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www.medjugorje.ws » Eco de Maria Reina de la Paz » Eco de Maria Reina de la Paz 195 (Septiembre-Ottobre 2007)

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Mensaje del 25 de julio de 2007:
“Queridos hijos, hoy, en el día del
patrono de vuestra parroquia, os invito a
imitar la vida de los santos. Que ellos
sean ejemplo y estímulo para la vida de
santidad. Que la oración sea para voso-
tros como el aire que respiráis, y no una
carga. Hijitos, Dios os descubrirá su
amor, y vosotros experimentaréis la ale-
gría de ser mis predilectos. Dios os ben-
decirá y os dará gracias en abundancia.
Gracias por haber respondido a mi lla-
mada”.
Imitad la vida
de los santos
La santidad no reside en sentarse a la
derecha o a la izquierda de Jesús en Su
Reino sino en el beber de Su mismo Cáliz
(Cf. Mt 20, 20-23). Como ya lo hizo el
25.9.06, también hoy María nos invita a
imitar la vida de los santos.
La santidad, de hecho, no es un com-
pendio de normas a respetar sino un mode-
lo de vida para vivir. Es la vida de Jesús que
palpita y discurre en quien lo acoge incon-
dicionalmente, sin reservas, sin cálculos
interesados, sólo por amor al Amor. Jesús
nos dice: Yo soy el camino, la verdad y la
vida; nadie viene al Padre sino por mí. Si
me habéis conocido, conoceréis también a
mi Padre
(Jn 14, 6-7). Sólo por medio de
Jesús podemos llegar hasta el Padre, o sea
ser santos; sólo en Jesús podemos
conocerLe y amarLo.
Conocer a Jesús no significa saber todo
lo que nos revelan los textos sagrados sobre
Él; no basta un conocimiento histórico que
no abra el corazón y la mente a una expe-
riencia de Él, que no suscite el deseo de una
comunión profunda con Él. No basta con
saber todo lo que el mundo sabe sobre
Jesús; debemos tener a Jesús como compa-
ñero, amigo, hermano en la vida; debemos
dejarnos penetrar, en alma y cuerpo, por Él,
hacernos Su imagen viviente.
Esto ha ocurrido y ocurre todavía hoy
día a personas aparentemente normales,
pero que la Iglesia reconoce como santos.
María nos invita a imitar sus vidas no para
que copiemos esta o aquella característica,
sino para regalarnos esa chispa del Amor
divino que también en nosotros puede y
quiere obrar lo que ha obrado en ellos. Los
santos nos dan ejemplo y estímulo para
una vida de santidad.
De este modo , la
oración, que tantas veces María nos ha
recordado, no será ya mas un peso, sino que
entrará en nuestra vida con la naturalidad
del aire que respiramos. Así como dejar
de respirar por algunos minutos puede
comprometer la vida de nuestro cuerpo,
igualmente no podemos interrumpir nues-
tro coloquio de amor con Dios, nuestra ora-
ción,
sin dañar gravemente la vida espiri-
tual.
Sí, porque no se puede reservar sólo un
tiempo al Soberano del tiempo, sino que,
dormidos o despiertos, nuestra alma se
debe dirigir siempre a Él. Y esta relación de
amor entre criatura y Creador sea, como el
aire que respiramos, insustituible y a la vez
espontánea y natural hasta el punto de no
darnos cuenta de su fluir, de no sentir su
peso. Hijos, Dios os descubrirá su amor.
Conoceremos Su Amor que a nosotros se
nos revela en Cristo Jesús, y en Jesús halla-
remos nuestra respuesta personal y filial y
experimentaremos el gozo de ser predi-
lectos de María...
Ésta es la vida eterna:
que te conozcan a ti, único Dios verdadero,
y a tu enviado, Jesucristo.
(Jn 17,3). Y esta
vida no inicia tras la muerte, sino ya aquí,
sobre esta tierra, porque es sobre esta tierra
que Cristo se ha consagrado a sí mismo y
es aquí, en nuestra terrena existencia, que
nosotros podemos ser consagrados en la
Verdad,
o sea en Cristo Jesús (cfr. Jn
17,19).
Esta es la verdadera vida, esta es la vida
nueva. A los jóvenes que están en busca de
experiencias nuevas les decimos que no
excluyan a priori la experiencia de la vida
en Cristo, de experimentar la posibilidad de
ofrecerse por entero a Él, para encontrarse
en Él totalmente libres y dueños de la pro-
pia vida; de hecho el Hijo del Hombre tiene
el poder de dar la propia vida para luego
retomarla de nuevo. Alaba al Señor, alma
mía, alabaré al Señor toda mi vida, mien-
tras viva cantaré himnos a mi Dios
(Sal
145(146)).
Nuccio Quattrocchi
Mensaje del 25 de agosto de 2007:
“Queridos hijos, también hoy os invi-
to a la conversión. Que vuestra vida, hiji-
tos, sea reflejo de la bondad de Dios y no
del odio y de la infidelidad. Orad, hijitos,
para que la oración se convierta en vida
para vosotros. Así descubriréis en vues-
tra vida la paz y la alegría que Dios da a
aquellos que tienen el corazón abierto a
Su amor. Y vosotros, que estáis lejos de la
misericordia de Dios, convertíos para
que Dios no desatienda vuestras oracio-
nes y no sea tarde para vosotros. Por eso,
en este tiempo de gracia, convertíos y
poned a Dios en el primer lugar en vues-
tra vida. Gracias por haber respondido a
mi llamada.”
Conversión y vida
Nuestros gestos, nuestras acciones, pen-
samientos, deseos y proyectos, incluso
cuando parecen insignificantes, no son
indiferentes para nuestra vida y la del mun-
do. Igualmente, las decisiones de los pode-
rosos
del mundo no son tan determinantes
para la suerte de la humanidad, como
podría en principio parecer. Lo que en rea-
lidad cuenta en una vida es su grado de
conformidad al proyecto original de Dios,
la conversión del individuo, de las familias,
de los pueblos. En la economía de la salva-
ción tiene mayor peso la santidad de un
alma desconocida para el mundo que la
arrogancia del poderoso del momento.
Toda la Sagrada Escritura enseña como
Dios escribe la historia. Si bien, pensar que
podemos ignorarle, es la tentación de siem-
pre; pero también el antídoto contra el
veneno antiguo es siempre el mismo, y
María no se cansa de repetírnoslo.
Queridos hijos, también hoy os invito a
la conversión.
Es una invitación fuerte que
no se detiene en la esfera de las buenas
intenciones, sino que penetra y fermenta la
vida para que sea reflejo de la bondad de
Dios y no del odio y de la infidelidad.
Es
un objetivo que debemos solicitar a Dios ya
que no podemos conseguirlo solo con nues-
tras fuerzas, y pensar de otro modo es expo-
nerse a la clásica tentación demoníaca. Sea
Dios quien haga de nosotros un reflejo de
Su bondad;
nosotros lo pedimos con cora-
zón ardiente, ya que ésta es Su Voluntad:
Padre...no sea lo que yo quiero, sino lo que
tu quieres
(Mc 14, 36b). Lo pedimos por-
que sabemos que solo en Su Voluntad,
podemos realizarnos como hombres y
como hijos Suyos, porque solo en Su
Voluntad nuestro corazón puede abrirse a
Su Amor.
Orad, hijos, para que la oración se
convierta en vida para vosotros. Que la
oración sea fuente de vida en Dios; que no
sea solo un aspecto importante de nuestra
vida, sino el divino respiro de la vida (ver el
Mensaje del mes anterior), sea nuestra
OCTUBRE
Mes
del
Rosario
Septiembre - ottobre 2007 - Editado: por Eco di Maria, C.P. 47 - 31037 LORIA (TV) (Italia) - Tel / fax 0423. 470331
A. 23, N° 9-10; Esd.a.p. art.2,com.20/c, leg.662/96 filiale di MN-Autor.tribun.MN: 8.11.86, ccp 14124226
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vida. Así podréis descubrir en vuestra
vida la paz y la alegría que Dios da a
aquellos que tienen el corazón abierto a
Su amor,
o sea a aquellos que están abier-
tos a Su misericordia. Y vosotros, que
estáis lejos de la misericordia de Dios
- o
sea los que la rechazan o los que piensan
que pueden ignorarle - convertíos, para
que Dios no se vuelva sordo ante vuestras
oraciones y no sea tarde para vosotros.
