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www.medjugorje.ws » Eco de Maria Reina de la Paz » Eco de Maria Reina de la Paz 155 (Enero-Febrero 2001)

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Eco di Maria
Regina della Pace

Español 155

 


Mensaje de María del 25 de noviembre de 2000

"Queridos hijos, hoy, cuando el cielo, está cerca de vosotros de un modo especial, os invito a la oración, para que a través de ella pongáis a Dios en el primer lugar. Hijitos, hoy estoy cerca de vosotros y os bendigo a cada uno con mi bendición materna para que tengáis fuerza y amor hacia todas las personas que encontréis en vuestra vida terrena y para que podáis dar el amor de Dios. Me regocijo con vosotros y deseo deciros que vuestro hermano Slavko ha nacido al cielo y que intercede por vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada."

 

El P. Slavko ha nacido al cielo

En nuestra jornada existen compromisos precisos, insoslayables, a menudo siempre iguales, aunque quizás, a la vez también muy humildes, y sin embargo necesarios para nuestra vida terrena. Les dedicamos a menudo, por libre elección o por necesidad, gran parte de nuestro tiempo; ésta es nuestra condición humana y no es posible prescindir de ella. Pero a veces, quizás muy a menudo, olvidamos que el hombre no es sólo una criatura, sino una criatura creada por Dios a su imagen y semejanza (Gn 1, 26-27). La relación continua con Dios no puede faltar, no puede eludirse sin dañar gravemente la naturaleza y la dignidad de la persona humana. Esto es tanto más cierto para quien ha sido bautizado en Cristo Jesús, porque lleva en sí la imagen del Hijo y está llamado a parecerse a ella (Gál 3,27). La relación con Dios tiene un nombre, se llama oración. No debe sorprendernos, pues, que María nos llame incesantemente a la oración; Ella, que es nuestra Madre, conoce bien qué es lo que necesitamos y con insistencia, con paciencia amorosa, nos lo recuerda. Durante mucho tiempo se ha dicho que aquello que distingue al hombre del animal es la capacidad de razonar; ahora no se está tan seguro de que esta capacidad sea característica del hombre. ¿No es más correcto decir que lo característico del hombre es la capacidad de orar?

Hoy cuando el cielo está cerca de vosotros de un modo especial, os invito a la oración, para que a través de ella pongáis a Dios en el primer lugar. Hoy hay una razón de más por la que el cielo está especialmente cerca nuestro: el nacimiento al Cielo del P. Slavko; los santos acercan la tierra al Cielo. Éste es otro fruto de la presencia de María en Medjugorje. Valoremos este tiempo en que somos visitados; tomémonos en serio los mensajes de María, sus invitaciones. Entremos en la oración para poner a Dios en el lugar que le corresponde en nuestra vida, el primer lugar. Acojamos a Dios con el amor que le permite poder vivir en nosotros, poder actuar a través de nosotros. ¿Puede haber una perspectiva más bella para la navidad que llega? María está con nosotros: hoy estoy cerca de vosotros y os bendigo a cada uno con mi bendición materna. Es una bendición particular que nos da fuerza, que nos da la capacidad de amar a todas las personas que encontremos en nuestra vida terrena. Hay que ser fuertes para resistir a las tormentas de la vida, para no sucumbir, para no extraviarse; María nos da esta fuerza; creámoslo y la experimentaremos en nosotros. No es fácil amar a todas las personas que encontremos; no es fácil amar a quien nos desea el mal, a quien nos odia, a quien nos persigue, pero esto es lo que Jesús quiere (Lc 6, 27-35). No es fácil amar a quien nos hiere, especialmente si es un ser querido, si nos es especialmente cercano; pero no tenemos elección: Jesús ya ha escogido por nosotros, a nosotros no nos queda más que seguirlo. Debemos dar a todos no nuestro frágil e imperfecto amor, sino el amor que Dios tiene por ellos. María nos bendice para hacernos capaces de dar el amor de Dios; con su bendición podemos ser dadores del amor de Dios; llevar este amor a todos: a quien sufre, a quien está en el pecado, a quien está solo, a quien está marginado, a quien ha perdido la esperanza, a quien ya no sabe amar, pero también a quien está en el bienestar, a quien se cree autosuficiente, a quien hiere, a quien ya no cree o no ha creído nunca. Debemos ser canales que permitan que el amor de Dios fluya puro, sin que nosotros lo contaminemos, y alcanzar a todos aquellos que entran en contacto con nosotros.

Me regocijo con vosotros y deseo deciros que vuestro hermano Slavko ha nacido al Cielo. Nacido al Cielo al final del Via Crucis. Desde la cima del monte Krizevac al Cielo el paso no es breve sino que está en la continuidad de una vida al servicio de Dios y de María. Y es gozo para todos nosotros que lo hemos conocido personalmente, para todos aquellos que lo han conocido a través de sus escritos o de sus intervenciones en Radio Maria. Y es consuelo porque él intercede por nosotros.

Nucccio Quattrochi

 

 

Mensaje del 25 de diciembre de 2000

"Queridos hijos, hoy, cuando Dios me concede poder estar con vosotros, con el pequeño Jesús en brazos me alegro con vosotros y doy gracias a Dios por todo lo que ha hecho en este año jubilar. Agradezco a Dios especialmente por todas las vocaciones de los que han dicho "sí" a Dios en plenitud. Os doy a todos mi bendición, junto con la bendición de Jesús recién nacido. Oro por todos vosotros para que nazca el gozo en vuestros corazones y para que también vosotros llevéis con alegría el gozo que yo tengo. En este niño os traigo al Salvador de vuestros corazones y a aquel que os invita a la santidad de la vida. Gracias por haber respondido a mi llamada."

En la Navidad está la plenitud de la alegría

Puntualmente, en Navidad, María se presenta con el pequeño Jesús en brazos. Es un signo pero también es realidad; la eternidad es lo que permanece, lo que ante Dios no perece sino que subsiste, continúa existiendo. Los acontecimientos marcados por el Espíritu no están sujetos a la acción del tiempo, se colocan fuera de él, en la eternidad de Dios. Así ocurre pues con el Acontecimiento por excelencia, con la venida de Dios al mundo, por su nacimiento como hombre. María es madre eternamente. Por gracia de Dios, en momentos especiales de nuestra historia, Ella nos visita, nos habla, se manifiesta; pero su maternidad subsiste siempre, eternamente, y no sólo respecto a Jesús, sino también en nuestras dificultades. Me alegro con vosotros y doy gracias a Dios por todo lo que ha hecho en este año jubilar. La alegría ha sido siempre en la historia de Israel una manera de expresar, como pueblo y por tanto públicamente, alabanza y agradecimiento a Dios. El gozo que anima este mensaje navideño es algo más grande. Es un estado existencial perenne y no un alegre paréntesis, es una realidad inmanente y no un momento de la vida: oro por todos vosotros para que nazca el gozo en vuestros corazones y para que también vosotros llevéis con alegría el gozo que yo tengo. El gozo de María no es un sentimiento, es Jesús; y ese hoy no es un momento, es el hoy eterno de Dios. María ora para que esta Navidad sea nuestra Navidad, para que el gozo nazca en nuestras almas. Jesús ya nació en nuestras almas en el bautismo pero, en cuanto que nos podemos mantener píos y fieles, ciertamente tenemos y tendremos siempre, mucho que hacer para dejarle la libertad de vivir y crecer en nosotros. Que ningún temor nos lo impida; Dios nos da la gracia de retomar el camino, de continuar, de recomenzar; basta con que nos decidamos con corazón sincero. La venida de Dios al mundo está fijada en la eternidad y podemos acceder a ella cada día de nuestra existencia terrena, como cada día podemos encontrarlo en la Santa Eucaristía. En este tiempo especialísimo de gracia, pues, es aún más fácil acogerlo en nuestra alma: aún no se han recogido todos los frutos del Jubileo y María continúa visitándonos e instruyéndonos.

