda alguna testimonio de una gran fe, pero entendida más como fidelidad a la ley que como confianza en una Persona.
También hoy es necesario respetar lo que se ha hecho antes de nosotros, venerar a los santos que nos han precedido y aprender de ellos, pero es importante que cada uno encuentre su propio camino de santidad. Hay un camino en el que se sigue a Dios con el estudio, y otro que lo hace en la oración, uno que avanza con el ayuno, y otro que lo hace comiendo, un camino que pasa por el silencio del desierto y otro que va por la confusión de las calles. Todos los hombres tienen acceso a Dios, pero cada uno tiene un acceso distinto. Aquello que hermana a todos los santos y por lo que espontáneamente decimos que una persona es santa, es su bondad.
La perfección que Jesús nos invita a imitar es la bondad del Padre. Que seamos buenos, es decir, nuestra capacidad de amar, no se mide por nuestras ascesis, por nuestra capacidad de privarnos y privar a los demás de los placeres de la vida, o por la capacidad de no caer, sino por nuestra capacidad de acoger a los demás, de ser tolerantes (también con nosotros mismos), de comunicar lo bueno, lo positivo a quien está a nuestro lado; de saber levantarse y dar también a los demás la posibilidad de hacerlo. Más que privarnos de algo, deberíamos saber darlo a los demás. Más que ser pobres, castos y obedientes, la santidad es ser buenos.

M.T.

 

El Papa al lado de María

Octubre es el mes en el que se venera a María Santísima. Reina del Santo Rosario. En el actual contexto internacional, invito a todos - personas individuales, familias, comunidades - a rezar el Rosario a ser posible cada día, por la paz, para que el mundo sea preservado del inicuo azote del terrorismo. Es la llamada urgente lanzada por el Papa en respuesta a la prolongación de la violencia tras los atentados en América. Estamos en la vigilia del mes de octubre, dedicado precisamente a la Virgen del Rosario. Pero a lo largo de este mes bendito, el Papa repetirá la misma invitación más veces y en distintos contextos.

Cómo no encontrar una perfecta consonancia con las innumerables llamadas que la Virgen ha dirigido en Medj. a lo largo de estos 20 largos años de apariciones (recordemos que los veinte años de presencia mariana coinciden exactamente con los 20 años de pontificado de Juan Pablo II). Una vez más, la Reina de la Paz y su "hijo predilecto" caminan unidos para guiar al pueblo de Dios. En varias ocasiones, como hemos ya dicho anteriormente, en las palabras del Papa se capta de una manera transparente el contenido de los mensajes de María, pero sobre todo sorprende la contemporaneidad de sus discursos. También hoy, pues, en un mundo agitado por la guerra, por el miedo, por la injusticia, por la opresión, por la miseria… sus palabras coinciden, parece que para aumentar el volumen de la voz y hacerse escuchar por muchos, o por todos. En el Angelus del 14 de octubre, el Pontífice repitió sus exhortaciones: El pasado domingo celebramos la fiesta de la Virgen del Rosario. Todo el mes de octubre está especialmente dedicado a esta bella oración, queridísima por el pueblo cristiano. Con motivo de la actual situación internacional, he invitado a las personas y a las comunidades a rezar el Rosario por la paz. Hoy quiero renovar esta invitación, subrayando al mismo tiempo que el Rosario es contemplación de Cristo en sus misterios, en unión íntima con María Santísima.

Alguien, de una manera un tanto irónica, comentó que se quiere recuperar una devoción propia de "abuelas", pero ante tal afirmación, las mismas palabras de Wojtyla responden de una manera elocuente: La espiritualidad contemporánea es vivamente consciente de la exigencia de ir, por decirlo de algún modo, a lo esencial. Por esto se está dando hoy un prometedor redescubrimiento de la auténtica naturaleza del Rosario, como oración que ayuda a estar en compañía de Cristo, para conocerlo mejor, asimilar sus enseñanzas, vivir su misterio. ¿Y quién mejor que María para acompañarnos en este itinerario de la mente y del corazón? Éste es el sentido de la repetición del Ave María, que "constituye la urdimbre sobre la que se desarrolla la contemplación de los misterios (Ex. Ap. Marialis Cultus, 77) Tras la terrible tragedia del pasado 11 de septiembre, que el Papa definió como "un día oscuro en la historia de la humanidad", en todas sus intervenciones públicas, el sucesor de San Pedro ha exhortado siempre a orar por la paz: Que la Iglesia eleve una invocación insistente por la paz con la oración del Rosario, ya sea individualmente o en comunidad, con la mirada fija en Jesucristo, nuestra Paz.
Confiemos a la Virgen todos los misioneros del Evangelio y pidamos para ellos la fuerza de ser constructores de justicia y de paz. Por esta paz se está orando en todo el mundo en esta hora cargada de graves preocupaciones. Unamos nuestra ferviente oración al Señor por intercesión de María, Reina de la Paz.
Pasado un mes tras los acontecimientos de Nueva York, el mismo Papa guió la oración de los obispos en el Sínodo, que concluyó por la tarde con la oración del Rosario. El rezo del Rosario era una práctica corriente en las familias, especialmente al final de la jornada - recuerda el Santo Padre. Es una clara llamada a las familias para retomar la práctica de esta sana tradición, tal como María nos lo ha repetido tantas veces. S. C.