Hay en estas palabras todo el amor de la
Madre en ansia por Sus hijos.; no son ame-
nazas sino solicitudes de corazón de la
Madre que advierte a sus hijos en peligro;
un peligro común para todos porque todos
corremos el riesgo de excluirnos de la divi-
na misericordia y de hacer que Dios sea
sordo ante nuestras invocaciones, así como
sordos son también los ídolos con los que le
hemos sustituido o a los que lo hemos redu-
cido. Esto vale también para los consagra-
dos; es más, las almas escogidas por Dios,
son a menudo mayormente expuestas a este
peligro. Creo que la llamada conclusiva de
Maria va dirigida a todos. Por eso, en este
tiempo de gracia, convertiros y poned a
Dios en el primer lugar de vuestra vida.
Son palabras que infunden esperanza, que
dan coraje, que deben suscitar la fuerte
determinación de decidirnos por Dios, con
seriedad y sin demora porque el tiempo es
corto
(Cf. 1 Cor 7, 29). Quien no haya
puesto nunca a Dios en el primer lugar de
su vida, se dé prisa en hacerlo; quien
habiéndolo hecho no ha obrado después en
consecuencia o no se ha dado cuenta de
haberlo sustituido, se dé prisa y busque la
reparación. Estamos todos todavía a tiempo
ya que éste es un tiempo de gracia; ¿pero
hasta cuando?
N.Q.
BENEDICTO XVI:
Un Pontífice para
conocer y amar más
Al ser elegido, todos estaban convenci-
dos de conocer al nuevo Papa Benedicto
XVI, entonces Card. Joseph Ratzinger,
Prefecto de la Congregación para la
Doctrina de la fe. Pero no era tan sencillo.
Quien se haya quedado con sus prejuicios,
conserva siempre su irritación por sus inter-
venciones; que el Santo Padre hace sobre
todo en el plano ético y doctrinal. Quien, en
cambio, ama al Papa comprende que tras sus
modos amables y reservados hay todo un
personaje por descubrir y por amar todavía
más, ofreciéndole docilidad y obediencia.
El Cardenal Bertone lo describe así:
“Una persona delicada y atenta, profunda y
simple, humanamente simpática y para nada
arrogante, que transparenta una alegría cris-
tiana, alemán de carácter, romano de cora-
zón, poético y creativo; sobretodo amable
con todos”.
Personas así no se pueden clasificar con
demasiada facilidad: son como violetas de
primavera, las flores más delicadas, que se
esconden tras las hojas verdes de los setos.
El Papa oportuno en el momento oportuno
Un hecho es cierto. Cuando se dice que
el Señor envía al Papa oportuno en el
momento oportuno de la historia se dice una
profunda verdad, ya sea por aquellos
Pontífices distinguidos por su santidad y
sabiduría o por aquellos tal vez un poco más
entremezclados con las vivencias terrenas,
donde los defectos resaltan más. Si uno
quiere considerar a los más de doscientos
Papas que ha habido en la Iglesia, no puede
sino convencerse de la obra del Espíritu
Santo en la elección de las personas. Hacer
estos análisis seria largo; consideremos los
últimos casos.
Juan Pablo II, como otras figuras de
nuestro tiempo, ha dado testimonios “defini-
tivos”, o sea ejemplos que dan lección: han
expresado su capacidad educativa con su
ejemplo luminoso. Sólo la figura del Papa
Woytjla podía reunir a dos millones de jóve-
nes en el Gran Jubileo, y muchos más desfi-
lando por la noche y por el día ante su fére-
tro. Lo mismo con Madre Teresa, cuando
murió, que reunió a más de cien jefes de
estado, la mayoría no cristianos.
En un mundo lleno de miedo por la guerra
fría y la amenaza nuclear, hacia falta un rayo
de sol que derritiera los corazones y las cade-
nas. Como las trompas de los sacerdotes de
Israel, Juan Pablo II con su vida de sacerdote,
de Obispo y de Papa, ha derribado los muros
de Jericó, los gobiernos totalitarios del este de
Europa.
Este Papa sabía hallar palabras y gestos
imprevisibles: besar la tierra, abrazar a un
niño, tocar a un enfermo, perdonar a su “ase-
sino”, pedir perdón al mundo por los errores
de la Iglesia, pedir un vaso de agua, poner una
oración en el Muro de las Lamentaciones en
Jerusalén, ofrecer sin ningún reparo sus sufri-
mientos hasta el final; abrirle el corazón a
Dios y a la Santa Virgen en la oración. Su vida
era una enseñanza continua, un magisterio de
extraordinaria potencia.
Y Benedicto
XVI?
La poten-
cia educativa de
este Papa reside
en la “certeza del
magisterio”.
O p o n i é n d o s e
desde siempre al
p e n s a m i e n t o
corriente, invadi-
do del relativismo
y de la descon-
fianza en la verdad, el Papa nos da no sólo un
testimonio de coraje, sino que hace razonar a
la gente ayudándola a compartir esas razones
de la verdad y del bien para que echen raíces
en el corazón de las personas. Por ello
Benedicto XVI es amado y estimado por tan-
tos “laicos”, o sea por esas personas que no se
profesan creyentes o cristianos, pero que
comparten el enfoque del Santo Padre.
Pero, ¿Que dice el Papa Benedicto? ¿Cual
es su tema de fondo?
“Nuestra fe es algo que tiene que ver con
la razón”; afirma el Santo Padre: Benedicto
XVI lleva nuestra mirada al centro del cris-
tianismo, con una visión positiva del hom-
bre: en el fondo de su existencia no hay la
insensatez de la nada o de la casualidad,
sino el Logos, el orden.
Muchos dan testimonio de su pasión por
la verdad; pero entonces ¿Es un Papa todo
cabeza y sin corazón? No, en absoluto;
prueba de ello es que su primera encíclica
lleva el titulo “Deus Caritas est”, o sea
“Dios es amor” y explica bien como razón y
amor pueden sintetizarse. “Dios es Espíritu
Creador, es razón”, explica en una audien-
cia, “ y por ello nuestra fe puede ser trans-
mitida mediante la razón. Pero esta razón
eterna tiene un corazón, que puede renun-
ciar a la propia inmensidad para hacerse car-
ne. Y solo en esto radica la ultima y verda-
dera grandeza de nuestro concepto de Dios”.
El pastor y el pescador
“El Papa ha configurado su ministerio,
que ha denominado “tarea inaudita” en el
momento de su elección, en las imágenes
del pastor y del pescador” - dice el Card.
Grocholewski - resaltando su valor en el ser-
vicio del amor de Dios hacia la humanidad
y del amor de Dios y del prójimo.
“Apacentar- ha dicho- significa amar; amar
significa dar a las ovejas el verdadero bien,
el alimento de la verdad de Dios...La tarea
del pescador de hombres puede parecer fati-
gosa y pesada, pero es bella y grandiosa,
porque en definitiva es un servicio al gozo,
al gozo de Dios, que quiere hacer su ingreso
en el mundo.”
De las palabras de los que conocen bien
al Papa sale una figura interesante; pero el
mismo Benedicto XVI poco a poco se da a
conocer, poniendo los puntos sobre las
“ies”, con sus intervenciones y con sus
escritos.
A este Papa no nos queda más que darle
las gracias, sobretodo por la lucidez de sus
juicios y la claridad de sus llamadas. Claro
que muchas veces por decir la verdad se
pierden los amigos y se crean enemigos. A
algunos la verdad puede hacerle daño, pero
sabemos a quien: a quien no ama la luz y
prefiere la falsedad y la tiniebla, donde
poder esconder sus propios intereses.
don Nicolino Mori
Unámonos al
“rosario simultáneo”
Millones de personas se unirán en todo
el mundo al “Rosario simultáneo” que se
celebrará el próximo 7 de octubre, Jornada
Mundial del Rosario.
Los organizadores
nos invitan en ese día a preparar un rosario
“en un estadio o en una iglesia, o en familia
y con amigos”, con intención de oración
comunitaria. En el 2007 “celebramos ya los
once años de esta obra y, con la bendición de
nuestra Madre, la Virgen María, año tras año
son siempre más numerosas las personas y
los países que se unen al rezo del Rosario”,
explica uno de los organizadores, el laico
mejicano Guillermo Estévez Alverde.
“Durante la Jornada Mundial del Rosario
de octubre de 2000 se adhirieron más de 140
países, en los que se organizaron muchísi-
mos rosarios colectivos en iglesias, estadios,
catedrales, plazas de toros, plazas, cárceles,
hospitales, escuelas, etc. y muchos de ellos
han sido transmitidos por radio y televisión”
nos recuerda Estévez.
Este año la sede principal del evento será
la Basílica de Guadalupe de Ciudad de
Méjico. ¡La invitación a unirse a este rosa-
rio simultáneo es para todos!