Agradezco a Dios especialmente por todas las vocaciones de los que han dicho "sí" a Dios en plenitud; éste es un fruto ya maduro del Jubileo y que aún madurará si sabemos abrirnos Dios, darle nuestro "sí" en plenitud, incondicionado. Una vez más, Jesús nace para nosotros, nace en nosotros; la única condición es nuestra acogida. El agradecimiento a María muy probablemente tiene que ver con el florecimiento de vocaciones religiosas y todos nosotros debemos alabar y agradecer a Dios por tantas respuestas positivas a su llamada. Pero también nosotros laicos estamos llamados a una respuesta que nos implique plenamente, que ocupe todos los espacios de nuestra existencia, que envuelva toda nuestra actividad, que esté presente en cada elección, cada decisión, cada triunfo. Llevad con alegría el gozo que yo tengo; este gozo que es la presencia de Jesús en nosotros, este gozo que nadie podrá quitarnos (Jn 16, 23), es recibido, es traído a nosotros y al mundo. Debe traslucirse en nuestros gestos, brillar en nuestros ojos, florecer en nuestros labios; se transmite en silencio, testimoniado en la concreción de la vida. La alegría es uno de los frutos del Espíritu (Gál 5, 22) y un elemento del Reino de Dios (Rm 14,17); si está ausente de nuestra vida se puede dudar de nuestra fe.

En este niño os traigo al Salvador de vuestros corazones y aquel que os invita a la santidad de la vida. La santidad no es una colección de virtudes o de buenas obras, no es un hacer sino un ser. La santidad consiste en dejarse habitar por Jesús, vividos por Él; la santidad brota de nuestra adhesión plena a la vida que Él quiere vivir en nosotros y expresar a través nuestro. Somos santos en la medida en que su vida toma el lugar de la nuestra; esto puede suceder improvisadamente, en un instante, pero puede también requerir un largo camino. Pero antes o después esto ocurrirá si permanecemos sólidamente unidos a María, dóciles y humildes siervos del Evangelio y de la Iglesia, y entonces será el gozo pleno en su presencia, dulzura sin fin a su diestra (Sal 15, 11).

Nuccio Quattrocchi

 

 

 

"Purificación de la memoria" ¿Qué era la inquisición?

Uno de los aspectos más significativos del Jubileo es la purificación de la memoria por los errores cometidos en estos dos milenios de historia. Entre las siete invocaciones de perdón pronunciadas durante la Celebración eucarística del primer Domingo de Cuaresma, presidida por el Papa, el cardenal Ratzinger pidió perdón porque en algunas épocas de la historia los cristianos condescendieron alguna vez con métodos de intolerancia y no siguieron el gran mandamiento del amor, deformando así el rostro de la Iglesia. Entre estos métodos no evangélicos entra la experiencia larga y compleja de la Inquisición, por la cual muchas veces Juan Pablo II ha manifestado el arrepentimiento de la Iglesia. A menudo la Inquisición se identifica con una serie de lugares comunes que en el imaginario colectivo difunden la idea de una estructura violenta, opresiva, arbitraria.
Aquí no es posible resumir sintéticamente la historia de la Inquisición (a quien le interese le remitimos a las Actas del Simposio internacional de estudio sobre la Inquisición celebradas en el Vaticano el 29-31 de octubre de 1998), intentamos sin embargo ofrecer algunos apuntes para una valoración más correcta, a la luz de las investigaciones historiográficas de las últimas décadas que dan una nueva dimensión a las lúgubres imágenes tremendistas.
La Inquisición abraza un periodo de unos seis siglos, desde su surgimiento en los siglos XII-XIII hasta su desaparición hacia el inició del siglo XIX. Se configura como una estructura eclesiástica que, en colaboración con el Estado, actuaba en defensa de la fe y la eliminación de la herejía. Se consideraba herejía un error voluntario y pertinaz en contra de la fe católica, profesado por un cristiano. Pero con el tiempo se persiguió también aquellos comportamientos morales considerados ilícitos: apostasía, blasfemia, magia, bigamia, no respetar la abstinencia de carne, homosexualidad.
Un discurso aparte merecería el problema de los conversos (judíos) y de los moriscos (musulmanes), que por interés o por obligación, decían estar convertidos al cristianismo pero continuaban practicando sus ritos religiosos. La Inquisición española actuó contra ellos con dureza especial, entrando incluso en conflicto con Roma que intervenía para moderar los excesos.
Los inquisidores (a menudo frailes franciscanos o dominicos) actuaban como delegados de la Santa Sede y en el ejercicio de sus funciones no dependían de ninguna autoridad civil o religiosa, para evitar cualquier tipo de condicionamiento. Incluso muy pronto los soberanos quisieron afirmar su poder sobre la Inquisición, de tal manera que ésta se convirtió también en un instrumento político para eliminar a los adversarios. Si al final de una serie de interrogatorios una persona denunciada como herética era reconocida culpable, podía retractarse de sus errores sufriendo una condena en la cárcel ( que según la gravedad, podía ser estrecha, es decir, dura, o laxa, es decir, más suave). Alguna vez los condenados obtenían la libertad provisional, pero tenían que llevar sobre la ropa un trozo de tela amarillo o rojo como signo distintivo. Otras veces, en cambio, la pena consistía en la flagelación, en peregrinaciones o en la participación en alguna ceremonia religiosa.

Si en cambio un acusado reconocido culpable rechazaba, incluso después de la tortura, confesar su propia culpa y retractarse de sus errores, el inquisidor lo "abandonaba" (formalmente no lo condenaba, sino que simplemente lo "abandonaba") a las autoridades civiles, lo que significaba penas muy severas cuando no la condena a la hoguera. La característica de las penas era que se quería salvar el alma del condenado mediante la penitencia y el sufrimiento: la misma muerte en la hoguera era considerada una forma de purificación del alma para salvarla de la condena eterna.
Contrariamente a lo que se dice a menudo, sólo una pequeña parte de los procesos concluía con la condena a muerte (menos del 2%) y en general la Inquisición intentaba conciliar la justicia con la misericordia mediante una interpretación benigna de la ley. Era preferible caer en las manos de la justicia eclesiástica que en las del Estado, puesto que en comparación con los otros tipos de proceso civil, el procedimiento inquisitorial ofrecía al condenado muchas más garantías y se tenía en cuenta las condiciones mentales, psicológicas, físicas y materiales de los condenados. El sistema judicial se presentaba más evolucionado que algunas formas de intolerancia presentes hoy en algunos países. Ante la incertidumbre respecto de la culpabilidad de un condenado, se prefería normalmente dejar sin castigo al condenado que condenar a un inocente. Sin embargo no faltaron los abusos que incluso en un periodo de seiscientos años constituyeron la excepción y no la regla.
Para una valoración correcta del fenómeno hay que encuadrar la Inquisición en su tiempo, metiéndonos en la mentalidad de una sociedad profundamente distinta de la actual donde no existía ni el derecho a la libertad religiosa, ni el principio de tolerancia ni la libertad de pensamiento: sólo la verdad tenía derecho de existencia, y la verdad, en la Europa católica, era la que enseñaba la Iglesia. Tampoco existía la distinción moderna entre Estado e Iglesia, por esto el disentimiento religioso se consideraba automáticamente también disentimiento civil, un atentado a toda la sociedad, un crimen que el Estado debía perseguir.
Toda la cristiandad estuvo implicada en la intolerancia religiosa: ya fueran los estados católicos (especialmente España, Portugal con sus colonias e Italia) ya fueran los protestantes, que tuvieron su forma de "Inquisición". Incluso la polémica anticatólica de los iluminados del siglo XVIII tuvo especialmente como punto de mira la Inquisición española, transformándola en una leyenda negra, un mito que todavía perdura a pesar de la nueva dimensión de los estudios más objetivos. También los protestantes utilizaron la leyenda negra en las polémicas confesionales; esto contribuyó a distraer la atención de otro genocidio más real y dramático del que fueron tristemente los protagonistas: contra los pieles rojas de Norte América.
El recurso a la violencia (incluida la pena de muerte) para defender la pureza de la fe y el orden social era un concepto generalmente aceptado, que encontraba sus referencias tanto en la Biblia como en los Padres de la Iglesia como también en algunos ilustres teólogos como Santo Tomás de Aquino. Los mismos inquisidores actuaban de buena fe, para la gloria de Dios y para la salvación de las almas: sólo unos pocos, algunos de ellos Santos, consiguieron sustraerse a los condicionamientos culturales de una época violenta que se regía por cánones de moralidad que ahora nos resultan distantes.
Hoy se reconoce que la principal culpa de la Inquisición fue la de haber querido imponer la fe por la fuerza; la fe, para ser tal, debe necesariamiente ser libre: Jesús en su enseñanza nunca obligó a su escuela, el sufrió la violencia pero nunca la practicó ni la predicó. Pero para llegar a la madurez de la fe, a la plena comprensión del misterio revelado por Cristo, a la afirmación de la libertad de conciencia y a las actuales conquistas sobre la dignidad del hombre, también la Iglesia -precisamente en su santidad- ha tenido que recorrer un largo y fatigoso camino en el que no han faltado los pecados, los errores, las sombras y los desequilibrios que a menudo caracterizan también el camino de cada hombre individual en su trabajosa búsqueda de la Verdad. Reflexionar sobre nuestra historia nos ayudará a todos -hombres e instituciones- a ser más tolerantes y a confiar en la infinita misericordia de Dios a quien pedimos que nos perdone con la misma medida con la que nosotros estamos dispuestos a perdonar.