Campaña difamatoria contra Medjugorje

A pesar de la evidencia de que los mensajes de la Virgen contienen verdades profundas, una parte de la prensa católica italiana ha iniciado una auténtica campaña difamatoria de los acontecimientos de Medj. y sus protagonistas. Es una nota dolorosa que hace un ruido estridente en un año en el que llegan de todo el mundo coros de felicitaciones a la Reina de la Paz, con ocasión del veinte aniversario de las extraordinarias apariciones. Con el tono aparentemente imparcial de quien desearía relatar los hechos por "deber de crónica", estos artículos, en realidad, lo que hacen es demostrar el absoluto extrañamiento del que escribe a lo que ha ocurrido realmente y que, por gracia de Dios, continúa ocurriendo hoy (lo afirmamos naturalmente por la fe, en espera de que la Iglesia dé su aprobación).
Además, teniendo informaciones detalladas extraídas de algunos "documentos importantes", que tendrían en todo caso que estar custodiados por las autoridades eclesiales, no se hace el esfuerzo de contactar con las personas interesadas para comprobar directamente la veracidad de las propias deducciones arbitrarias. Entre otras cosas, nos preguntamos cómo los propios obispos permiten "visitar" los archivos de la curia en lugar de tutelar la privacidad de aquellos a los que el Señor ha confiado a su cuidado pastoral. Lo que sorprende es la seguridad con la que se afirman algunas mentiras. Pero duele sobre todo el tono sarcástico ( que a veces roza la insolencia) con el que se afronta el análisis de "casos" y "personajes", sin importarles que detrás de ellos hay personas que se han entregado a Dios y a su Madre, viviendo en múltiples ocasiones el dolor de la incomprensión y de la injuria.
Es el camino de las bienaventuranzas evangélicas: "Bienaventurados seréis cuando os insulten, os persigan y, mintiendo, dirán toda clase de males contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque grande es vuestra recompensa en los cielos. Así persiguieron también a los profetas que os han precedido". (Mt 5, 11)

Seguramente de este triste incidente humano, los "monstruos sacudidos en primera página" (se habla de manipuladores y manipulados) sacarán grandes beneficios para su propia vida espiritual, iluminando el camino que otros hombres enturbian con su escepticismo, con la presunción de saber más sobre Dios. "Señor, tus pensamientos no son nuestros pensamientos". Es la oración que brota de nuestro corazón para todos los católicos llamados a servir a Dios en verdad y en humildad, para que escuchen las profecías que aún hoy el Dios de los cielos envía sobre la tierra. Profecías - signos y palabras - enviadas para dirigir a un pueblo que anda perennemente a tientas en el desierto de la indiferencia y de la incredulidad. Un libro, recientemente publicado (María, alba del Tercer Milenio - Ediciones Ares), es el fruto de dos periodistas que - como ellos mismos escriben en el prólogo - "… partieron hacia Medjugorje con la intención de llevar a cabo una encuesta ascética, pero volvieron con un irrenunciable deseo de dar testimonio". Entre crónicas e historias, se encuentran también las respuestas a las diversas acusaciones que se imputan a Medj. Es una de las muchas voces que se esfuerzan por transmitir a todos la alegría de la experiencia personal de conversión. Voces que han experimentado personalmente la grandeza del don de una Madre, que viene a alimentar a los propios hijos con la Sabiduría y el Amor. Voces que combaten una voluntad concreta de borrar del mapa a Medj. de una vez por todas, quizás porque incomoda a quien prefiere vivir en el tranquilizante "querido viejo orden de las cosas".

Stefania Consoli

  

Noticias de la tierra bendita

Miriana: Cuando ves a la Virgen, ves el paraíso

"Aquella tarde del 24 de junio de 1981 fui la primera, junto a mi amiga Ivanka, que vi a la Virgen en la colina; hasta entonces nunca había oído hablar de apariciones marianas en la tierra. Pensaba: la Virgen está en el cielo y nosotros sólo podemos rezarla". Es el principio de una historia intensa y profunda que la vidente MIRIANA DRAGICEVIC SOLDO vive ya desde hace más de veinte años, desde que la Virgen María la escogió para ser testigo de su amor y de su presencia entre los hombres. En una entrevista a la revista Glas Mira, Miriana explica no sólo los hechos sino también los sentimientos que la han acompañado a lo largo de estos años de vida junto a María.

El comienzo

"Cuando Ivanka me dijo que la Virgen estaba en el Podbrdo, no miré porque pensaba que era absolutamente imposible. Respondí sólo brevemente: "¡Sí, la Virgen no tiene nada mejor que hacer que venir a vernos a mí y a ti!". Decidí bajar la colina, pero entonces algo me dijo que volviese adonde estaba Ivanka, a la que encontré en el mismo lugar de antes. "¡Mira, te lo ruego!" - me invitó Ivanka. Cuando me giré vi a una mujer vestida de gris con un niño en los brazos. No sé explicar lo que experimenté: felicidad, alegría, o quizás miedo. No sabía si estaba viva o muerta, o simplemente aterrada. Un poco de todo. No podía hacer otra cosa que mirar. Fue entonces cuando llegó Ivan, y más tarde Vicka. Cuando volví a casa le expliqué enseguida a mi abuela que había visto a la Virgen, pero naturalmente, la respuesta fue escéptica: "¡Coge la coronilla, reza el rosario y deja a la Virgen en el cielo que es su lugar!" Aquella noche no pude dormir, sólo me calmaba coger el rosario y rezar los misterios. Al día siguiente "sentí" de nuevo volver al mismo lugar, donde me encontré con los demás. Era el 25. Cuando vimos a la Virgen nos acercamos a ella por primera vez. Fue así como comenzaron nuestras apariciones cotidianas".