Se aconseja
escoger “ un lugar público con buena capa-
cidad, como podría ser una iglesia, una pla-
za, un auditorio, una casa, una escuela, un
hospital, una cárcel o un estadio para cele-
brar el evento”. Se puede pedir ulterior
información escribiendo a la dirección de
correo electrónico rosario@churchfo-
rum.org
(de Zenit)
2
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Es extraordinario contem-
plar un campo, donde de mane-
ra espontánea y casi impercep-
tible, aparecen poco a poco
tantas flores de tan variados
colores y perfumes, creando
una armonía estupenda en ala-
banza del Creador. Podríamos
definir el conjunto de alaban-
zas a la Madre de Dios, la toda
Santa, la Virgen María, de igual
manera, osea un florecer,
espontáneo, dulce simple y al
mismo tiempo profundo, de tan bellos títulos
que cantan las cosas grandes que Dios ha
hecho en la humilde Virgen
Nazarena.
Se trata de las Letanías: un florecer de
alabanzas, de invocaciones que nacen del
corazón amante del fiel que siente sobre sí la
acción protectora de María y reconoce en
Ella la grandeza de la Santísima Trinidad.
La primera “semilla” que dio inicio a
esta estupenda serie de invocaciones la
hallamos en el saludo que el Arcángel
Gabriel hizo cuando anunció el nacimiento
del Redentor: Ave Llena de Gracia...Y a
continuación, siempre en la misma circuns-
tancia: tu serás Madre del Hijo de Dios.
Desde entonces nunca se ha dejado de atri-
buir a la Virgen títulos y atributos que decla-
ran su grandeza por ser muy humilde, y la
belleza por ser muy santa.
Si queremos escribir una fecha tal vez poda-
mos identificar el siglo XV como nacimiento
anagrafico de las Letanías, específicamente
las Lauretanas (del Santuario de la Santa Casa
de Loreto - Italia) y desde entonces ha nacido
un río de alabanzas a la Madre Divina que
continúa inundando muchos corazones aman-
tes y agradecidos o probados en el dolor.
Este modo de rezar tiene un esquema
preciso que, en cambio, no humilla la
espontaneidad y el estilo poético de los fie-
les. Siempre se comienza con la invocación
al Cristo y a la Trinidad para terminar con la
triple invocación al Cordero de Dios.
También las alabanzas a María surgen de
una reflexión de la obra redentora que el
Padre ha realizado a través de Cristo y en
vista de su nacimiento... La fuente primera
es la Sagrada Escritura, la enseñanza de la
Iglesia, la Tradición, siendo también impor-
tante el “ bello y buen sentir “ del cristiano.
Los primeros títulos de la Virgen can-
tan el don de Dios que ha hecho a toda la
humanidad al crear a Santa María, hacién-
dola Madre de Cristo y Virgen en cada una
de sus expresiones. Podemos detenernos en
estos tres títulos , y continuaremos en los
próximos números de nuestro periódico
con otros, más especiales,
para comprender el significa-
do y degustar esa belleza que
envuelve desde hace siglos a
la Virgen.
La Santidad es un atributo
exclusivamente divino e indica
la unicidad, el absolutismo, la
inalterabilidad y también el Ser
por excelencia. La Trinidad, en vista de la
misión que Maria debía realizar, al crearla le
ha conferido, en grado altísimo, algunas cua-
lidades divinas que luego serán también de
aquellos que se adherirán al Reino de Dios.
Adquirir la santidad significa también hacer-
se disponible a una propuesta de amor que
me hace instrumento para realizar un “plan”
y Maria es un excelente instrumento en las
manos de la Providencia.
Es este el “motivo” fundamental de toda
la belleza de Maria. Cristo el Unigénito del
Padre, o sea Dios como Padre, no podía
tener ningún contacto con el pecado y
entonces la madre de la que debía nacer,
debía ser toda Santa. Esta “maternidad”,
Cristo la ha extendido a todos los que hacen
la voluntad del Padre. Seguramente María
no se opone y no teme “compartir” con
nosotros su maternidad, sino que nos hace
más acogedores de la voluntad del Padre.
La virginidad es una cualidad del que
“espera”, o sea es la actitud para no estar
ocupados o distraídos por las cosas que
pasan y no tienen el valor de la eternidad. Es
la cualidad que hace a la persona don exclu-
sivo para aquel que la escogió por primero y
para siempre. La virginidad es sentirse obje-
to del Amor divino, vaso que Dios siempre
llena de sí mismo para manifestar su poten-
cia, fidelidad y fecundidad.
Creo que estas consideraciones mías son
sólo un balbucir sobre las grandezas con las
que Dios ha enaltecido a Maria Santísima,
pero es un balbucir de un hijo que se siente
amado y que ama tanto a Aquella que no es
comparable a nada y a nadie por belleza y
bondad.
(1. continua)
p. Ludovico Maria Centra O.S.A.
El amor es gozo
(pensamientos sencillos)
de Pietro Squassabia
“Estoy lleno de consuelo, reboso de gozo
en todas nuestras tribulaciones” (2Cor 7,4).
Hace ya tiempo me encontré con una persona
enferma y anciana, y a pesar de ello, estaba
serena: se veía claramente como sus ojos ema-
naban esa alegría que llevaba dentro. Surge el
preguntarse: ¿Cómo tanta alegría?, ¿De dónde
viene? Tal vez se pueda decir que la alegría no
depende de la edad ni de la salud, no es facul-
tad del joven más que del anciano, ni del que
más posee frente al que posee menos, ni de
quien goza de salud frente al que no la tiene.
La alegría parece una realidad muy fuerte y
valiente, que no teme lo que los hombres sí
temen, que no se achica cuando todo parece
que se tuerce. Estoy convencido de que Jesús
no ha perdido nunca la alegría, ni siquiera
durante su Pasión. Si no fuera así, sin alegría,
¿Cómo hubiera podido decir “Padre, perdóna-
les porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34)
y, dirigiéndose al buen ladrón “Hoy estarás
conmigo en el Paraíso”(Lc 23,43)?
La alegría parece estar estrechamente
unida al amor. Sólo con alegría se puede
amar. He a.C. el motivo por el que Jesús no
perdió nunca la alegría: porque es Amor.
Satanás no puede tener alegría porque no
sabe amar. Es más, teme a la alegría, por eso
huye de un corazón contento. Ciertamente,
sin alegría, no se puede ni amar a Dios, ni a
los hombres. Tampoco María perdió nunca
la alegría, ni siquiera en el camino al
Calvario, de lo contrario hubiera huido lejos
de la cruz de su Hijo.
Me pregunto: ¿Qué es la alegría, es más,
quién es la alegría? Tal vez la alegría es más
una persona que una cosa. La alegría está
estrechamente conectada a Dios, parece que
sólo existe en Dios. Por esto si no mostramos
alegría, parece que estemos lejos de Dios. La
alegría parece como el carburante para proce-
der en la vía del bien: da al hombre la fuerza
para obrar cosas buenas a todas las edades.
Incluso parece que hace “jóvenes” a todos. Y
así podemos ver a personas ancianas que son
“jóvenes” porque tienen alegría, y personas
jóvenes que son “ancianas”, porque no tienen
alegría. Entonces Dios, siendo alegría, es
“joven” y Satanás, no poseyéndola, es “ancia-
no”. Y así también María y los ángeles y los
beatos son “jóvenes” porque están en la ale-
gría, como cada hombre alegre. San Pablo
dice sobre esto: “os habéis despojado del
hombre viejo y de su manera de vivir para
revestirse del hombre nuevo, que el Creador
va renovando conforme a su imagen para lle-
varlo al conocimiento verdadero” (Col 3,10).
La mejor receta para combatir al “ hombre
viejo” y para permanecer “jóvenes” es, por
tanto, poseer alegría.
La alegría es humilde, perdona siempre,
no desea el mal nunca, no es vengativa, trae
siempre el bien a sí y a los demás, es siempre
fiel a su Señor, es como el amor. Lo que más
me atrae de las estancias en Medjugorje es la
alegría que llena los corazones de la gente sin
motivo aparente. Ciertamente es Dios, que es
alegría, que obra en los corazones a través de
la Madre. No desaprovechemos pues la gra-
cia que nos viene de este lugar y aproveche-
mos el momento favorable. Pidamos ayuda a
la Madre, para nosotros y para los demás y
tengamos fe de que nos será concedida. Así,
tal vez, también nosotros seremos capaces de
ayudarLa, como Ella nos pide.
“Maria asunta al cielo no se ha alejado de nosotros, sino que permanece aún mas
cerca nuestro y su luz se proyecta en nuestra vida y en la historia de la humanidad ente-
ra. Recurramos con confianza a Aquella que desde lo alto nos mira y nos protege.