Mirco Trabuio

 

 

CRÓNICAS DEL JUBILEO

 

Hombres políticos: ¡Que vuestra responsabilidad sea un servicio!

El pasado 5 de noviembre se reunieron en Roma de varias partes del mundo numerosas personalidades políticas y gobernantes para celebrar su jornada jubilar. Las delegaciones más numerosas fueron la italiana, la argentina y la polaca, pero había también representaciones de los Países asiáticos, de Australia, de África y delegaciones de países islámicos. El Santo Padre les dirigió su atención en más de una ocasión: durante la asamblea de los "parlamentarios del mundo" que tuvo lugar el 4 de noviembre en el Vaticano en el Aula Pablo VI, a lo largo de la celebración jubilar en la Plaza de San Pedro, y finalmente a lo largo de un encuentro festivo que tuvo lugar el domingo por la tarde.

Algunos acontecimientos políticos como el recrudecimiento del conflicto entre Israel y Palestina, y la elección del Presidente de los Estados Unidos justamente en los días en que se desarrolló el Jubileo de los políticos, hicieron aún más incisivo el mensaje de Juan Pablo II que invitó a una política de calidad, que sepa hacerse cargo de las esperas reales del hombre y que huya de cualquier forma de mediocridad y de interés personal. Haciéndose luego portavoz de los más pobres y de los débiles, reivindicó para ellos no sólo un poco de atención, sino también gestos concretos de solidaridad y de respeto de la dignidad humana. La preocupación esencial del hombre político - dijo - debe ser la justicia: una justicia que no se contente con dar a cada uno lo suyo, sino que tienda a crear entre los ciudadanos condiciones de igualdad de oportunidades, y por tanto favorezca a aquellos que por condición social, cultura, salud…corren el riesgo de estar siempre en los últimos puestos de la sociedad sin posibilidad de redención personal. El Santo Padre también dirigió una llamada a todos los legisladores, para que se adecuen a aquel Legislador supremo que es Dios y del que cualquier ley extrae su fuerza. Les dijo que no pierdan nunca de vista la ley natural que está inscrita en el corazón de cada hombre y que es el punto de referencia normativo para la ley civil. En otros términos, quiso recordar a los políticos cristianos que las leyes siempre deben respetar y promover la persona humana, por esto, una ley que no respete el derecho a la vida, no es una ley conforme a la voluntad de Dios. La ley humana, de hecho, no debe nunca estar contra, sino al servicio de la libertad.

El amor a Dios y el amor al prójimo, explica Juan Pablo II, deberían empujar a cada cristiano a concebir el compromiso político como un servicio y no como una pura mediación de los intereses o, aún peor, como una cuestión de demagogia o de cálculo electoral.
Luego señaló a todos la figura de Tomás Moro, cuya imagen presidía la plaza desde el balcón central de la Basílica, como ejemplo de libertad y adhesión a las leyes de la conciencia frente a peticiones moralmente insostenibles. Que su testimonio, dijo, sea para vosotros estímulo y aliciente. Que vuestro trabajo esté cada día al servicio de la justicia, de la paz, de la libertad y del bien común.

Agnese Rubino

 

¡Sed constructores de paz!

¿Quién mejor que vosotros, queridísimos militares y miembros de las Fuerzas de policía puede dar testimonio sobre la violencia y las fuerzas disgregadoras del mal presente en el mundo? Vosotros lucháis cada día contra ellas: de hecho estáis llamados a defender a los débiles, a tutelar a los honrados, a favorecer la convivencia pacífica de los pueblos. Cada uno de vosotros tiene asignado el papel de centinela, que mira a lo lejos para evitar el peligro y promover en todas partes la justicia y la paz. Expresiones cargadas de admiración y de reconocimiento por parte del Pontífice hacia los que han puesto su vida y su compromiso por la seguridad de los hombres. Reunidos en la acogedora plaza de S. Pedro, los representantes de las distintas Fuerzas de seguridad y de los Cuerpos militares de todo el mundo celebraron su jubileo junto al Santo Padre el domingo 19 de noviembre: Vuestra experiencia cotidiana os lleva a afrontar situaciones difíciles e incluso dramáticas, que ponen en peligro las seguridades humanas. Pero el Evangelio nos conforta al presentar la figura victoriosa de Cristo, juez de la Historia.

Por tanto, los militares y los agentes no deben temer trabajar por el bien común, sino que su servicio será más eficaz y lleno de la justicia de Dios si dejan que Jesús guíe sus acciones para promover la paz que es un derecho fundamental de todo hombre, teniendo en cuenta que "los hombres, como pecadores, están y estarán siempre bajo la amenaza de la guerra hasta la venida del Cristo" (Lumen Gentium, 78).

A estas palabras de ánimo del Pastor, se pueden añadir las de s. Pablo que nos invita a todos a la santidad con consejos que parecen inducir a la batalla pero que en realidad abren a una perspectiva de paz: "Tomad las armas de Dios…Manteneos firmes, ceñida vuestra cintura con la Verdad y revestidos de la Justicia como coraza, calzados los pies con el celo por el Evangelio de la paz. Llevad siempre el escudo de la fe…tomad también el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios" (Ef 6, 13-17). Sobre todo "orando incesantemente" (Ef 6,8). S.C.

 

Los atletas de Dios

"¿No sabéis que en las competiciones en el estadio todos corren, pero sólo uno conquista el premio? ¡Corred también vosotros para conquistarlo!" (1 Cor 9, 24). Mediante la metáfora del sano atletismo deportivo, s. Pablo da luz sobre el valor de la vida, comparándola a una carrera hacia una meta no sólo terrena y pasajera, sino eterna. Una carrera en la que no sólo uno, sino todos pueden ser vencedores. Escuchemos hoy estas palabras del Apóstol, reunidos en este Estadio Olímpico de Roma, que una vez más se transforma en un gran templo a cielo abierto, anuncia Juan Pablo II a los atletas de numerosas naciones y disciplinas deportivas en el Jubileo de los deportistas celebrado el 29 de octubre. Fue una ocasión de celebración gozosa y un verdadero himno de alabanza y agradecimiento al Señor para dar gracias a Dios por el don del deporte, en el que el hombre ejercita el cuerpo, la inteligencia, la voluntad, reconociendo en estas capacidades suyas dones de su Creador.

El Santo Padre en su vida ha dedicado siempre un lugar privilegiado al deporte, afirmando de esta manera que el cuerpo es un gran don si se cultiva armónicamente, en beneficio de la salud física o espiritual. Además: hoy la práctica deportiva adquiere una gran importancia - afirma el Pontífice - porque puede favorecer la afirmación en los jóvenes de valores importantes como la lealtad, la perseverancia, la amistad, el compartir, la solidaridad. Por esto, al inicio de un milenio que se quiere construir sobre la paz la responsabilidad de los deportistas en el mundo es grande. Ellos están llamados a hacer del deporte una ocasión de encuentro y de diálogo, más allá de cualquier barrera de lengua, de raza, de cultura. El deporte puede, de hecho, dar una aportación válida al entendimiento pacífico entre los pueblos y contribuir a la afirmación en el mundo de la nueva civilización del amor.
Todos sabemos que para triunfar en la vida hay que perseverar sin descanso. Quien practica el deporte sabe esto muy bien: es sólo al precio de laboriosos entrenamientos que se obtienen resultados significativos. Es la lógica del deporte, y es también la lógica de la vida: sin sacrificios no se obtienen resultados importantes, ni tampoco satisfacciones auténticas. Nos lo recuerda una vez más el apóstol Pablo: "Todos los atletas son sobrios y moderados; ellos lo hacen para obtener una corona corruptible, nosotros en cambio una incorruptible" (1 Cor 9, 25). Cada cristiano está llamado pues a convertirse en un buen atleta de Cristo, es decir, un testimonio fiel y valiente de su Evangelio. Pero para vencer en esto es necesario que se persevere en la oración, se ejercite en la virtud, siga en todo al divino Maestro.
Con estas palabras el Papa concluyó su discurso a los deportistas pero subrayando que efectivamente Jesús es el verdadero atleta de Dios; Cristo es el Hombre "más fuerte" (cf Mc 1, 7), que por nosotros se enfrentó y derrotó al adversario, Satanás, con la fuerza del Espíritu Santo, inaugurando el Reino de Dios. Él nos enseña que para entrar en la gloria hay que superar las pasiones (cf Lc 24,26.46), y nos ha precedido en este camino, para que sigamos sus huellas.