La alegría de cada encuentro

"No teníamos ninguna duda: aquella señora era la Virgen María… ¡porque cuando ves a la Virgen, ves el Paraíso! No sólo lo ves, sino que lo sientes dentro del corazón. Sientes que tu madre está contigo. Era como vivir en otro mundo; ni siquiera me importaba si los otros nos creerían o no. Vivía sólo a la espera del momento en el que la vería. ¿Por qué iba yo a mentir? Por otro lado, en aquel tiempo no era nada cómodo ser una vidente. Durante todos estos años, la Virgen ha permanecido siempre igual, pero la belleza que irradia no puede describirse. Algunos segundos antes de su llegada experimento en mí una sensación de amor y de belleza, tan intensa que hace que el corazón salte. Yo, sin embargo, nunca me he sentido mejor que los demás sólo por el hecho de ver a la Virgen. Para Ella no existen hijos privilegiados, somos todos iguales. Es lo que me ha enseñado. Sólo me ha utilizado para que transmitiera sus mensajes. Nunca le he pedido nada para mí directamente, incluso cuando deseaba algo en la vida; de hecho, sabía que me respondería como a todos los demás: arrodíllate, ora, ayuna y lo obtendrás".

La misión

"Cada uno de los videntes hemos recibido una misión específica. Con la comunicación del décimo secreto se interrumpieron las apariciones cotidianas. Sin embargo recibo "oficialmente" la visita de la Gospa el 18 de marzo. Es el día de mi cumpleaños, pero Ella no lo ha elegido como fecha para presentarme a mí por esta razón. La razón de esta elección se entenderá más adelante (¡a menudo bromeo recordando que aquel día la Virgen no me felicitó!). Además, la Virgen se me aparece el 2 de cada mes, día en el que cumplo con ella mi misión: orar por los que no creen. Las cosas malas que ocurren en el mundo son la consecuencia de esta incredulidad. Orar por ellas quiere decir por lo tanto orar por nuestro futuro.
La Santísima Virgen ha afirmado muchas veces que quien entra en comunión con Ella puede cambiar a los "no creyentes" (aunque la Virgen no utiliza nunca este apelativo sino que los llama "aquellos que no han encontrado todavía el amor de Dios"). Esto lo podemos llevar a cabo no sólo con la oración, sino también con el ejemplo: Ella desea que nosotros hablemos con nuestra vida de forma que los demás vean a Dios en nosotros.
A menudo la Virgen se me aparece triste, dolida precisamente por estos hijos que aún no han encontrado el amor del Padre. Ella es verdaderamente nuestra madre, y como tal, desea que todos sus hijos tengan una vida feliz. No nos queda más que rezar por sus intenciones. Pero primero debemos sentir amor por nuestros hermanos alejados de la fe, evitando cualquier crítica y juicio. De este modo oraremos también por nosotros y enjugaremos las lágrimas que derrama María por sus hijos alejados".

(extracto libre de Glas Mira)

* ¡Bienvenida al nuevo párroco! - Fray Branko Rados es el sucesor de fray Ivan Sesar, que tras servir durante un año en Medj. ha aceptado el cargo de vicario provincial y formador de los novicios franciscanos. Fray Branko, de 34 años, es abierto y cordial ( fue él quien condujo el festival de los jóvenes), un don precioso para su compromiso de " cabeza de familia" que tiene el deber de acoger una multitud tan variada de peregrinos.

* Una estatua blanca en el lugar de la cruz - En la colina de las apariciones una estatua de mármol de la Reina de la Paz fue bendecida el 8 de septiembre, fiesta de la natividad de la Virgen. Ha sido colocada en el lugar en el que se apareció por primera vez, y sustituye a la cruz de hierro que estábamos habituados a ver. Es un regalo de los peregrinos de Corea del Sur (aunque ha sido esculpida por un italiano) que han querido de este modo expresar su gratitud por todas las gracias obtenidas a través de la intercesión de la Virgen.

*Ivan, padre por tercera vez - Tras Cristina y Micaela, a principios de septiembre nació Daniel. La familia de Ivan vive en América y la alegría del nacimiento ha coincidido con los tristes acontecimientos que conmocionaron a todo el país. Que la llegada de una nueva vida sea portadora de esperanza para un pueblo golpeado mortalmente.

( de: Press Bulletin)

 

 

"Volved al fervor primitivo"

Escuchemos a la Madre del Verbo Encarnado

María, "con el anuncio del Ángel acogió en el corazón y en el cuerpo al Verbo de Dios y trajo la Vida al mundo" (Const. Dogm. Lumen Gentium, n.53). Ella está también "unida al Hijo por un vínculo indisoluble", y "durante la predicación de Jesús acogió las palabras con las que Él proclamaba bienaventurados a los que escuchan y custodian la Palabra de Dios (cf. Mc 3,35), tal y como ella misma lo hacía fielmente (cf Lc 2, 19 y 51) (ibídem n.58). En este tiempo, "que por medio de Ella está unido al Cielo de una manera especial" (mens. 25.05.1996) no cesa, con una ternura maternal incansable, de llamarnos una y otra vez a una apertura cada vez más verdadera y profunda a la Palabra viva del Padre, que Ella misma ha generado en el mundo y que todavía hoy ofrece continuamente a sus hijos como la única fuente de verdadero gozo, paz y salvación.