Todos tenemos necesidad de su ayuda y de su consuelo para afrontar las pruebas y los
desafíos de cada día; tenemos necesidad de sentirla como madre y hermana en las cir-
cunstancias concretas de nuestra existencia”
Papa Benedicto XVI
(del Ángelus de la Asunta)
L
AS
L
ETANÌAS
,
un campo de flores para la Virgen
SANTA MARIA
MADRE DE CRISTO
SANTA VIRGEN DE LAS VÌRGENES
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Eco 195
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S u c e d e e n M e d j u g o r j e . . .
E
L
R
ETIRO DE LOS
S
ACERDOTES
(del 2 al 7 de julio)
La presencia de más de 600 presbíteros
entorno al altar exterior, detrás de la Iglesia
parroquial, nos daba a entender que se había
iniciado el retiro para sacerdotes guiado por
el padre Tomislav Ivancic, un renombrado
sacerdote y profesor de teología de Zagreb.
El guía de los ejercicios espirituales de este
año estaba previsto que fuese el padre
Raniero Cantalamessa- el fraile capuchino
predicador oficial del Vaticano- pero lamen-
tablemente por razones inesperadas, el obis-
po de Mostar ha impedido su participación.
Todos estos “siervos del Señor” en el
sacerdocio, jóvenes y menos jóvenes, crea-
ban un icono perfecto de los tan amados
hijos de la Reina de la Paz reunidos bajo sus
“alas maternales”, venidos de 46 países de
la tierra. Parecían muchísimos cuando jun-
tos celebraban la Misa, pero en verdad son
aún demasiado pocos, cuando van a sembrar
la mies del Señor por el mundo. El 2 de
julio, día inicial del retiro, la Virgen habló
de nuevo a la vidente Mirjana de la impor-
tancia de los sacerdotes y de la bendición
sacerdotal.
EL “TRÁFICO” DE LOS PEREGRINOS
Las últimas semanas en Medjugorje se
caracterizaron por un sol muy caluroso que
quemaba no sólo la hierba y los arbustos de
la vegetación típica de la Hercegovina, sino
también la piel de los peregrinos. Las coli-
nas que rodean el santuario sufrieron incen-
dios que durante bastantes noches ilumina-
ron el pueblo. Pero nada podía detener el
“trafico” de peregrinos. La tierra se regó, no
con la lluvia, sino con las oraciones y con
los silenciosos respiros del espíritu humano
que mira a Dios. A menudo me sorprende
ver los rostros serenos de los propietarios de
las piernas cansadas e hinchadas por causa
de las altas temperaturas.
18º FESTIVAL DE JÓVENES
(1 al 6 de agosto)
“Que os améis los unos a los otros; como yo
os he amado (Jn 13,34)
“Queridos hijos, hoy os invito al amor.
Hijos, amaos con el amor de Dios. Jesús
resucitado estará con vosotros y vosotros
seréis sus testigos”
. (Mensaje del 25 de
marzo de 2005)
Las banderas de muchos países (en el
festival participaron más de 50 países de
todos los continentes)
levantadas en alto y
agitadas al viento, creaban una imagen viva
de la comunión entre los jóvenes unidos en
la escucha, en la oración, en el canto y en el
baile,
bajo el implacable sol de
Herzegovina. Con cada movimiento, con
cada gesto, alababan a Dios, alegrándose en
el Señor. Ver tres o cuatro banderas de paí-
ses distintos ondear juntas bajo el mismo
palo, explicaba de manera clara y simple
que es natural vivir la paz y la unión cuando
de verdad sabemos “amarnos los unos a los
otros como Jesús nos ha amado”...
Qué variedad de rostros, de peinados,
de maneras de vestir, de color de piel, de
ojos, de edades....La cosa más bonita era
encontrar tantas sonrisas regaladas a todo el
que pasara entre la muchedumbre recogida
entorno a la Iglesia de Santiago Apóstol
(Han calculado cerca de 30.000 asistentes
al festival).
Se levantaba polvo desde el suelo cuan-
do la juventud comenzaba a bailar y el mis-
mo polvo cubría luego sus pies cuando se
arrodillaban ante Jesús Eucarístico durante
las Santas Misas y las adoraciones eucarísti-
cas. ¡Estoy segura que todos pueden confir-
mar el hecho de que el mayor número de
personas se podía ver justo durante estos
dos momentos de oración con la Eucaristía!
He aquí… Aquel que ha sido el centro de
atención,
He aquí… Aquel que puede hablar a nues-
tros corazones,
Aquel que renueva su ofrecimiento por noso-
tros en cada santa Misa, que está con noso-
tros todos los días escondido en un trozo de
pan, haciéndose nuestro “pan de cada día”.
Se dieron muchos testimonios por par-
te de los videntes (Maria, Mirjana, Ivan,
Jakov),
de los consagrados (Mons.
Domenico Sigallini, padre Jozo Zovko, Sor
Elvira...),
de jóvenes ex-toxicómanos
(Comunidad Nuevos Horizontes,
Cenáculo)
,`por parte de la gente del mundo
de la música, del cine , de la política, de los
mass-media...Sus palabras ciertamente han
podido dar un “flash” de luz a cada uno de
nosotros, pero la luz más grande es Aquel
que puede sanar nuestros corazones, la ver-
dadera luz es Aquel que es Único, nuestro
Dios. La Virgen nos repite “poned a Dios en
el primer lugar de vuestra vida”.
Los días del festival concluyeron al ama-
necer del día 6 de agosto, fiesta de la transfi-
guración del Señor, con la Misa celebrada al
amanecer sobre el Krizevac. Esto dejaba cla-
ro como en estos días pasados aquí, en el
lugar donde “se encuentran los corazones, los
corazones de los hombres y el Corazón
Divino a través del Corazón Inmaculado de
María con ellos”
(padre Ljubo), donde Dios
ha querido plasmarnos, transformarnos y con-
cedernos la gracia a las almas abiertas y gene-
rosas para que renovemos la faz de la Tierra.
Hemos oído decir que “el verdadero fes-
tival comienza cuando regresáis a casa”.
Es verdad, la vida cotidiana, la cruz de cada
uno, el mundo que nos espera verificara qué
y cuanto fruto dará la semilla que ha sido
sembrada en el terreno de nuestra alma.
“Que os améis los unos a los otros; como
yo os he amado (Jn 13,34).
La aparición a Mirjana
Mirjana Soldo tuvo su aparición púabli-
ca mensual en el entoldado de la
Comunidad Cenáculo. Al finalizar la apari-
ción, nos transmite siempre un mensaje que
transcribimos literalmente:
Mensaje del 2 de Julio: “Queridos
hijos, en el gran amor de Dios, hoy vengo a
vosotros para conduciros por el camino de
la humildad y de la mansedumbre. La pri-
mera estación en este camino, queridos
hijos , es la Confesión. Renunciad a vuestro
orgullo y arrodillaos delante de mi Hijo.
Comprended, hijos míos, que nada tenéis y
nada podéis. La única cosa que poseéis es el
pecado. Purificaos y aceptad la mansedum-
bre y la humildad. Mi Hijo hubiera podido
vencer por la fuerza pero ha escogido el
camino de la mansedumbre, la humildad y
el amor. Seguid a mi Hijo y entregadme
vuestras manos para que juntos subamos
por el monte y venzamos. ¡Os agradezco!”
Al terminar Mirjana dijo: “La Virgen
no se refería a un monte material o a una
localidad, sino a un monte en sentido espiri-
tual, simbólico, porque nuestro camino
hacia el Señor es una subida”.
Mensaje del 2 de Agosto: Queridos
hijos, hoy veo dentro de vuestros corazones
y mirándolos, mi corazón se aflige en el
dolor. Hijos míos, os pido amor incondicio-
nal y puro hacia Dios. Sabréis que estáis en
el camino recto cuando estéis con el cuerpo
en la tierra pero el alma siempre con Dios.
Por medio de este amor incondicional y
puro reconoceréis a mi Hijo en cada hom-
bre; sentiréis la unión en Dios. Yo como
Madre estaré feliz porque tendré vuestros
corazones santos y unidos. Queridos hijos,
tendré vuestra salvación. Gracias”
Al final Mirjana añadió: “La Virgen, al
inicio de la aparición, me hizo ver lo que
nos espera al final si en nuestros corazones
no hay santidad y la unión fraterna en
Cristo. No ha
sido nada agra-
dable. Nos ha
exhortado, ade-
más, a orar por
nuestros pasto-
res, porque - ha
dicho:”sin ellos
no hay unidad”.
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Palabras de testimonio:
Los Sacerdotes
“Yo he venido aquí para encontrarme
con Sacerdotes de todo el mundo, para
experimentar la comunión con todos ellos,
la unión con Cristo independientemente de
donde vivamos. Nosotros pertenecemos a
Cristo y a Maria, hemos venido para ani-
marnos unos a otros a ir hacia adelante”.