 

Ser en el mundo testimonios de Cristo

Las últimas décadas del siglo XX han visto florecer en la Iglesia las semillas de una esperanzadora primavera espiritual. ¿Cómo, por ejemplo, no agradecer a Dios la conciencia cada vez más clara que los fieles laicos - hombres y mujeres - han adquirido de su dignidad de bautizados convertidos en "criaturas nuevas"; de su propia vocación cristiana, de la exigencia de crecer, en la inteligencia y en la experiencia de la fe como verdaderos discípulos del Señor; de su propia adhesión a la Iglesia?
Con motivo del Jubileo del apostolado de los Laicos (26 de noviembre de 2000), Juan Pablo II dirigió la mirada al camino recorrido por los movimientos laicales del Concilio hasta hoy, evidenciando la importancia de la Iglesia misma como misterio de comunión que tiene su origen en la vida de la Santísima Trinidad. Es el Cuerpo místico de Cristo. Es el Pueblo de Dios, - continúa el sucesor de Pedro - que unido por la misma fe, esperanza y caridad camina en la historia hacia la patria celestial definitiva. Y nosotros, como bautizados, somos miembros vivos de este maravilloso y fascinante organismo. Por esto, hoy más que nunca es necesario que los cristianos, iluminados y guiados por la fe, conozcan la Iglesia tal como ella es, con toda su belleza y santidad, para sentirla y amarla como a su propia madre. Y con esta finalidad es importante despertar en todo el Pueblo de Dios el verdadero sentido de Iglesia, unido a la íntima conciencia de ser Iglesia, es decir, misterio de comunión. S.C.

 

Sólo el amor sana

"Levantaos y alzad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación" (Lc 21, 28). Es una afirmación evangélica que la liturgia pone en el primer domingo de Adviento y que revela el miedo que aterroriza a los hombres frente a los acontecimientos finales. Pero en contraste, el evangelista presenta resaltándola mucho más la perspectiva gozosa de la espera cristiana: "Entonces - dice - verán al Hijo del hombre venir sobre una nube con gran potencia y gloria" (Lc 21, 27). El Jubileo de la Comunidad con los Discapacitados, también celebrado al comienzo del Adviento ( 3 de diciembre ) quiere significar, como les dijo el Papa, que: en vuestro cuerpo y en vuestra vida, queridísimos Hermanos y Hermanas, sois portadores de una aguda esperanza de liberación. ¿No hay en ello una implícita espera de la "liberación" que Cristo nos consiguió con su muerte y resurrección? En efecto, toda persona marcada por una dificultad física o psíquica vive una especie de "adviento" existencial, la espera de una "liberación" que se manifestará plenamente para ella como para todos, sólo al final de los tiempos. Sin la fe, esta espera puede asumir los tonos de la desilusión y de la incomodidad; sostenida por la palabra de Cristo, ésta se transforma en esperanza viviente y activa. El Papa lo dice convencido a todos los que están marcados por una o más discapacidades. Aquellos días se reunieron en torno a él unas 12.000 personas, de las cuales alrededor de 4500 eran acompañantes y familiares. Que el tiempo de Adviento que comienza justamente hoy, nos empuje a prepararnos para acoger al Señor que vendrá. Pero, ¿cómo prepararnos? pregunta el Papa. Y enseguida añade: La significativa celebración que estamos realizando pone de manifiesto que una manera concreta para disponernos a ese encuentro es la cercanía y el compartir con quien, por algún motivo, está en dificultades. Es así como la Comunidad cristiana se prepara para la segunda venida del Señor: poniendo en el centro a las personas que Jesús mismo distinguió, esas personas que la sociedad a menudo no considera y margina. Afirmaciones clarísimas e inequívocas, dirigidas sobre todo a nosotros, los así llamados "normales". Nos acostumbramos a vivir entre ellos, pero… ¿los conocemos por ello? Nos cruzamos con ellos pero no siempre nos acercamos. La discapacidad física y sobre todo la mental esconde a menudo al discapacitado: nos impide ver su verdadero rostro. La piedad puede ser tan ofensiva como el rechazo; la que disminuye al discapacitado a la condición de necesitado, como si lo estuviese esperando todo de nosotros, como si no pudiésemos esperar nada de él. Si ya, apresurados o distraídos, nos cuesta prestar atención a la vida de los demás; cuánto más quedamos alejados de las vidas que no son como las demás y que derriban nuestra escala de valores. Y sin embargo, son estos discapacitados los mejores testimonios de la vida, de la verdadera vida: el deseo de vivir es más fuerte que las heridas o las discapacidades. Aunque para ellos es un combate diario, dan testimonio de que la fe en la vida es un don, la obra de Dios que es Vida y que es Amor. Con vuestra presencia, queridísimos Hermanos y Hermanas, reafirmáis que la discapacidad no es sólo necesidad, es también y sobre todo estímulo y apremio - precisa el Papa. Es ciertamente una demanda de ayuda, pero es antes un desafío a los egoísmos individuales y colectivos; es una invitación a formas siempre nuevas de fraternidad. Con vuestra realidad, ponéis en crisis las concepciones de la vida ligadas únicamente a las satisfacciones, a la ostentación, a la prisa, a la eficacia. ¿Cómo quedar indiferentes frente a estas palabras que interpelan intensamente nuestra conciencia; cómo no conmoverse ante un Jesús que se encarna para venir al encuentro de nuestras necesidades? Nos preguntamos: ¿estamos como él dispuestos a olvidarnos de nosotros mismos y compartir los sufrimientos del prójimo? Sí, porque el descuido agudiza el sufrimiento y la soledad, mientras que la fe testimoniada en el amor y en la gratuidad da fuerza y sentido a la vida, subraya el Santo Padre - La vida de la caridad es el camino maestro para ir al encuentro del Señor que vendrá. Sólo amando sincera y desinteresadamente estaremos preparados "para el momento de la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos" (1 Ts 3,13). Una vez más el amor es el criterio decisivo, hoy y siempre. Entonces, como afirma Mons. Sepe, este Jubileo no es sólo para un particular grupo de personas, distinto de las demás por la profesión o el estado civil, sino para la sociedad entera, llamada a hacer todo lo posible para que los discapacitados no sufran, además de la discapacidad física, la marginación social. Stefania Consoli

 

 

"¡Siento el gozo de existir!"

En el nuevo lenguaje no se usa ya el término minusválido, se usa la expresión "persona con discapacidad". La persona discapacitada no es una máquina estropeada que hay que ajustar sino una criatura a la que hay que ayudar a vivir; sin embargo, su vida es inmensamente más importante que su discapacidad. Descubrir la otra persona siempre supone entrar en un mundo nuevo porque la discapacidad, en el fondo, no es otra cosa que manifestar una habilidad de una manera distinta.
La Iglesia llama a los discapacitados a ser maestros: el Santo Padre dijo a las personas discapacitadas: "Contamos con vosotros para enseñar al mundo entero qué es el amor". Para comprender mejor, atendamos a las cartas de un hombre constreñido a la inmovilidad física, que sin embargo no ha permitido que la enfermedad paralizase sus ganas de vivir y su deseo de "contagiar" la alegría.
"Tengo 41 años. Dicen que de pequeño era muy guapo, pero estaba ya marcado por un mal terrible que me habría llevado a la inmovilidad más absoluta. Si fuese un tipo al que le gusta quejarse, explicaría todos los sufrimientos padecidos, todas las humillaciones… Pero no me gustaría entristecer a nadie, así que lo que me gusta es irradiar la alegría que Dios ha puesto dentro de mí. ¡Sería injusto que la guardase toda para mí!
No amo la cruz por la cruz… pero cuando llega, hay que hacer de ella un medio de salvación, una fuente de misericordia y de perdón. Y esto sólo es posible si unimos nuestros sufrimientos a los de Jesús y si con él transformamos la cruz del dolor en cruz del amor… No soy un héroe, ni un santo. Soy sólo alguien que se ha puesto en las manos de Dios y se ha dejado guiar… La misericordia del Señor me ha hecho experimentar algo maravilloso: cuanto más se deteriora mi cuerpo, más se eleva mi espíritu y toma conciencia del gozo y del don que es la vida. De lo maravillosa que es. Muchos pierden el tiempo buscando pruebas de la existencia de Dios y del alma, ¿pero no es la vida la mejor prueba?
Querría ser el último en sufrir. Desgraciadamente no es así. Pero estoy contento de "ser" porque nada me impide desear el bien, amar. Y por esto bendigo al buen Dios que me ha creado para el amor… ¡Qué generoso es Jesús cuando te visita por Amor! Todo lo que se sufre por él y con él se transforma en un canal, en el que se derrama un diluvio de gozo y de gracia. ¡Se descubre entonces lo minúsculos que somos y al tiempo cuánto nos ama Dios!