La Virgen en los mensajes invita muy a menudo a la lectura y a la meditación de la Sagrada Escritura. Desde los primeros años de las apariciones se dirigía así a los grupos de oración: "¡Que lean y mediten la Biblia!" (mens. 28.02.1984) y pocos meses más tarde, repetía de nuevo: "Quiero revelaros un secreto espiritual. Si queréis ser más fuertes que el mal, haced un plan de oración personal. Por la mañana estableced un tiempo para leer un trozo de la Sagrada Escritura, anclad la Palabra de Dios en vuestro corazón y esforzaos por vivirla a lo largo del día, sobre todo en el momento de la prueba. Así seréis más fuertes que el mal" (mens.19.04.1984). Anclar la Palabra de Dios en el corazón significa impregnar con ella toda la vida, tanto en sus aspectos decisivos como en los aparentemente insignificantes. La Palabra se convierte en motor y orientación de la existencia, guía segura para interpretar acontecimientos personales y exteriores, para comprender el presente y ser una guía para el futuro. Bajo la orientación de la Virgen, el discípulo de Cristo se convierte en un miembro del Reino mesiánico de la Biblia. A los fieles de Medj., la Virgen da dos consejos: lectura cotidiana de la Biblia y lugar de honor reservado al Libro de los Libros en la familia: "Os invito a leer la Biblia en familia cada día. Colocadla en un lugar visible, para que os estimule a orar" (mens. 18.10.1984). No es un libro para tener en un estante de la librería o en el fondo de un cajón, sino que es un objeto sagrado, el más precioso de todos, que conviene que esté en un soporte que lo valorice, en el centro de la casa, y que invite a que sea utilizado cada día. Cuatro meses más tarde, María expresó una vez más su deseo del crecimiento espiritual de la familia, indicando dos medios: "Cada familia debe orar unida y leer la Biblia" (mens. 14.02.1985).
En realidad existe un nexo sustancial entre la presencia especial de la Reina de la Paz entre los hombres de este tiempo y la Sagrada Escritura, que obviamente no contradice los contenidos de la Revelación, puesto que "Cristo, el Hijo de Dios hecho Hombre es la Palabra única, perfecta y definitiva del Padre, que en Él dice todo y no habrá otra palabra más que aquella" (CIC, n.65), sino que deriva de la relación exclusiva e irrepetible que une a la Madre con el Hijo, a aquel Jesús que es el "Mediador en plenitud de toda la Revelación" (Const. Dogm. Dei Verbum, n.2). Un vínculo de gracia que, en el espíritu más genuino del "Magnificat", se expresa plenamente en la dimensión humilde y admirable del servicio a la Palabra de Dios que Ella misma "en la plenitud de los tiempos" generó en la carne y que, en obediencia al mandato de maternidad universal recibido a los pies de la Cruz, continúa generando en los corazones de sus hijos a través de todos los tiempos.
La Virgen, de hecho, sostenida únicamente por el fuego de amor del Espíritu Santo, que en Ella vive, arde y obra en plenitud, continúa entregándose a los planes de salvación del Padre para que sus hijos se abran plenamente "a la inteligencia de la Escritura" (Lc 24,45). No tanto en el plano de una comprensión meramente intelectual de los textos bíblicos, sino en los niveles profundos del alma, en aquel espacio en el que la Palabra de Dios, si es acogida, realiza completamente su acción salvífica, creando una nueva comunión, auténtica, profunda y vital, con el Verbo del Padre y, por medio suyo, con toda la Familia Trinitaria: "por esto os invito a todos a llevar la Palabra de Dios de nuevo en vuestro corazón y en vuestros pensamientos. ¡Hijitos, poned la Sagrada Escritura en un lugar visible en vuestras familias, leedla y vividla! Reflexionad y orad, así Dios nacerá en vuestro corazón y vuestro corazón se llenará de gozo" (Mens. 25.08.1991).

La Virgen desea conducirnos a una profunda integración de la mente y del corazón, encarnado en la realidad existencial de cada uno, con la verdad liberadora del Evangelio, para que la vida de Dios desborde plenamente en nuestras almas, creando una corriente de gracia y de gozo celestial capaces de hacer florecer los desiertos espirituales de nuestro tiempo. Sólo así podremos ser misioneros auténticos, portadores eficaces y testigos creíbles de la Verdad y del Amor de Dios entre multitudes de hermanos que aún esperan la luz y a los que María quiere llegar a través de nuestra respuesta libre a su llamada materna: "A través de vuestro ejemplo, hijitos, vosotros seréis las manos tendidas de Dios, que busca la humanidad. Sólo así comprenderéis que estáis llamados a dar testimonio y a ser portadores gozosos de la Palabra y del Amor de Dios." (mens.25.02.1997).
Sin embargo, la Virgen nos recuerda que para hacer viva y fecunda la Palabra de Dios en las almas hay que abrirse antes a la oración perseverante y profunda del corazón, para estar implicados cada vez más íntimamente en aquella corriente eterna de Amor divino, que provoca "hambre y sed" sobrenaturales de la Palabra, haciendo de nosotros verdaderos instrumentos de gracia y de verdad profética en Sus manos: "Este tiempo es mi tiempo, por esto, hijitos, os invito de nuevo a orar. Cuando estéis unidos a Dios, sentiréis hambre de la Palabra de Dios, y vuestro corazón, hijitos, saltará de gozo. Testimoniaréis, allá donde estéis, el amor de Dios." (mens. 25.01.1997)

Giuseppe Ferraro (continúa)

 

"Hacer familia" en el Corazón de María

Era normal encontrarla allí, en Medj., con un micrófono en la mano, siempre a punto para traducir a los peregrinos las palabras de los hermanos, especialmente del p. Slavko. MILONA DE HABSBURGO, alemana de nacimiento, durante muchos años ha puesto al servicio de la "Virgen" el conocimiento de muchas lenguas y su servicio a los peregrinos con un estilo humilde y discreto, sencillo y puro, que hace que todos se sientan bien. La encontramos de nuevo en Medj., donde una vez más era útil a los jóvenes franceses traduciéndoles las conferencias que se dieron en el Festival, durante el pasado agosto. Ahora sin embargo, su vida ha cambiado, porque en este tiempo Milona se ha convertido en esposa y madre, y ha comprendido - como ella misma cuenta en la entrevista - la llamada a ser contemplativa en el mundo y a vivir en familia el don de la consagración.

Milona, ¿cuál ha sido tu experiencia en este lugar de gracia?