“Este es, de verdad, un lugar santo
donde sabemos que el Cielo toca la tierra a
través de la Madre de Dios...He quedado
profundamente impresionado.
“Ésta es mi primera vez en
Medjugorje. He venido porque he visto
muchos frutos. Hay una cosa que me moles-
taba siempre un poco: tenía la impresión de
que aquí en Medjugorje la Gospa hablase
demasiado, pero al ver los frutos, me dije:
voy a verlo. Lo que aquí se vive es muy
simple y muy profundo”.
“Me sorprendió el cambio en la ora-
ción, pero veo en ello la acción del Espíritu
Santo que ama confundir nuestros planes.
¡En este retiro he comprendido que no debo
intentar salvar primero a mis fieles, sino a
mí mismo! Si me santifico, me seguirán.”
“Aquí un sacerdote comprende la
extraordinaria sensación de Iglesia. Aquí
realmente experimentamos la Iglesia
Católica Universal en su diversidad; todos
vivimos la misma cosa y venimos de cultu-
ras bien distintas”.
Y para finalizar las impresiones de
Mons. Sebastian Thekethecheril, obispo de
la diócesis de Vijayapuram (India):
Porque...
“Éste es el lugar más bello del mundo
porque la Mujer más bella se ha aparecido
aquí. ¿Y por qué es la Mujer más bella?
Porque ha concebido a la persona más bella
- Jesucristo. ¿Por qué María es tan bella?
Porque está llena de gracia. Y aquí podemos
ver las gracias, especialmente en este retiro.
Muchos sacerdotes, más de 600, están aquí
y los veo a todos felices. ¿Por qué? Sólo
cuando uno está lleno del Espíritu Santo
puede ser feliz, incluso exteriormente”.
(FUENTE Informativni centar “Mir” Medjugorje)
Los Jóvenes
Vincenzo, 17 años
Llegué aquí casi de casualidad, encontré
a un sacerdote en el bus que me lo propuso.
Contesté: “No, yo me alejé de la Iglesia
hace mucho” pero luego decidí vivir esta
experiencia. Apenas llegué, vi a jóvenes de
mi edad recitando el Rosario y pensé que
estaban todos locos, luego en cambio llegué
a preguntarme: “Si ellos lo hacen, ¿Por qué
debo yo ser el único que no rece? Y así dije
el primer día, mi primer rosario. He vivido
muchas otras experiencias fuertes, desde la
aparición a Mirjana hasta la subida al
Podbrdo. Hacía 5 años que no pisaba una
Iglesia, de verdad no esperaba encontrarme
con tanta gente de mi edad.
Matteo, 20 años
Es la cuarta vez que vengo a
Medjugorje, siempre es una felicidad volver
porque siento este lugar un poco como mi
casa. Mi primera peregrinación aquí, cam-
bió mi vida por completo. Fue en el 2005.
Desde entonces siempre he querido volver
porque me da la fuerza para continuar a
vivir la vida de cada día con la antorcha de
la fe bien encendida. En estos días me pare-
ce vivir un poco el paraíso, porque puedo
dedicar toda mi vida a Dios.
Espero ser capaz de transmitir mi experien-
cia dando testimonio con mi vida de que
Cristo es mi Salvador. Medjugorje se lo
aconsejo a cualquiera, del más joven al más
viejo, espero que todos se decidan por la
conversión. Poner a Dios en el primer lugar
significa abandonarse por entero a Él,
dejarLe hacer lo que quiera en nuestra vida.
He descubierto que solo se es feliz si te
abandonas de verdad a Dios. Esto es lo que
deseo hacer como respuesta a mi Señor. El
fue quien me cogió de la situación en que
estaba y espero que quiera usarme como
instrumento suyo.
Claudio, 13 años
Medjugorje es un lugar donde se aban-
dona la vida de diario para dedicarse a la
vida espiritual, en el que se abandona el
stress y se puede mirar mejor el propio cora-
zón. Viviendo la experiencia del festival,
estando junto a personas de naciones tan
diversas, entre todas estas banderas, me lle-
gó el pensamiento de que Dios nos creó a
todos juntos, como a una única cosa: todos
debemos luchar por la paz y por adorar al
Señor. Es triste vernos demasiado apegados
a nuestros intereses en lugar de colaborar:
¡Todos somos hermanos!
Hasta ahora en mi vida no había conoci-
do al Señor como una persona cercana a
quien poder dirigirme tan directamente, mi
oración en estos días se ha alargado. Los
jóvenes en el mundo a menudo están lejos de
la fe porque no han visto y hecho experien-
cia del Dios vivo; hay, de hecho, dos cami-
nos que se nos abren a nuestra elección: uno
correcto y el otro equivocado, pero por des-
gracia muchos jóvenes ven uno solo.
Andrea, 16 años
Me ha sorprendido especialmente la
celebración de la Misa, que siendo larga, no
se hace nada pesada. Además aquí no te
avergüenzas de rezar porque todos lo hacen;
incluso rezar por la calle es algo normal.
¡Casi te sientes extraño si no lo haces...!
Espero llevarme a casa estas oraciones
hechas en la sencillez de lo cotidiano. Mis
padres insistieron para que viniera, yo era
muy escéptico, pero ahora me siento muy
feliz de haber venido.
Hablando
de oración
Padre Jozo:
“La Virgen en Medjugorje nos llama a la
conversión. Esto significa que nos llama a
que comencemos a orar cada día para bus-
car, en el silencio de nuestro corazón, la sal-
vación de nuestras almas. La Madre nos
dice que el alma se nutre por la oración.
Siento que la oración es indispensable,
como la leche materna para un bebé, para
alimentar la propia alma. Sí, el alma tiene
necesidad de comida, de cuidados y atencio-
nes, y esto es la oración.
Cotidianamente soy testigo de frutos de
tanta oración. Si dejáramos de orar, en
Medjugorje y en el mundo habría árboles
sin fruto: habría un desierto; habría lámpa-
ras apagadas que no ayudarían a nadie y no
servirían para nada.
Nuestra generación tiene necesidad de la
Iglesia que testimonia, de la Iglesia que ora
y a través de la cual el Señor realiza sus
obras y da señales al mundo.
El enemigo hará de todo para
obstaculizar a la Iglesia y a
cualquiera en su camino de
conversión.
Permanezcamos siempre
en la paz, perseverando en la
oración por todos los peregri-
nos y por todos los que sufren
por causa de Medjugorje. No
olvidemos nunca que cada
peregrino es fruto de la ora-
ción y del ayuno, es un don.
A través de la oración el
Espíritu Santo guía al que
reza buscando la voluntad de Dios y,
mediante sus gracias y sus dones, lo hace
capaz de responder con su vida: “¡Heme
aquí! Esto significa decir cada día y en toda
situación, como la Beata Virgen: “Heme
aquí, soy la sierva del Señor”. Ese “Fiat” de
la Beata Virgen es el “Credo”. Yo creo que
mi Dios es omnipotente y que todo es posi-
ble para mi Dios.
La santidad se realiza con empeño y
sacrificio cotidiano, con la oración y vida
Sacramental. Nosotros descubrimos la
voluntad de Dios a través de
la Revelación, el ejemplo y
las inspiraciones positivas de
los santos; a través de la
Iglesia y la proclamación de
la Palabra. Descubrimos la
voluntad de Dios también
mediante nuestra conciencia,
a través de la cual el Señor
nos habla.
A menudo nuestra debili-
dad oculta se opone a la
voluntad de Dios. Negarse a
sí mismo y renunciar a la
propia voluntad, aceptando
la voluntad de Dios, es la
verdadera sabiduría y una victoria de la gra-
cia en nosotros. Todo esto es don del
Espíritu Santo.
Nunca se ha oído que alguien se haya
hecho santo sin oración. Nunca se ha oído
que alguien haya renunciado a la propia
voluntad, y aceptado la voluntad de Dios,
sin la ayuda del Espíritu Santo. Orar con la
Virgen es una llamada privilegiada a orar
con aquellos que Ella ha invitado, que han
sentido la gracia y que han respondido.
(libremente tomado de una reflexión
del Padre Jozo Zovko)
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El
dinamismo
que mueve
a la mujer
Debemos creer fuerte y profundamente
en la potencia del amor que hay en la mujer,
en los dones especiales que Dios le ha dado:
la mujer es un dinamismo, es una carrera sin
fin. La mujer no puede dormirse, y para vivir
su verdadera identidad, su verdadero rostro,
su ser, su grandeza, debe invocar al Espíritu
Santo para que la ilumine. Todas las mujeres
deberían ser como aquella que se llama
Maria. Si Ella no está dentro de nosotros, no
tenemos un modelo a seguir. En nuestra vida
debe estar María que ha sabido sufrir y sacri-
ficarse por amor.