Mi condición física es tal que parece que cualquier gozo me estaría vetado. No tengo verdaderamente ningún motivo para estar contento, apremiado como estoy por tantas necesidades y sufrimientos. Sin embargo, experimento el gozo de existir, porque no siento sólo que viva sino que siento que poseo la vida: mi cuerpo vive; ¡pero mi alma posee la Vida!
Muchas veces me han dicho, intentando consolarme: "Querido hijo, ¿qué quieres hacer? Éste ha sido tu destino. Cada uno nace con su destino: tú has tenido una mala estrella". Pensando que me consuelan, en realidad me humillan: me quitan hasta la libertad, me reducen a un títere, víctima de un titiritero cruel que se divierte, o que ha decretado que yo sufra. Sin embargo, todo hombre está llamado al sufrimiento porque todo hombre está llamado al amor. Así, es en el sufrimiento cuando uno muestra si ama o no.
Muchas veces me pregunto el porqué de tanto dolor y de tanto sufrimiento. Pero ni el mismo Jesús ha querido aclarar este misterio. Él no ha venido para aclarar o explicar el dolor, ni para quitarnos el sufrimiento. Él nos ha enseñado únicamente la manera de utilizarlo para hacer de él un medio de salvación y de conversión. Y yo creo que, más importante que comprender es amar. Es justamente en este abandono que el sufrimiento se traduce en gozo, y éste sí que es el mayor de todos los misterios.
¿Pero qué queremos hacer de este sufrimiento? ¿Lo convertiremos en un pesado fardo que amargue nuestro corazón? ¿Haremos de él una visera que nos impida ver el sufrimiento de los demás? ¿O diremos a Jesús: "Escucha, Jesús, tengo aquí una gran cantidad de sufrimiento. Está estorbando a mi alma y sofocando mi corazón. ¿Por qué no lo tomas tú, por qué no lo haces tuyo? Si me lo guardo, se convierte en un montón de basura, y a mí no me gusta estar sobre un montón de basura. Si te lo doy, si lo uno a tu sufrimiento, entonces sé que no se perderá y el mío no será un sufrimiento inútil, porque tú harás de él un medio de redención y de salvación.
En sí y por sí misma, mi enfermedad es vacío y angustia, tú la convertirás en luz y alegría; es encierro, y tú harás de ella libertad. Jesús, te pido una cosa: no permitas que mi corazón se encierre en sí mismo y que yo dé vueltas siempre en torno a mi dolor, como un perro atado, que gira siempre en torno al gancho que lo fija al suelo. Levántame, Jesús, en tus brazos, levántame tan alto que vea el sufrimiento del mundo."

(Luigi Rocchi - Un hombre con el vicio de la vida y de la alegría)

 

La "Mujer" combate el "dragón"

(continuazione.)

La Virgen no infravalora en absoluto el poder de Satanás, como parecen hacer con trágica ligereza muchos espíritus de buena voluntad en el interior de la Iglesia, sino que con un realismo saludable, pone decididamente al descubierto sus tramas ocultas y sus intenciones perversas: "Queridos hijos, hoy, como nunca antes, os invito a la oración… Satanás es fuerte y desea destruir no sólo la vida humana, sino también la naturaleza y el planeta en el que vivís. Por esto, queridos hijos, orad para estar protegidos a través de la oración con la bendición de la paz de Dios. Dios me ha enviado a vosotros para ayudaros. Si queréis, coged el Rosario, ya sólo el Rosario puede hacer milagros en vuestra vida" (Mens. 25.01.1991).

La Reina de la Paz, sin embargo, no se limita a denunciar la nefasta acción de Satanás en las almas, sino que nos indica concretamente las armas espirituales más eficaces para derrotarlo. Ante todo invita a sus hijos a la oración: "Os invito a luchar contra Satanás a través de la oración. Ya conocéis sus maquinaciones, y él va a intensificar su acción" (Mens. 08.08.1985). "Sólo con la oración venceréis la influencia de Satanás, allá donde estéis" (Mens. 07.08.1986). A este propósito, la Virgen subraya el valor de una participación más activa en la Eucaristía: "Os invito a una oración más activa, sobre todo en la Santa Misa. Deseo que la Santa Misa sea para vosotros una experiencia de Dios" (Mens. 16.05.1985). En más ocasiones repite con seguridad que la oración intensa y perseverante hace huir al adversario: "…Orad incesantemente. Orad más. Así Satanás se alejará de aquí" (05.09.1985).

La Virgen indica particularmente que la oración del Rosario es un medio potente para doblegar la cabeza orgullosa del Enemigo: "Queridos hijos, hoy os invito a luchar contra Satanás por medio de la oración… Queridos hijos, revestíos de la armadura contra Satanás y vencedlo con el Rosario en la mano (Mens. 08.08.1985)… Si oráis, Satanás no puede estorbaros ni mínimamente, porque vosotros sois hijos de Dios y Él tiene Su mirada sobre vosotros. Rezad para que la corona del Rosario esté siempre en vuestras manos como signo para Satanás de que Me pertenecéis" (Mens.25.02.1988).

María, llevada de un auténtico fuego de amor por las almas, exhorta también a renovar el uso, con espíritu de fe, de los sacramentos de la Iglesia que, por efecto de la gracia que se irradia del misterio pascual de Cristo, realizan una protección eficaz contra el espíritu del mal: "Os suplico que pongáis más objetos bendecidos en vuestras casas. Que todos lleven encima algún objeto bendecido. Así Satanás os tentará menos, porque tenéis una armadura contra él" (Mens.18.07.1985).

La Virgen afirma repetidamente que el objetivo central de la actividad de Satanás en Medjugorje es el de contrarrestar con cualquier medio el gran plan de gracia para el mundo que en este tiempo Dios quiere realizar por medio de María: "Yo estoy con vosotros también en estos días inquietos, en los que Satanás quiere destruir todo lo que yo y mi Hijo estamos construyendo… Satanás quiere destruir todo lo que hay de santo en vosotros y en vuestro entorno. Por esto, hijitos, orad, orad, orad…(Mens. 25.09.1992). "…en estos días Satanás quiere obstaculizar mis proyectos" (Mens.12.07.1984). "Queridos hijos, orad, porque Satanás persiste en su voluntad de derrocar mis proyectos. Orad con el corazón y, en la oración, ofreceos vosotros mismos a Jesús" (Mens.11.08.1984).

Por esto la Virgen exhorta a sus hijos a ser instrumentos activos en la lucha contra el adversario, a pasar resueltamente a la ofensiva contra las obras del maligno, utilizando las armas de luz que ella pone en sus manos y en sus corazones: la oración profunda, el ayuno y el sacrificio: "…Satanás es fuerte y quiere destruir mis proyectos de paz y de gozo y haceros pensar que mi Hijo no se mantiene fuerte en lo que ha decidido. Por esto os invito, queridos hijos, a orar y a ayunar aún más intensamente…"(Mens.25.08.1991).

Pero el arma espiritual verdaderamente resolutiva, capaz de destruir desde la raíz cualquier acción satánica, es el amor, ese "amor divino…que se derramó en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo" (Rm 5,5): "…Que el amor sea vuestro único medio. Con el amor convertiréis en bien todo lo que Satanás quiere destruir y de lo que se quiere apropiar. Sólo así seréis completamente míos y yo podré ayudaros…" (Mens.31.07.1986).