En Medj. he vivido una fantástica escuela de vida junto al p. Slavko, desde 1985 hasta 1996 (año en el que abandoné Medj. definitivamente). Respondía a todas las cartas que llegaban, pero sobre todo le ayudaba con las traducciones: 4-5 horas de catequesis al día, y cuando había demasiados peregrinos uníamos dos grupos de lenguas - el p. Slavko hablaba en alemán y yo traducía al inglés, o bien él predicaba en italiano y yo traducía al francés… Y luego le asistía en los encuentros personales, en los viajes; en definitiva, un trabajo que me tenía ocupada desde las 9 de la mañana hasta la tarde, cuando traducía las oraciones y las reflexiones previstas en el programa parroquial. Pero éste era un trabajo ligero y dulce, diría que no era trabajo, porque se convertía todo en oración. También viví aquí durante la guerra, orando y ayunando con la gente de Herzegovina. Momentos verdaderamente preciosos que no olvidaré nunca. En esta escuela he descubierto el verdadero sentido de la existencia pero sobre todo he aprendido a saborear el gusto de estar dentro del corazón de la Virgen. Ha sido quien me ha hecho entrar en su familia, en la Sagrada Familia, y he descubierto cómo la vive ella, cómo ella contempla el matrimonio, cómo ella nos invita a experimentar las alegrías profundas del amor de familia vivido en Dios.

¿Habías pensado ya en la idea de casarte?

Comprendía con el corazón toda la belleza de la llamada al matrimonio pero en la cabeza me rondaba desde hacía tiempo la idea de la consagración en una comunidad. Poco a poco fui descubriendo que la consagración la tendría que hacer en cualquier caso, dentro o fuera de un convento y que no existía una distinción tan neta entre estos dos estados de vida. Fue la Virgen quien me lo hizo entender. Me explicó que tenemos que ser contemplativos en el mundo. Ésta es una llamada para todos; es la llamada de la misma Virgen. Y esto cambia el mundo, esto hace un mundo nuevo porque nos hace vivir continuamente en la presencia de Dios, y nos damos cuenta de que Él da vida a todo aquello que nosotros hacemos. Éste es el futuro del mundo, y si esto falta, la próxima generación no tendrá una tierra donde crecer. Faltará el humus - la Virgen hace que nosotros seamos el humus de los que vendrán.
Para mí era bello descubrir que Dios no vive sólo en los "claustros" sino en todas partes; nos toca a nosotros acogerlo y vivir como María la confianza en nuestro Padre Creador, a través de la redención del Hijo, en el Espíritu Santo. Es una realidad que habita en nosotros. Es la escuela de María porque Ella vivió así. Estoy convencida de que el triunfo de Su Corazón Inmaculado llegará cuando Jesús llegue a ser el Rey en la plenitud de su acción salvífica; cuando Dios sea acogido como Padre en todas partes; cuando nosotros, templos vivos del Espíritu Santo, nos convirtamos en cada instante de la jornada en adoración y alabanza. Entonces seremos como María.

¿Qué es lo que provocó en ti esta reflexión?

Había comprendido que ésta era "la llamada", así que decidí aventurarme en el mundo y me fui de Medj. un año antes de conocer al que luego sería mi marido. Sin embargo, aún no digería la idea de casarme, intuía los signos pero hasta entonces había mirado el matrimonio con un poco de miedo. Me parecía una condición demasiado estrecha, restringida e incluso un poco aburrido como camino. Me había encontrado en el pasado, entre otras cosas, con muchos hombres casados que no me habían mirado como debieran; que buscaban lo que no debían. Sentía en mí la humillación de la mujer que se había quedado en casa, quizás hasta la miraba con algo de orgullo porque él en aquel momento me prefería a mí. Este clima de adulterio me dolía en el corazón, en la cabeza, en el estómago, me llenó de miedo y entonces me dije a mí misma decididamente que no me casaría.

Pero no acaba aquí…

No, no acaba aquí, porque algo en mí no encontraba la paz. Fui entonces a una pequeña iglesia franciscana cercana a mi casa de Mónaco y le dije abiertamente a San Antonio: "Escucha, si este hombre existe sobre la tierra, te lo confío; protégelo y haz que se convierta en lo que tiene que ser, yo no sé, no lo conozco…" Este gesto me dio serenidad, se lo había confiado todo a él. En mí ya no había quedado nada. Olvidado. Entonces volví a Medjugorje. En julio del 93 sentía que iba a llegar una sorpresa a mi vida y entonces hice una especie de retiro interior en compañía de san Francisco: una pequeña estatuilla y yo en el silencio de mi casa. Un día, el responsable de una asociación humanitaria vino y me presentó a alguien: "¡Mira, Charlie, ésta es Milona. Milona, éste es Charlie!" En aquel momento vi la sonrisa de este alto joven francés que me presentaban inesperadamente, y al mismo tiempo vi su corazón. No le miraba a él sino su corazón "despierto". No sabía que en mí hubiese algo vivo tan profundo, lo sentí en aquel momento por primera vez. Era como un suave viento de primavera… Le saludé y retomé mi camino y mi novena, a la espera de la sorpresa…¡sin saber que ya había llegado!

¿Intuías de alguna manera que era él el esposo que Dios te había destinado?

¡Qué va!… Era más joven que yo, había descubierto a Dios hacía poco y, como todos al principio, quería estar muy cerca suyo, así que pensaba en el sacerdocio. Me buscaba sólo para que le diese consejos espirituales… El sentimiento del primer encuentro permanecía vivo en mí, ¡pero yo no quería estar enamorada de un niño que quería ser sacerdote! No, ciertamente lo que tenía que hacer era consagrarme. El corazón, sin embargo, sabía más cosas que mi cabeza, así que acepté verlo y rezar con él. Algo completamente nuevo entró en mi vida. Descubrí que era mucho más bello orar juntos. Yo no tenía el hábito, siempre había estado sola, pero allí me di cuenta que, orando con él, había algo más grande, más completo.