El amor lo supera todo, es lo esencial
para vivir, y si no ponemos el amor en el
centro de las cosas que nos pasan, nosotros
no sabremos nunca reconocer quiénes
somos. Nosotros hemos sido amados desde
el inicio del mundo, creados en el amor y
por el amor. Para vivir, por tanto, lo necesi-
tamos más que el aire que respiramos; cuan-
do el amor no es limpio, gratuito, verdadero,
nos ahogamos, no podemos ya respirar, nos
falta el aire.
Vivir el amor es nuestro” ser mujer”, es
nuestro existir, es vivir en la calidad de vida
que no te pone trabas.
Ninguna cruz te puede parar porque el amor
que llevas dentro es más fuerte, te lleva a un
más allá capaz de superar cualquier barrera
y cualquier limite. El amor, en el fondo, es la
belleza de vivir la verdad de nuestro “ser
hijos”, porque la fuente del amor es Dios,
nuestro Padre.
Sor Elvira (a sus misioneras)
¡El rosario es joven!
de Davide Cavanna
“Orad... hasta que la oración se convierta
en alegría para vosotros”.
Recuerdo la primera
vez cuando, siendo joven,
escuché esta invitación de
la Virgen: aquel modesto,
aunque constante, com-
promiso de oración que
me ponía cotidianamente,
a menudo fatigoso y pesa-
do, ¿Encerraba en si ale-
gría? ¡Si lo decía nuestra
Madre,
no había que
dudarlo! Esta llamada
suya dejó una señal en mí
y fue delineando un programa de crecimien-
to interior, sin que yo lo supiera. Una alegría
escondida me había sido prometida en aquel
mensaje, me esperaba...Por otro lado,
¿Acaso no es la alegría lo que un niño o un
joven buscan? A través de las amistades y
variadas formas de diversión e interés inten-
tan responder a ese anhelo natural de ser
felices. La Virgen en cierto sentido me lan-
zó un desafío, y yo acepté, me lancé a este
descubrimiento.
“¿Quieres rezarlo con nosotros?”
Mi oración cotidiana de entonces se
componía de prácticas tradicionales, entre
ellas el santo rosario. Gracias a Dios, las
palabras del Padre Nuestro, del Ave Maria,
del Ángel de Dios....fueron puestas en mi
boca desde muy pequeño por mis padres, fui
“destetado” en el espíritu con el mismo cui-
dado, diría, que lo hice del cuerpo. El rezo
del rosario, además, era una práctica viva en
nuestra casa, practica que provenía de gene-
raciones anteriores, junto con esa genuina fe
típica de las antiguas familias de campesi-
nos. Cada noche, tras la cena, mi abuela, pri-
mera de la fila, llamaba a las puertas del
Cielo: “Oh Dios ven a salvarme...” seguida
por el resto de los presentes. Incluso el
pequeño David era invitado a unirse al rito
familiar, por la dulzura y prudencia de su
madre, que bien conocía el valor de las elec-
ciones realizadas en libertad: “Iniciamos el
rosario, ¿Quieres rezarlo con nosotros, aun-
que sólo sea una decena?” A veces dejaba el
juego, o la televisión para unirme a una par-
te o al rezo de la corona entera; otras veces
no, pero con dos respuestas interiores bien
distintas.
Así iba el Señor formando mi sensibili-
dad: renunciar al ocio para compartir la ora-
ción, aunque sólo fueran diez “Ave Maria”,
me hacía sentir una grande y transparente
felicidad y satisfacción. Si por el contrario,
cerraba mi corazón a esta invitación, una
clara llamada interior me traía tristeza e
insatisfacción. Un día, además, siendo muy
pequeño, recuerdo como mi recitar infantil,
como una cantilena, ya no me convenció.
Ahora en cambio veo como el buen Dios me
invitaba a no desaprovechar las palabras que
pronunciaba. Empecé a poner mayor aten-
ción: ¡No podía dejar que ese saludo a María
fuese descuidado o empobrecido en su sig-
nificado! A través de estos simples pasos, el
rosario se convirtió para mí en una forma de
diálogo con María y Jesús, que no dejó de
acompañarme en mi caminar.
Distinta fue en cambio la experiencia
que tuve hace algunos años cuando fuimos
invitados, algunos amigos animadores y yo,
a guiar un encuentro interparroquial de jóve-
nes de 12 a 14 años de edad. Tras una tarde
de juegos y bromas, les propuse rezar el
rosario. Me miraron atemorizados. Pero,
¿Cómo? ¿La oración de los
muertos? Me di cuenta que lo
que para mí era coloquio y
confianza con la Virgen, ellos
lo relacionaba con esos even-
tos dolorosos en los que lo
habían oído recitar: el sufra-
gio por un difunto. Hoy día,
consciente de las gracias reci-
bidas, de los ejemplos de mi
familia y de la paciencia que
el Señor tuvo conmigo, deseo
dirigirme, con este breve
escrito, a jóvenes y menos
jóvenes, con el deseo de pre-
sentar esta práctica, considerando su rostro
auténtico.
Los rostros del rosario
El rosario tiene esencialmente el rostro
de María, de una madre que continuamente
da su vida por sus hijos, encomendados por
Jesús. Madre con los ojos siempre sobre
nosotros y con los brazos llenos de dones
celestiales, a los que, ¡ay de nosotros si no
correspondemos!
Una madre que nos toma de la mano, si que-
remos, en el signo de esa corona que reco-
rremos con los dedos, para consolarnos y
sostenernos en toda necesidad.
El rosario tiene además un rostro típica-
mente joven, como el de esos jóvenes que
no pasan desapercibidos. No solo el de
Aquella que dijo “si” al plan del Altísimo,
sino también el de San José, esposo justo y
padre devoto, el de San Juan Bautista, anun-
ciador del Cordero de Dios hasta dar su san-
gre, el de los Apóstoles, llamados por la
calle y por el mar , el de San Juan, el predi-
lecto, en el cenáculo y a los pies de la
cruz....E, ¡Igualmente importante! tiene el
rostro de nosotros los jóvenes, llamados hoy
con fuerza por el Espíritu Santo para que
escribamos la historia de la Iglesia con nues-
tro testimonio de vida, tras las huellas del
Señor Jesús. Y finalmente, pero antes de
todo, el rosario tiene el rostro de Cristo, y la
intercesión de la Virgen, a la que nos dirigi-
mos, tiene como finalidad conducirnos a El.
Dice Juan Pablo II en su carta sobre el san-
to rosario “Rosarium Virginis Mariae”:
“Rezar el Rosario, de hecho, no es sino con-
templar con María el rostro de Cristo”. Y el
rostro del Señor, lo sabemos, es siempre
joven, siempre sorprendente, entusiasmante
y por descubrir en su eterna novedad.
Un oxígeno espiritual
He a.C. una síntesis con expresiones sim-
ples de lo que creo que es la grandeza y el
valor de esta devoción, y la equivocación
desenmascarada de esos niños atemorizados
por tener que rezar la “oración de los muer-
tos”. Si la Sagrada Escritura afirma que
“nuestro Dios no es Dios de muertos sino de
vivos”, entonces bien vivas deben estar las
expresiones de fe que desde el corazón de los
creyentes suben a El. Así debiera ser el rosa-
rio que recitamos, en privado o comunitaria-
mente: expresión vital y de corazón hacia la
Virgen, contemplándola, según la verdad,
realmente presente y orante junto a nosotros,
y realmente presente en el seno de la
Santísima Trinidad, para introducirnos en ella.
Recitémoslo para nosotros mismos y
para todo aquel que lleva una existencia de
muerte, muerte de entusiasmo, de ganas de
vivir, de buenos sentimientos, de fe y de diá-
logo con Dios; hagamos que el rezarlo sea
un momento de respiro, que nos dé a noso-
tros y a las almas por las que intercedemos
nuevo oxigeno espiritual, capaz de marcar-
nos un camino de virtud y de santos propó-
sitos. La Virgen, que es fiel a sus mensajes
no tardará en convertir nuestra oración en
autentica alegría.
Sumerjámonos por tanto con fe incondi-
cional en la practica del rosario: que se ense-
ñe a los niños, y que con ellos lo recen los
padres; profundicen en él los jóvenes y
hagan de el su fuerza para abrir el corazón a
Dios y para “vencer al maligno”; lo custo-
dien los ancianos y los enfermos, uniéndolo
a sus fatigas y sufrimientos físicos.