Ante la inaudita violencia satánica que en este tiempo tiene lugar rabiosamente en el mundo, la Virgen no vacila, en plena consonancia con el Evangelio, en pedir a sus hijos el testimonio más alto y perfecto del amor: el ofrecimiento de la vida a Dios, para la salvación de los hermanos, "Éste es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como Yo os he amado. Nadie tiene un amor más grande que el que da la vida por los amigos." (Jn 15,12-14). Éste es el culmen de la llamada de María en Fátima y en Medj., y es también el sello de la victoria definitiva de su Corazón Inmaculado sobre cualquier poder de tiniebla presente en el mundo: "…Queridos hijos, Satanás es fuerte, y por esto pido vuestras oraciones y que me las ofrezcáis por los que están bajo su influencia, para que se salven. Testimoniad con vuestra vida. Sacrificad vuestras vidas por la salvación del mundo…" (Mens.25.02.1988).

Éste es el camino real que María recorrió victoriosamente hasta los pies de la Cruz, la fuente viva de donde fluyen incesantemente ríos de gracia y de luz, capaces de alcanzar el corazón de todos los hombres, de dar vida y esperanza a multitudes inmensas de hermanos nuestros, que gimiendo bajo el yugo del pecado, están hambrientos del amor de Dios y arden de la sed de ese agua viva que brota incesantemente del costado abierto de Cristo, hoy ofrecida al mundo sin medida a través del Corazón Inmaculado de la más tierna de las madres. Giuseppe Ferraro

 

 

También el demonio organiza su "iglesia"

Las reflexiones sobre la acción de Satanás en nuestra vida no pueden dejar de mirar a esa realidad "organizada" a través de la que el demonio actúa para difundir en el mundo su plan de muerte: las sectas satánicas. Con este propósito continuamos publicando algunos fragmentos de un entrevista concedida por don G. Amorth a la revista "30 GIORNI" ( n.7/8 2000- vd. Eco 154).

"Lo que sé de las sectas satánicas es a través de las personas que con un enorme esfuerzo y con un gran riesgo personal deciden dejarlas. Salen siempre extremadamente marcadas, con influencias diabólicas que les provocan grandes sufrimientos, y necesitan exorcismos para ser liberadas. Quien decide salir de las sectas satánicas vive en un estado de mucho terror. En América es asesinado, en Italia aún no. Pero las sectas satánicas hacen maleficios, es decir, realizan ritos satánicos contra los que las abandonan.

¿Tiene usted la impresión de que las sectas satánicas se están difundiendo mucho en Italia?

En Italia creo que hay entre unas seiscientas y setecientas. Se trata siempre de grupos muy pequeños, porque así pueden reunirse con mayor facilidad y son difíciles de localizar. Sólo hay cuatro grandes sectas satánicas en Italia, las otras están formadas por una decena de personas cada una. Pero en Italia hay una gran difusión del satanismo que va más allá de las sectas. Están implicadas un gran número de personas. Basta con pensar en el rock satánico. No acuso absolutamente - sería ridículo - la música rock. Pero hay una forma de rock, el ya mencionado rock satánico, que predica el nihilismo más absoluto, combate la religión católica y cualquier orden social. Enseña que todo está permitido y que el individuo es dios. Eso lleva a odiar a la Iglesia.
Hay aún muchas otras formas de difusión del satanismo. He visto recientemente un libro de una jovencita en el que se enseña la consagración a Satanás y todos los modos de suicidarse. Y los suicidios entre los adolescentes son cada vez más frecuentes. Por lo demás, Dios es el Dios de la vida, Satanás es el Señor de la muerte. San Agustín decía que si Dios no lo impidiese, el demonio nos mataría a todos

¿Por qué justamente en este periodo el satanismo se difunde tanto?

R. Porque ya no se tienen motivos para vivir. Los jóvenes reciben todo de sus padres, excepto la fe. Cuando la fe desaparece de la vida de un pueblo, éste se abandona a la superstición y hoy, sobre todo, al ocultismo.

P. Muchos creen que las sectas satánicas son un juego…

R. Desgraciadamente es verdad. Y de hecho muchos entran para vencer el aburrimiento. Ocultismo y satanismo han despertado siempre una gran curiosidad. Tener experiencias y emociones nuevas, aprender cosas nuevas fascina: quien entra en las sectas satánicas tiene la atracción de adquirir poderes que otros no poseen. Y Satanás les da verdaderamente sus dones: riqueza, placer y éxito. Son las mismas tentaciones que soportó Cristo: "Te daré todo el mundo si te postras y me adoras". ¡Cuántos se arrodillan, hoy en día, frente a Satanás!

P. ¿Estamos ante una peligrosa escalada del satanismo?

R. Realmente, creo que sí. Hay quien leyendo estas cosas se horroriza, pero también hay quien lo toma como ejemplo a imitar. Y hoy el satanismo es objeto de un reclamo cada vez mayor. Por lo demás, las sectas satánicas se difunden también a través de internet. Basta con poner en el buscador "Satanas" o "sectas satánicas" y se recibe una instrucción completa, incluso sobre la manera de entrar en contacto con ellas. No es una casualidad que estén aumentando los robos de hostias consagradas que son puestas luego en venta… Hay que decir que los satánicos creen verdaderamente en la presencia real de Jesús en la eucaristía. Más que muchos católicos."

(don G. Amorth - de una entrevista)

 

 

NOTICIAS DE LA TIERRA BENDITA

 

El Padre Slavko Barbaric falleció el 24 de noviembre de 2000 a las 15.30, a causa de un infarto tras finalizar el rito del Via Crucis, que como todos los viernes, realizaba con los peregrinos y los feligreses.
El P. Slavko nació el 11 de marzo de 1946 en Dragicina. Fue ordenado sacerdote el 19 de diciembre de 1971. Tras cinco años de actividad pastoral en la provincia de Herzegovina, en la parroquia de Capljina; en 1982 obtuvo el doctorado en pedagogía religiosa, consiguiendo el título de psicoterapeuta. Desde 1982 hasta 1984 trabajó en Mostar como catequista de los estudiantes. Por su fructífera obra con los jóvenes y por los cursos de oración, acogidos con entusiasmo por los estudiantes, el régimen comunista de la época comenzó a perseguir al p. Slavko.
Gracias a su conocimiento de las principales lenguas europeas y a los compromisos en las parroquias en las que había trabajado, el p. Slavko trabajó incansablemente con los peregrinos en Medj., adonde fue enviado oficialmente en 1983. Desde el comienzo de su actividad en Medj., él se dedicó a la escritura de libros de contenido espiritual, que han sido traducidos a veinte lenguas, con más de 20 millones de copias vendidas en todo el mundo.
Cada año organizaba encuentros especiales con sacerdotes y jóvenes y, cerca de la casa de oración de la provincia "Domus pacis", llevaba seminarios de ayuno y oración. Después de los grandes sufrimientos del periodo de la guerra, había fundado y guiaba la asociación de enseñanza y formación "Majcino selo", en la que viven actualmente más de 60 personas (huérfanos de guerra, niños de familias separadas, jovencitas-madres, personas ancianas solas y niños enfermos). Si alguien sabía amar a los niños, éste era el p. Slavko, y también los niños lo adoraban: estaban siempre a su alrededor y él sabía cómo reunirlos entorno suyo, ¡como Jesús! Es difícil resaltar algo en particular en la vida de este gran y único hombre, pero si tuviésemos que hacerlo sería seguramente el periodo de su vida transcurrido en Medj. El P. Slavko Barbaric había ido por todo el mundo difundiendo el mensaje de paz y de reconciliación de la Virgen. Él era el alma y el corazón del movimiento de paz nacido en Medj. hace diecinueve años y medio. (Press Bulletin)

** En la última aparición cotidiana a Jakov, la Virgen le dijo que la vería sólo una vez al año: el 25 de diciembre, en Navidad. Así ha ocurrido también este año. La aparición comenzó a las 15.20 y duró 10 minutos. La Virgen estaba gozosa, con el Niño Jesús en brazos; bendijo a todos y dio al vidente este mensaje: "Queridos hijos, hoy que Jesús ha nacido y que con su nacimiento trae gozo, amor y paz ilimitados, os invito de modo especial a pronunciar vuestro "sí" a Jesús. Abrid vuestro corazón para que Jesús pueda entrar, habitar y comenzar a obrar a través de vosotros: sólo así podréis comprender la verdadera belleza del amor, del gozo y de la paz de Dios".