¿Se quedó también él en Medj.?

No, decidimos ir a Francia para intentar caminar juntos. Pero yo no sabía qué hacer con un "novio", cómo actuar con un enamorado, había olvidado estas cosas. Era un descubrimiento total, de todo, como para una niña, ¡aunque me sintiese ya vieja a mis 35 años! En el curso pre-matrimonial me enseñaron lo que era verdaderamente el matrimonio. Me dijeron que Jesús protege la relación, pero que Él mismo es el centro. Me costaba creerlo, yo que estaba abandonando a los maduros sacerdotes de Medj. para seguir a un joven… Pero el Señor me mostró que estaba equivocada; no estaba dejando a los sacerdotes por Charles, estaba a punto de entrar más profundamente en Él; porque Él, el Señor es la seguridad de cualquier camino, Él es la roca. Cuando combatía mis temores, un día el confesor me preguntó: "¿Sabes por qué irás vestida de blanco el día de tu boda?" Me parecía obvio: símbolo de virginidad, etc… "¡No, porque serás la esposa de Cristo!" Todo cambió para mí. Entraría en la iglesia con el vestido de la esposa de Cristo, en representación de la Iglesia que se une con su Jesús. Y Él el Virgen, y yo la esposa de blanco porque me desposo con el Virgen. No es pues la condición física sino su virginidad; es la plenitud de vida donde Dios escribe personalmente. Ya no tuve más miedo, estaba a punto de vivir grandes realidades divinas y eclesiásticas con la mayor sencillez.

¿Llegó pues el día de la boda?

Sí, llegó, aunque tuvimos que atravesar varios sufrimientos humanos. Pero las realidades eternas eran tan bellas, tan superiores a las humanas que aprendí a amar este camino como don de Dios. Charles y yo lo vivimos con esta conciencia, con gratitud, acogiendo nuestra debilidad y nuestros límites. Y luego llegó Claire - Marie, una niña maravillosa que hoy tiene dos años y medio y que además de llenarme de gozo me ayuda en mi conversión cotidiana. ¿Qué más decir? Sólo sé que cuando estás con la Virgen todas las preguntas desaparecen y la vida de Dios se revela en toda su belleza. La Virgen nos hace sencillos cuando nosotros nos complicamos. He experimentado que si nosotros aceptamos a la Madre, recibimos al Padre, recibimos al hermano y entonces nos convertimos en una familia. Entonces nos aceptamos y entonces la actitud para ser familia está impregnada de paz. Todo esto pasa a través del Corazón de María.

Redacción

 

Primera beatificación de una pareja de esposos

¡Queridas familias, hoy tenemos la confirmación singular de que el camino de santidad llevado a cabo juntos, como pareja, es posible y es bello! El Papa está radiante en este día - el 21 de octubre - en el que proclama beatos a dos Esposos que vivieron una vida extraordinaria de modo extraordinario. Reunidas en el recinto sagrado de San Pedro, miles de familias escuchaban la palabra del Santo Padre que, tomando como ejemplos a los esposos Luigi y Maria Beltrame Quattrocchi, subrayaba cómo ellos, entre las preocupaciones y las alegrías de una familia normal, supieron llevar a cabo una existencia extraordinariamente rica de espiritualidad. En el centro, la Eucaristía cotidiana, a la que se añadía la devoción filial a la virgen María, a la que se invocaba con el Rosario rezado cada tarde, y la relación con sabios consejeros espirituales. Entre los asistentes a la ceremonia, estaban tres de los cuatro hijos de la pareja, que vivió en la primera mitad del siglo XX, que supo guiarlos en el discernimiento vocacional alentándoles a valorar cualquier cosa que estuviera "por encima del techo", como les gustaba decir. De un terreno espiritual tan fértil brotaron vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, que demuestran cómo el matrimonio y la virginidad - continúa el Papa - a partir de su enraizamiento común en el amor esponsal del Señor, están íntimamente unidos y se iluminan recíprocamente.
En esta jornada se celebran también veinte años de la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, un documento en el que los cónyuges pueden encontrar orientación para su camino, también en los momentos normales de desfallecimiento. Confío todas las familias al amoroso cuidado de María, sublime modelo de esposa y de madre, es la promesa del Papa.

 

 

¿María o Eva?

"La mujer puede ser Eva toda la vida, pero puede ser también María. Debemos hacer una elección". La invitación que sor Elvira - fundadora de la Comunidad Cenáculo - lanzó a los jóvenes reunidos en Medj. el pasado agosto, testimonia la conciencia clara de que cada mujer está siempre frente a una alternativa, enraizada profundamente en su naturaleza espiritual. Escoger imitar a María significa entrar en el camino adecuado para ser verdaderamente una mujer.

María es lo opuesto a Eva

Era una mujer sencilla, común, de Nazareth; no se distinguía más que por su gracia. Su gracia era la de ayudar a todos, prevenir los desastres, prevenir la pobreza de los demás. Era la esclava de todos… ¡qué hermosa! Sencillez, transparencia, no había nada comprometido en ella, no tenía nada que esconder, nada que temer. Mirarla era mirar un cristal…¡ya eternidad! Mirando a María deberíamos expandirnos y alargar la mirada y llegar a vivir la eternidad. Sencilla, transparente, humilde, con la humildad de Dios. Ella lo comprendió cuando dijo: "Sí, hágase en mí según tu Palabra". Comprendió que Dios, el Infinito, el Eterno, el Creador del cielo y de la tierra se redujo a un embrión. Reflexionad: nosotros que siempre tenemos miedo de perder algo mientras él se aniquiló. ¡Qué historia! Es una historia tan sencilla, y también tan posible de vivir, de imitar, de inventar, que es un pecado no hacerlo.