¡Juntos hagamos oír al mundo nuestro
canto de alabanza! Cantemos que la oración
es bálsamo de vida, que el rosario es siem-
pre joven,
actual y para todos.
Experimentemos que siempre permanece
joven quien lo recita con el corazón, porque
hasta hoy fue presentado por Maria en la
vida de su Hijo, el Resucitado.
El P. Ljubo y sor Elvira bailan
en el Festival de los Jóvenesi
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L
A
C
OMUNIDAD
C
ENÁCULO
:
Un milagro de amor
Hombres y jóvenes, de rodillas
Cerca de cuarenta jóvenes, con edades
entre veinte y cuarenta años, muchos extran-
jeros, sobretodo del este de Europa, recitan-
do el Ave Maria en su propio idioma....Cada
día, aquí y en todas las otras comunidades
sembradas por Sor Elvira en el mundo,
comienza con el rezo del Rosario. No hay
religiosas ni sacerdotes que los guíen, lo
hacen todo ellos.
La primera cosa que sorprende a quien
llega de iglesias semivacías, con fieles de
una cierta edad o niños, mujeres en su
mayoría, es justamente esta: el ver a todos
estos hombres y jóvenes de rodillas que
rezan con calma, saboreando cada palabra
de cada Ave Maria.
Y eso que no son ángeles: tienen a sus
espaldas una estrecha convivencia con la
droga, muchos de ellos han sido ladrones,
traficantes, violentos con la familia, han
pasado por la cárcel (se les nota por sus bra-
zos tatuados). Pero ahora están aquí de rodi-
llas, pidiendo perdón, para decir “Gracias”
por haber hallado en un momento de sus
vidas, un mensaje de esperanza. La segunda
cosa que sorprende es la ventana abierta
sobre la llanura, justo a espaldas del altar.
Para dejar entrar a Dios.
A cada uno, su ángel de la guarda
Terminado el Rosario, es el momento
del “compartir”, comunicar a los demás la
propia experiencia, las dificultades y las
pequeñas victorias cotidianas. No es fácil
convivir codo a codo durante meses o años
con personas diferentes entre si por su pro-
cedencia, cultura y carácter. Las ocasiones
de roces y de incomprensión no faltan. Por
esto cada recién llegado es siempre confiado
a un “ángel de la guarda” que le presenta las
férreas reglas de la comunidad, le da buen
ejemplo, le aconseja y le llama la atención
cuando falla. Es una intuición extraordina-
ria, una de las tantas que caracterizan el esti-
lo, o mejor la “terapia” de Sor Elvira:
¿Quien mejor que un ex-drogadicto puede
ayudar y comprender a uno semejante a él?
Aquí no hay personal asalariado. Hay jóve-
nes que han sido acogidos, que han recibido
amor, atenciones, y que ahora corresponden
dando su tiempo. “Cuando entramos somos
indigentes, hombres hechos pedazos: a ojos
de los demás somos unos fracasados...Pero
yo me siento un milagro si miro con los ojos
de Dios, a veces agradezco haber pasado por
esta experiencia que me ha permitido redes-
cubrir los verdaderos valores...”.- explica
Walter , 42 años, en la comunidad desde
hace 5, que durante toda la mañana me
acompaña con paciencia en los diversos
ambientes del Cenáculo.Aqui aprendemos a
ser humildes y sencillos, a no reaccionar, a
callar y a “tragar”.
Sin televisión ni periódicos
Los muchachos dejan la capilla y bajan
al refectorio para tomar el breve desayuno:
sobre la mesa espartana, cubierta por un
mantel encerado, vigila la sonrisa de la
“madre”, Sor Elvira. Todos en fila india para
recibir una tajada de bizcocho y una taza de
té, de infusión o de café. “Es el único resi-
duo “superfluo” que concede la casa” expli-
ca Lucas, 26 años, polaco, también él “vete-
rano” del Cenáculo. Aquí no se fuma, no se
bebe, no hay televisión ni periódicos, “que
sólo traen basura”, no se oye sonar ningún
teléfono móvil. Nadie tiene las manos en los
bolsillos, nadie va a tumbarse sobre la cama
en los ratos libres: “Cuando no estamos ocu-
pados con el trabajo, se habla, se comparte,
se dialoga con los demás.”
Más que desintoxicarse de la droga
quien entra en el Cenáculo se desintoxica
del mundo exterior, asiste a una “escuela de
vida” que va contracorriente: la comunidad
no acoge sólo a toxicómanos, sino también
a quien se siente un poco deprimido, a quien
busca su camino.
Como los monjes: ora et labora
Tras el desayuno comienza la jornada
laborable: cada uno toma su puesto: hay
quien se ocupa de la carpintería, y hay un
taller mecánico. Un grupo de jóvenes se
ocupa de tener ordenada la verdura en los
invernaderos, otros cultivan las patatas en un
campo no lejano de la casa. Mientras, en la
cocina, se prepara el almuerzo para unas
cuarenta personas.
Son cerca de 1.200 o 1.300 los jóvenes
acogidos en la comunidad de Sor Elvira en
el mundo. El verdadero problema no es ya el
resistir en la comunidad, sino el volver al
mundo: lo demuestra el hecho de que, pasa-
do el periodo mínimo de tres años en el que
han experimentado una manera distinta y
mas auténtica de vivir, muchos se quedan
para trabajar como voluntarios, mantenien-
do cierta distancia frente a las tentaciones y
las contradicciones del mundo, eligiendo el
camino de las misiones en países lejanos.
Susanna Agnese (del Corriere di Saluzzo)
“¡Yo no dejaré aquí
a la Virgen!”
Padre Ljubo, quisiera resumir en esta
entrevista tu experiencia aquí en
Medjugorje durante estos siete años.
Comencemos desde el principio: ¿Qué sen-
tiste cuando te dijeron que debías venir
aquí?
Yo era un joven sacerdote, ordenado des-
de hacía 4 años .Entonces el párroco era el
padre Pervan, y cuando me dijo que debía
venir a Medjugorje como ayudante espiri-
tual tuve algo de miedo, me pareció un desa-
fió porque estaba recién ordenado y a
Medjugorje siempre había venido como
peregrino, hasta que maduré la idea de ser
sacerdote.
Después, alguna vez, había venido para
ayudar en las confesiones. Es completamen-
te distinto venir aquí de vez en cuando, por-
que cuando vives en Medjugorje, estás den-
tro, vives en el corazón la presencia de
Maria.
E
NTREVISTA
AL P
. L
JUBO
K
URTOVIC
Pero además de esto, ¿sentías en tu interior
el entusiasmo de los inicios?
No era entusiasta, porque yo difícilmente
me entusiasmo, me hizo falta tiempo para
acostumbrarme. Al comienzo estaba tam-
bién el padre Slavko y sólo en el momento
en que nos faltó , nos dimos cuenta de todo
lo que hacia. Tuvimos que dividir entre
nosotros sus responsabilidades. A mí me
tocó la traducción y la interpretación del
mensaje del día 25 del mes, además de la
guía de numerosos seminarios organizados
por él. Claro que para ello me tuve que “lan-
zar”, debía superar ese reto. En nuestra tie-
rra hay un refrán que dice: “El burro no sabe
nadar, pero cuando se le tira al agua, apren-
de”. ¡Así también yo he aprendido a
“nadar”!
Durante estos siete años muchas cosas han
cambiado en Medjugorje, ¿Crees que a
mejor o a peor? Mirando a los peregrinos
¿crees que el nivel espiritual está “in cres-
cendo”?
Todos dicen que aquí los primeros dos o
tres años era como estar en el paraíso, se
vivía un tiempo de fuerte entusiasmo, pero
permanecer entusiasta por 26 años no es
algo real. Incluso estas fases de entusiasmo
van filtradas. Todavía hay personas que per-
manecen en camino con Maria, y se empe-
ñan en vivir lo que Ella nos ha indicado.
Hablar de calidad es un poco difícil. Yo
creo que es necesario dejar el entusiasmo y,
con el tiempo, dejar que las raíces arraiguen,
de manera que quien haya decidido seguir al
Señor pueda perseverar, pueda aprender a
sufrir y a ser fiel a los mensajes de Maria.
Todos estamos en un camino de búsqueda,
no es posible ver lo que el futuro nos depa-
ra. Es suficiente con ver cual es el próximo
paso por hacer y proceder con confianza: el
Señor lo guía todo, y todo se volverá hacia el
bien.
¿Cual es la finalidad de María, a donde nos
quiere guiar con estas apariciones?
Como María misma ha dicho: “El men-
saje más importante que os he dado es la
invitación a la conversión”; en el fondo éste
es el mensaje evangélico, que siempre es
actual y la Virgen desea simplemente des-
pertarnos a la verdad del Evangelio.