 

Ya echamos de menos al Padre Slavko

Slavko murió enseguida después del Via Crucis del viernes 24 de noviembre. Murió bajo la mirada de los que allí estaban. De golpe, a pesar de su estilo de vida ascético que parecía prometerle una larga vida. Pero probablemente abusó de sus fuerzas hasta llegar al corto circuito para el Señor. Los videntes, de los que él era el guía y la referencia espiritual, están profundamente afligidos porque, cada uno con su personalidad propia, no siempre estaban influenciados por la parroquia, como se deseaba. Era Slavko el enlace estable sacerdotal y espiritual.
Medj. pierde su embajador internacional (políglota en los cinco continentes), y el intérprete principal cerca de los peregrinos. Le iban a prohibir aquellos viajes que prolongaban su flexible radio de acción. Durante y después de la guerra, había creado considerables obras humanitarias: una aldea de niños y viudas en el mismo Medj., con una escuela contigua.

Organizaba mensualmente retiros vividos en profundidad, en los que se daba espacio al ayuno. Tras haber ideado el Festival de los jóvenes (que acababa el alba del 6 de agosto, día de la transfiguración, en el Monte Krizevac), el p. Slavko había puesto en marcha los seminarios para sacerdotes previstos para el mes de junio. Psicólogo de formación, era un hombre creativo, modesto y espiritual. Se reprocha al mensaje de Medj. ser pobre y repetitivo, pero cada mes Slavko sabía irradiar su rayo esencial: un eco del Evangelio; como sacerdote intentaba transmitir su llama, enriquecida a lo largo de su larga vida. Los que pensaban que no servía a una buena causa osarán alegrarse de esta muerte, una muerte que asesta un golpe más a la esfera espiritual y a los frutos cotidianos del Evangelio.
Han llegado precisiones sobre la muerte de Slavko. Había modificado sus hábitos. Terminaba su via Crucis no en la cima del Krizevac, como antes, sino cerca del panel de la Resurrección, cerca de la XIV estación: la sepultura de Jesús. En este final del año jubilar, un "24" del mes, día de la primera aparición, él termina su intervención con estas palabras proféticas: "Que la Virgen ruegue por nosotros en la hora de nuestra muerte". Bendice el grupo. Es su último gesto; apenas comenzó a bajar tuvo que sentarse. El mismo 24 de noviembre, después de la muerte de Slavko, Marija tuvo su aparición. Se esperaba que la Virgen hablase de lo sucedido, pero no fue así. Ella daba solamente una consigna que continuaba el mensaje habitual de Slavko: "Nastavite dalje!" (¡Id adelante!).
El cuerpo, expuesto en la Capilla de la Adoración, con el ataúd abierto, según la costumbre de esta región, atrajo a la multitud y a la oración en una atmósfera profunda y calmada, donde se mezclaban las lágrimas y el deseo del Cielo. El 25, día de su mensaje, Marija estaba presente en Medj. y transmitió estas palabras de la Virgen con una sonrisa llena de lágrimas: Slavko e nebu! Slavko e nebu!" (¡Slavko en el cielo!). Es la primera vez que un mensaje lleva el nombre de una persona. La Virgen se declaró a su favor como él se había declarado a favor de ella, concluye sor Emmanuel, a la que debemos estas noticias conmovedoras.
Fue sepultado el día después en presencia de una gran masa de gente del lugar y del extranjero. Mons. Peric, que quería desde hace un año alejarlo de Medj., celebró el funeral. Fue un signo de paz y de comunión, esperado desde hace tiempo con paciencia y obediencia por el p. Slavko. Fiel al ayuno y a la oración matutina (su hora de tranquilidad), consumó sus fuerzas en una actividad en todos los frentes: local e internacional, en los cinco continentes. Su sucesión será difícil para el actual equipo parroquial, renovado con un nuevo párroco. Que Slavko pueda continuar desde el cielo el rayo que fue suyo en la tierra.
René Laurentin

(para Eco de Maria y Chrétiens Magazine)

 

El recuerdo de sor Emmanuel

Es entre las lágrimas, pero también con gozo que os escribo hoy, en la semana en que nuestro querido P. Slavko ha vuelto a la casa del Padre. ¡Las circunstancias de su muerte son tan bellas y sorprendentes! Nos colman de admiración por los designios del Señor en este siervo fiel que Él encontró vigilante en la oración, en la hora de la vuelta a su Patrón. El nombre Slavko procede de la palabra croata "slava", que significa gloria. Hay sólo un panel de la Gloria en la montaña del Krizevac, justamente debajo de la gran cruz en la cima, y fue precisamente el lugar donde el Resucitado vino a llevarse a su siervo para abrazarlo eternamente. Enseguida después de su muerte, las nubes de las que poco antes había llovido, se abrieron un poco dejando entrever el sol, que brilló un instante justo en aquel punto de la montaña. El grupo vio luego cómo aparecía en el cielo un arco iris que parecía salir de la iglesia de Medj.
Tras el funeral, un largo cortejo recorrió las calles de Medj. para acompañar el féretro de su sacerdote y apóstol, para rendirle homenaje. Merced a un permiso especial, el p. Slavko pudo ser sepultado en el cementerio de Kovaccia que está detrás de la iglesia. En nombre de todos los videntes, Jakov le agradeció haber estado a su lado durante todos estos años, tanto en los buenos como en los peores momentos.
Dejadme compartir con vosotros una anécdota del p. Slavko que describe muy bien su personalidad, su determinación y también su humor. Fue en 1987. Mi amiga Kate se apresuraba para subir con él las escaleras del presbiterio, cuando el se paró un momento para escuchar a un grupo de señoras americanas que charlaban al final de las escaleras. Él tenía el aire divertido y preguntó a Kate si había oído de qué hablaban aquellas señoras. "No, Padre, no las he escuchado", respondió ella.
- "Pues bien, ¡cada una de ellas estaba explicando a las otras cómo ahorrar energías! Una hace la colada de tal manera para ahorrar tal fuerza, otra cocina así, otra hace la compra de esta otra manera, etc… Cada una quería explicar la mejor manera de realizar su trabajo gastando las mínimas energías para tener más tiempo libre y más fuerzas."
Luego añadió con aire pícaro: "¡Me pregunto qué harán con toda esta fuerza cuando lleguen a la tumba! ¿Sabes? ¡Cuando me muera podrán estrujarme y exprimirme cuanto quieran ( ¡y aquí acompañó el gesto a las palabras!), y espero que nadie pueda sacarme la más mínima gota de fuerza!". Subió las escaleras de cuatro en cuatro, y luego, girándose, dijo: "¿Y tú?"
¡Es toda una pregunta para cada uno de nosotros! El P. Slavko dejó este mundo después de haberse entregado por entero y éste es el ejemplo que nos deja.

(del Diario de sor Emmanuel)

 

 

Hablan los presentes…

He aquí algunos testimonios que describen en vivo las impresiones que experimentaron los presentes.

Una hermana de la Comunidad de las Bienaventuranzas, que participó en el último Via Crucis del p. Slavko, explica: "Rezamos todo el Via Crucis parándonos cada vez varios metros antes de las estaciones porque, desde el principio, había un grupo de peregrinos que nos precedía; así, el p. Slavko, para no molestarlos, nos hacía atrasarnos a todos. Me gustó esta actitud respetuosa. De hecho, el Via Crucis no acabó bajo la cruz como de costumbre, sino en la última estación, la de Jesús Resucitado, siempre por el mismo motivo. Luego, tras la bendición final, se entretuvo un poco con los peregrinos y luego dio una vuelta alrededor de la cruz recogiendo, como hacía siempre, cartones y botellas de plástico dejadas ahí, para mantener limpio el Krizevac".

Luego, alrededor de su cuerpo, expuesto durante todo el viernes y el sábado, vimos llegar hombres y mujeres de todas las edades y nacionalidades, y sobre todo muchísimos jóvenes del lugar. Muchos afirman haberse conmovido al escuchar las palabras del párroco actual, el p. Ivan Seser, sobre la tumba del p. Slavko, el domingo por la tarde. Una persona lo cuenta: "El p. Ivan comenzó su discurso recordando un poco la biografía del P. Slavko y aportando también recuerdos personales: cómo, por ejemplo, veía que se acostaba siempre tarde y se levantaba muy temprano por la mañana… Pero lo que más me conmovió fue cuando el párroco dijo: has dejado muchos proyectos y será difícil realizarlos sin ti, pero te prometo que los continuaremos todos". Y es de estos días la noticia que el p. Ljubo, un joven franciscano presente junto al nuevo párroco desde hace algunos meses, ha recibido el encargo de sustituir al p. Slavko en las labores de la parroquia. Oremos con el corazón para sostenerlo en este apostolado.
También muy conmovedoras fueron las palabras del p. Ivan Landeka, el párroco anterior que fue quien mejor conoció al p. Slavko: Te habíamos dicho a menudo que morirías en aquellos montes. Y verdaderamente moriste "en tu oficio". El monte de las apariciones y el Krizevac eran tu oficio. En los últimos tiempos recibiste muchos golpes que te hirieron. Perdónanos si no te hemos comprendido siempre. Has caminado siempre por delante de nosotros y, antes que comprendiésemos de qué se trataba, tú estabas ya a medio camino. Tenías talentos que pusiste completamente a disposición, utilizaste todos tus dones…
Luego, un cortejo innumerable de gente saludó la tumba de este franciscano que gastó su vida para hacer amar a María, Reina de la Paz, y a su Hijo Jesús. El P. Slavko era, con el p. Jozo y el p. Tomislav, uno de los apóstoles, llamados a ser testimonios de las apariciones desde su inicio.