Si no imitamos a María, imitamos a Eva

Eva lucha con la mentalidad de este mundo. Falso, mentiroso, asesino, ladrón, que nos roba la vida, la belleza, el perfume de ser cristianos. Nosotros tenemos que vivir a María, lo digo a las mujeres, pero lo digo aún más a los hombres. Chicos, si no os enamoráis de María, todas las mujeres, incluso la que está a tu lado en este momento, te engañarán, te desilusionarán, te humillarán, porque es más astuta que tú. Lo digo sobre todo a los chicos, porque la mujer, si no es María, es la malicia de Eva.

Cada una de nosotras mujeres, interroguémonos…

A nosotras el Señor nos ha dado el regazo para llevar la vida, hemos recibido una estructura donde Él puede ser la vida: el útero. El útero para llevar la vida. El útero para hacer crecer la vida. Útero de misericordia de Dios. ¡No se puede sustituir a la mujer! Nosotros tenemos que ser María, de otro modo, el mundo, la otra parte del mundo, está perdido, extraviado, está muerto, es justamente por esto que hay más muertos que vivos en nuestra sociedad. Porque la mujer continúa buscando cosas, y sin embargo, esta búsqueda es el deseo anhelante de infinito que todos llevamos dentro. Es decir - de un amor, pero de un amor infinito. De una belleza, pero de una belleza infinita.

Necesitamos encontrar el rostro del Padre.

Si la mujer lo encuentra, lo refleja a través de sí misma al hombre. Entonces comenzamos a estar realmente vivos, y nuestra vida se llama vida cristiana. Os he dicho las cosas que hablamos entre nosotros, que digo a los drogadictos y a las drogadictas. Pero pienso que todos lo somos un poco. Si nuestro corazón no es totalmente de Dios, hay un poco de droga. Las drogas tienen muchos, muchos nombres, así que estemos atentos. Podría ser incluso en nombre de la oración - "pero yo rezo siempre"- se oye a veces. Mirad en vuestro interior; si la oración no transforma tu corazón, tu rostro, no estás orando al Dios vivo sino que estás adorándote a ti misma. Así pues, nuestra fe no es una religión, eres tú que te transformas, eres tú que vives. Hoy más buena que ayer… Y entonces, nosotros mismos nos sentimos los primeros beneficiados de la fe. El don que Dios me ha dado es un don que me hace más buena, más auténtica, y os digo también, más joven, más bella. Lo digo a las mujeres: la oración, la vida cristiana no necesita trucos, no nos sirven los trucos, porque nos hacen verdaderamente más bellas, más luminosas, sin arrugas.

En el útero de la mujer, en la mente de Dios, nacen muchos sacerdotes.

Nacen muchos consagrados, pero las madres prefieren la carrera. Las madres prefieren los diplomas. Las madres prefieren el poder, la gloria de este mundo. Madres: la vocación pasa a través de vuestro corazón, de vuestra fe, de vuestra oración. Pasa a través de vuestra pobreza acogiendo a los pobres en casa. Andamos escasos de sacerdotes, de consagrados… Y si los sacerdotes escasean, nos privamos del perdón de Dios, de la misericordia de Dios.

Debemos ofrecer nuestros hijos a la Virgen, cuando están en el seno materno.

Os digo a vosotros jóvenes que sois más generosos, uníos a Dios a menudo para decir: Señor, llama a mi hijo, para que tu misericordia continúe sobre la tierra, donde la presencia de Jesús Eucaristía esté presente, para siempre, en todas partes. ¡Mujeres, madres, depende de vosotras! Gracias.

(sor Elvira: de una grabación)

 

Era el 31 de enero de 1989 cuando la Virgen, a través de Jelena, dirigiéndose a los grupos de oración, dijo: "Queridos hijos míos, deseo que cada nuevo paso que deis hacia Dios sea amor, oración y paz. Hijitos, si no oráis, no podréis encontrar amor y paz, ni todo lo que Dios quiere daros…" Es un mensaje sencillo, aparentemente obvio, que sin embargo expresa las normas fundamentales de nuestro camino hacia Dios. De nuestra respuesta dependerá la paz del mundo.

 

La paz, fruto del amor y de la oración

de Jelena Vasilj

Cuando alguien le preguntó a San Ignacio cómo habría reaccionado si su orden se hubiera disuelto, él respondió que para superar una crisis así "una hora de oración le habría bastado". No sólo él, sino todo el que ora, experimenta la paz como fruto de la oración. En la oración, o mejor, en el encuentro con Dios, cuando el hombre espiritual se abre a Dios, su corazón inquieto encuentra reposo. La naturaleza del fuego es arder hacia arriba. De modo análogo, también el deseo del hombre tiende hacia lo alto. Sólo siguiendo este orden, al que el hombre está destinado por el vínculo de la caridad, él encuentra su paz. El hombre inquieto es, por el contrario, un hombre disperso en la propia afectividad y por tanto incapaz de ordenar los propios afectos, los cuales en lugar de tender hacia lo alto van hacia abajo. Es una persona espiritualmente inmadura que a menudo no tiene paz; como una barca en naufragio constante que está bajo la amenaza de vientos y mareas que la agitan continuamente, una barca en la que se podría decir que Cristo aún duerme. Estos afectos, que San Agustín identificó de manera simbólica con los pies, es decir, como el movimiento del alma, aun caminando sobre la tierra, deben tender hacia lo alto.
Querría evitar que un razonamiento así suscite ideas erróneas, y lleve a pensar que estoy condenando cualquier tipo de afecto terreno, justificando sólo aquél que se dirige a Dios. Debemos mantenernos lejos de tal afirmación, pues el mismo Señor nos ordena que amemos al prójimo - es un mandamiento, no es opcional - pero lo hace siempre en el contexto del amor divino, lo que hace pensar que la felicidad humana es imperfecta, y por tanto incapaz de satisfacer del todo el corazón del hombre. Desde esta perspectiva podemos concluir que el corazón inquieto encuentra reposo solamente en Dios.
En nuestra búsqueda de la paz existe otro tipo de error que debemos evitar absolutamente: cuando de la paz hacemos un "absoluto". En el pasado existía una corriente mística llamada quietismo, en la cual el hombre ponía todas sus fuerzas para buscar la paz y, en cierto sentido, ponía a Dios en el segundo lugar. El Señor se convertía en el instrumento para adquirir la paz, cuando en cambio lo que Jesús dice es: "He venido a traer la guerra y no la paz"