Ciertamente Ella no se hubiera aparecido si
todo hubiera estado en orden.
Las apariciones son justamente una señal
de que nos hemos dormido, que todo no está
en orden, ni en la Iglesia, ni en el mundo.
Por esto la Virgen, que es madre, viene,
habla, aconseja y nos llama, este es el deber
de una madre.
Veintiséis años y todavía debe cumplirse lo
anunciado.....
Existe el tiempo humano y el tiempo de
Dios. Para Dios un solo día es como mil
años y mil años como un solo día.
Veintiséis
años son muchos, pero también pocos. Los
videntes después del tercer año de la prime-
ra aparición le preguntaron: “¿Por qué estás
con nosotros desde hace tanto tiempo?, y
Ella respondió: “¿De verdad ya os habéis
cansado?”Maria ciertamente nos puede can-
sar ya que su amor y sus mensajes son exi-
gentes, pero Ella hace esto para nuestro
bien, porque busca nuestra felicidad, no ha
venido para hacernos infelices. Dios y la
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Villanova M., 2
8 de septiembre de 2007
Resp. Ing. Lanzani - Tip. DIPRO (Roncade TV)
Nos bendiga Dios Omnipotente,
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo,
Amén.
Virgen nunca nos han prometido el paraíso
sobre la tierra: aquí estamos de camino.
Tras tu experiencia aquí con los peregri-
nos, ¿qué es lo que ha influido en ti?
¡Viviendo aquí estoy todavía más con-
vencido y seguro de la presencia de la
Virgen! Humanamente sería más fácil no
vivir en Medjugorje, porque ésta es una
parroquia realmente especial. Trae consigo
además de muchas gracias también muchas
cruces, muchos sufrimientos, y a través de
todo esto una persona puede volverse aún
más fuerte y convencida en la fe, porque en
los sufrimientos se aprende a rezar y si nos
decidimos a sufrir con Dios, también nuestra
fe se vuelve más pura.
¿Cuáles son las dificultades que vosotros
sacerdotes encontráis en Medjugorje?
Aquí viene mucha gente con problemas
diversos, con sufrimientos, con “espíritus”
diversos....Se requiere un buen discerni-
miento; se requiere sabiduría, amor, pacien-
cia y fuerza para responder, como sacerdo-
tes, a todas estas necesidades.
Tú guías la adoración ante miles de perso-
nas.... ¿Cómo ha sido al principio y cómo
lo vives hoy día? ¿Es exigente?
Es difícil y exigente pero también muy
bello, porque la fuerza viene de la gracia. En
la oración de adoración yo hablo, antes que
nada, a mí mismo, para poder poner a las
personas en relación con Dios. Sólo si sé
estar en relación con Dios, podré llevar a
todos los demás a Él. Antes de venir aquí a
Medjugorje, pasé ya por esta experiencia,
¡Pero la gente no era tan numerosa! Apenas
llegué, oía como oraba el padre Slavko.
Siempre aprendemos algo de los demás;
puedo afirmar haber recibido mucho de
diversas personas.
Como carácter no eres especialmente
expansivo, a menudo buscas el silencio
esquivando a muchas personas. Si bien
parecía que justamente por ello los peregri-
nos buscaban tu compañía. ¿Qué sientes
que debes darles?
Hay que distinguir algo fundamental:
¿Me buscan a mí o buscan a Jesús? Si me
buscan a mí, entonces estoy bien contento de
huir, porque dándome a mí mismo no estaría
dando nada. Aquí hay una interminable
batalla, aquí esta el verdadero camino hacia
Cristo. Pero debo decir que son muchos los
que buscan a Jesús.
¿Crees que el festival de jóvenes sea un
evento importante para Medjugorje?
Si, seguramente. Todo se puso en marcha
gracias al padre Slavko, que tenía mucho
coraje, mucha fe, y creció en la escuela de
María. Tuvo el coraje de comenzar todo con
un pequeño grupo de treinta o incluso menos
y de esa semilla ha crecido como un gran
árbol: actualmente participan más de treinta
mil jóvenes. No miro a esto como a un méri-
to propio, yo me siento de verdad un siervo
inútil.
¿Qué quisieras decir especialmente a todos
los jóvenes que leerán esta entrevista?
Lo que dice María: “Queridos hijos,
L
OS LECTORES
ESCRIBEN
Margarita de Rincón, desde Australia:
os agradecemos el envío de ECO que para
nosotros es dulce alimento para el alma.
Agradecemos los comentarios de Nuccio
Quattrocchi que complementan los mensa-
jes de María Santísima. Llevamos también
el periódico a otros de nuestro grupo de ora-
ción y tomamos algunos de vuestros artícu-
los para realizar las meditaciones que propo-
nemos al grupo. ¡Gracias, y que Dios os
bendiga!
Herr Etzkorn, desde Alemania: A
pesar de mis 83 años estoy todavía activo en
el servicio a la evangelización y estoy con-
abrid vuestro corazón, abandonaos y gozad
de Jesús, consagraos a mi Corazón y no ten-
gáis miedo, yo estoy con vosotros”. También
vosotros jóvenes estad con Ella y sed perse-
verantes en este camino, incluso cuando sea
duro.
¿Crees que tu traslado a otro Convento
lejos de Medjugorje será un paso adelante
en tu camino?
En el corazón no dejaré nunca
Medjugorje. Puedo irme con el cuerpo pero
aquí quedan las raíces. Las ramas pueden
estar en otro lugar...Aquí en Medjugorje he
degustado la belleza de ser sacerdote y he
visto cuánta necesidad tienen los hombres
de los sacerdotes, o mejor, de Jesús a través
de los sacerdotes.
¿Lees pues la voluntad de Dios en este tras-
lado y crees que será beneficioso para tu
alma?
No se como será, pero creo que si. Es
necesario estar a una sana distancia para ver
a Dios, si nos acercamos demasiado, podría-
mos no verlo.
En todos estos años, ¿Qué evento ha sella-
do más profundamente tu alma?
No tengo un evento concreto para recor-
dar; puedo decir que cada encuentro ha sido
precioso. Pero el ver como Dios obra en las
almas , que luego se van felices y llenas de
esperanza, es la cosa que mayormente te lle-
na y te da el entusiasmo de perseverar con
fuerza aun mayor y ser de verdad lo que
Jesús quiere que seas.
Sí, esta imagen de las personas que bus-
cando a Dios se van felices y renovadas inte-
riormente, me acompañará en los días que
me esperan. Pienso que ésta es la cosa más
bella, esto es en realidad Medjugorje.
¡Deberás abandonar esta realidad para ir
adelante, pero la Virgen obra en todas par-
tes!
Yo no dejaré aquí a la Virgen, me la lle-
varé conmigo. Se lo digo siempre a los pere-
grinos que no dejen aquí a la Virgen, la
podemos llevar en el corazón, haciendo con-
cretamente lo que nos esta diciendo desde
hace 26 años. Esta es la mejor manera para
estar siempre con Ella y, a través de Ella,
con Jesús.
(entrevistado por Francesco Cavagna)
tento, en las horas de cansancio, de poder
leer Eco y de enriquecerme con él.
M. Vitello, desde Canadá: Desde hace
más de un año recibo vuestros 12 periódicos
que distribuyo entre los jóvenes y ancianos
que los acogen con amor. Tengo 83 años;
salgo poco, tan sólo para ir a Misa el domin-
go y a algún retiro de oración. Es un gozo
leer vuestro Eco. Es muy completo y escrito
con gran maestría. ¡La Santísima Virgen os
llene de gracias!
Blanca Velez, desde Puerto Rico: ¡No
podéis imaginar que significa para mí recibir
vuestro ECO! Me mantiene unida a la tierra
bendita visitada desde hace tantos años por
nuestra Madre.....
Lucila,Tolima, Colombia: Agradezco a
ustedes el envio del periodico ECO, pues es
de alegría espiritual para mí a a los que se les
entrega, Dios y María los colme de
Bendiciones y así continual por muchos años
en esa noble labor de Evangelización, dandos
nos conocer los Mensajes de Nuestra Madre
Celestial, y toda clase de consejos e informes
para nuestro crecimiento espiritual. Reciban
Saludos en nombre de Jesús y María.
Apreciados Hermanos de Eco di
MARIA en ESPAÑOL
Soy Carmelita de la Orden Seglar de los
Descalzos en Colombia y estoy en la ciudad
de Cartagena. Doy gracias al Señor, porque,
a travès de 16 años he recibido todos los
nùmeros publicados.
Es una bendicion para la Iglesia y las
Comunidades Religiosas, este alimento
espiritual, que ustedes con tanto amor nos
regalan con cada publicaciòn. Bendiciones
del Señor. Astrid.
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