El tipo de paz al que Jesús se refiere es un falso tipo de paz; una paz que se quiere obtener sin la cruz, sin la muerte a uno mismo; una paz que nos hace recaer de pleno en nuestro egoísmo y en nuestros miedos que, a su vez, pueden suscitar en nosotros una especie de fuga espiritual enmascarada por un aparente estado de paz. La paz es siempre fruto de algo: fruto de la presencia del Espíritu Santo, pero también de nuestras buenas obras. Normalmente se habla de tener buena conciencia después de haber hecho buenas obras. Hablando místicamente, se trata del reposo del alma, fruto de haber obrado bien. Haciendo el bien, el alma imita a su Creador que, tras haber realizado la obra de la Creación (que resultaba buena a sus ojos), en el séptimo día reposa. Podemos concluir, por tanto, que la paz sin la realización del bien se convierte en una paz aparente, aunque también es cierto que el cristiano en la búsqueda de la paz vive una especie de paradoja, porque debe contemplar su cruz de la que le vendrá la paz. La fuente de nuestra paz es la misericordia de Dios. El hombre, con su caída, pierde el sentido de la justicia y la capacidad de establecer la paz sobre la tierra. Sólo con la intervención de la Gracia, que es el nuevo orden de la creación, es posible tener paz en la tierra. Confiados, debemos buscar nuestra paz en el perdón del Padre, es decir, en el sacramento de la confesión, la mayor fuente de paz.
Pidamos esta gracia a la Reina de la Paz, que desde hace veinte años enseña que la paz es un acontecimiento personal entre Dios y el hombre. Un hecho "personalísimo", por esto debe brotar del corazón del hombre que, a su vez, revertirá en la familia; y de la familia se irradiará a todo el mundo.

 

Los lectores escriben:

Vuestro voluntariado es de los más preciosos, porque ayuda y sostiene a las almas.Vuestra misión es bellísima: en el Eco he encontrado no sólo noticias que me dan fuerza y alegría, sino el mismo Corazón de Jesús Misericordioso, que se deja traslucir en todo lo que escribís.

(Lucio - Toronto)

Otras celebraciones para María

El domingo 16 de diciembre de 2001, en el Palavobis de Milán, tendrá lugar una jornada de encuentro internacional con el p. Jozo Zovko y los videntes de Medjugorje organizada por la Asociación Mir i Dobro.
Todo el día, desde las 9 de la mañana hasta las 20 horas, estará dedicado a la oración, dando gracias a Dios que ha querido mostrarnos su amor una vez más enviándonos desde hace 20 años a la Reina de la Paz.

Palavobis, en via S.Elia n.33

Para más información:

Mir i Dobrop o.n.l.u.s. - Viggiù (VA)

tel. 0332/487613 -

fax. 0332/485025 -

e-mail: info@miridobro.it

Isabella Orsenigo - Milano

Tel / fax 02/29520319

El autobús directo Trieste-Medjugorje sale el jueves y el sábado a las 18.00 - Para información y reservas: Tel. 040.425020

Hemos recibido muchísimas peticiones de los primeros números de Eco. Proponemos la publicación de toda la colección de nuestro periódico, encuadernada en un solo volumen. Se ruega a quien esté interesado que llame a secretaría: de este modo podremos calcular el número aproximado de ejemplares que hay que encargar.

En la portada:

pintura de la Reina de la Paz. Las reproducciones con texto inglés y ruso se pueden pedir a: Adrian Mills, Bihan Ker, Nansmellyon Road, Mullion, Cornwall, TR127EE, England - Tel: 01.326 240394

¡Todo el personal de Eco ora por vosotros!

Os invitamos a uniros a las oraciones que ofrecemos a Dios el primer sábado de mes por las intenciones de todos los lectores - de los que lo piden expresamente, pero también de los que lo desean en el silencio de su corazón. Asimismo, una vez al mes, don Alberto celebrará una Santa Misa por las mismas intenciones.

 

Apreciados lectoras y lectores,

Concluimos junto a vosotros este año dando gracias al Señor por todo lo que nos ha dado y por su ayuda concreta que ha hecho que nunca faltemos en nuestro trabajo con el Eco. El Espíritu Santo, a través de canales aparentemente invisibles, nos da los contenidos para nuestras reflexiones y prepara manos generosas, para que éstas lleguen a tierras lejanísimas. Un gran agradecimiento pues a los distribuidores, "los carteros de Dios". Agradecemos también a los numerosos traductores que dan su servicio para que el Eco pueda ser leído por tanta gente. Especialmente queremos recordar al p. Bruno Cerrato (Bélgica) que se ofreció recientemente para traducir una parte de los textos en francés. Este querido y humilde sacerdote abandonó la vida sobre la tierra improvisadamente el pasado mes de septiembre. Junto a don Angelo ciertamente continuará desde el cielo ayudándonos con sus oraciones. A todos os deseamos un buen camino hacia la Navidad, con el deseo de que nos hagamos pequeños y pobres para acoger a aquel Jesús que se hace niño y que escoge un establo como cuna

Redacción del Eco de María

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Villanova M., 1 de noviembre de 2001