Nicola Bertani

 

Su obra continuará

Como ya hemos dicho, el p. Ljubo, un franciscano residente en Medj., recibió el encargo de sustituir al p. Slavko en su servicio al Santuario. Además él se ocupará de comentar el mensaje mensual de la Virgen, que se difunde en todo el mundo. Él mismo explica sus sentimientos:
"Me gustaría pedir ante todo a la Virgen para que me ayude y para que abra los corazones de todos los que escucharán, para que su mensaje pueda llevar la salud física y espiritual y la tan deseada paz de los corazones y paz en nuestras familias, que nos falta tanto. Deseo orar a la Virgen para que Ella complete todo aquello en lo que falte o me equivoque por mis limitaciones.
La muerte de nuestro hermano Slavko ha llegado improvisada e inesperadamente. Es dolorosa porque ha dejado el vacío en muchas personas para las que ha sido un verdadero padre, sirviendo fielmente a nuestra Madre Celeste y a sus llamadas y consejos durante tantos años.
Soy consciente de que nadie lo puede sustituir porque era fiel, dedicado e incansable en el amor hacia la Virgen que amaba tanto. Amándola a Ella, podía y tenía la fuerza de amar a tantos que no han experimentado ni el amor humano ni el amor divino. En sus labores, en las confesiones, en las predicaciones y en los encuentros con las personas se entregaba completamente; parece como si hubiese acabado su vida en un día, porque siempre estaba en movimiento, nunca se le veía sin hacer algo.
Recordemos finalmente la reflexión del p. Slavko en Radio María el 25 de julio, cuando la Virgen nos dijo: "No olvidéis que aquí en la tierra estáis de camino hacia la eternidad y que vuestra morada está en el cielo". Comentaba el p. Slavko: María nos invita a convertirnos y a permanecer siempre conscientes de que en la tierra somos peregrinos y que nuestro origen está en el amor de Dios. Dios ha querido que vivamos en este tiempo, en este siglo, en este país, en esta familia, allá donde estamos con los dones que él nos ha dado, pero nos ha dejado también la libertad de hacer nuestra elección para la vida eterna. Para llegar a formar nuestra conciencia, la Virgen pone dos condiciones: "Hijitos, abríos al amor de Dios y dejad el egoísmo y el pecado".

(de una grabación)

 

Nos unimos al dolor de todos los que amaban al P. Slavko. Sentiremos su ausencia, no sólo como hombre sino también por el precioso servicio que prestaba a Medjugorje. Le agradecemos la estima y el afecto que él siempre mostró hacia don Angelo y hacia el Eco de María, y por todas las veces que hemos podido publicar noticias y escritos concernientes a su actividad pastoral.
Al mismo tiempo, nos alegramos con todo el Cielo, con los Santos y con los Ángeles, con nuestra querida Madre por el nacimiento del P. Slavko en el Reino del Amor eterno. Estamos seguros de que él ayudará a todos los que se esfuerzan para que el mensaje de Medjugorje llegue a los corazones de todos los hombres del mundo. Por ellos, también nosotros apelamos a su intercesión para que nuestro trabajo con el Eco de María pueda dar siempre frutos de conversión y de paz en las almas de los lectores.
A todos vosotros y a los que continuarán la obra del P. Slavko damos un fuerte abrazo en unión de oración, en el corazón de la Reina de la Paz.

Redacción ECO DI MARIA

 

 

Jelena Vasilj, escogida por la Virgen para ser un canal vivo de su amor a través de los acontecimientos de Medj., comienza con este número su colaboración con el Eco de María. Jelena nos ayudará a reflexionar sobre los diversos temas que afectan a la vida de los hombres en camino hacia el Reino de Dios. Profundamente unida en el corazón y en el alma al p. Slavko, Jelena ha deseado dedicarle a él esta primera reflexión suya…

"Una muerte fecunda"

Ninguno de nosotros puede afirmar que no le haya cogido por sorpresa la muerte del padre Slavko, hasta el punto que nos ha costado aceptar la idea de que su desaparición se corresponda con un proyecto preciso de María. Las palabras que la Virgen dirigió a Marija Pavlovic nos consolaron y sumergieron en el misterio de la muerte ante el cual, cada uno de nosotros se siente un poco extranjero y confuso. Éste es un enigma que ninguna filosofía humana ha conseguido penetrar, y es el mismo que hasta los discípulos de Jesús rechazaron, a través de las palabras de Pedro, que llegó a negarlo tres veces. Pero no es sólo el corazón del hombre el que desea vivir; el mismo Jesús - explica el apóstol Juan - se turbó en el alma ante la tumba de Lázaro y lloró, de manera que los judíos quedaron convencidos del amor que Cristo tenía hacia aquel hombre (cf Jn 11,35).
La muerte de nuestro querido padre Slavko, si por una parte nos priva del afecto de una persona por la que todos nos sentíamos amados, por otra lleva en sí muchos frutos; es él mismo, de hecho, el grano que muere y, en consecuencia, da una mies abundante (cf Jn cap. 12). Hablando con varios amigos que vivieron intensamente su "partida" coincidimos en que estamos viviendo una nueva conversión; una amigo me dijo: "Me parece como si hubiese un velo menos", vemos aún en el espejo pero con mayor claridad.
En este sentido, comprendimos que estábamos encontrando el misterium mortis; estábamos viviendo la muerte "luminosa" de otro que fue no sólo obediente hasta la muerte como un final, sino también como parte integrante del proyecto que Dios tuvo en él. Su muerte nos recuerda en algunos aspectos la de Cristo. Como su Señor, Slavko apenas había acabado un via crucis y murió como Él, hacia las tres, hora de Su misericordia.
Por lo tanto, esta muerte cristiana se incorpora en nuestra vida interior. La hemos vivido como necesaria, y no casual. Ninguno de nosotros lo podíamos imaginar, será una excepción ya que forma parte de la sequela Cristi. Hay que subrayar que no es sólo un paso a la nueva vida, que de alguna manera ya hemos vivido en nuestro bautismo y en los sacramentos, sino que forma parte de la prueba del amor en un doble sentido.
Cada uno de nosotros vive ya esta muerte, diría, incluso en el cuerpo; basta con contremplar nuestras enfermedades que son una clase de muerte, aunque no completa. El Señor nos invita a abandonar del todo al hombre viejo y no evita el cuerpo del que estamos tan encariñados, quizás porque es nuestra casa, nuestra celda, y lo vivimos de manera muy inmediata. Nos pide pues no sólo pasar pasivamente a la nueva vida, sino que le entreguemos a Él lo que hemos recibido para tenerlo en plenitud.
Todo esto lo podemos ya vivir intensamente también en el espíritu que queda afectado por la separación del cuerpo y, de alguna manera, sufre hasta que no se quede unido a él en la forma "gloriosa". Pero vivir la muerte de Cristo en nuestro interior significa sobre todo hacerse sencillo y orientarse hacia lo esencial.
Nuestra vida es verdaderamente un "soplo". Dios nos puede llamar en la plenitud de nuestra actividad como ha llamado al padre Slavko, para una entrega total de sí mismo. No permitamos pues a nuestro espíritu que quede oprimido por preocupaciones superficiales; pensemos sólo en la caridad, porque es lo único que al final permanecerá. Se nos ha dado esta vida para conquistar el cielo, la vida eterna es el premio que nos espera. Debemos pues estar atentos a no dejarnos encadenar por las debilidades de los hombres, por su juicio por su dominio.
La muerte es el signo de que cada uno de nosotros pertenece sólo a Cristo y que el juicio final sólo le concierne a él. Para anticipar este momento y para prepararse para este examen nos puede ayudar el examen de conciencia cada noche antes de acostarnos como un pequeño juicio universal. Finalmente, encontramos la muerte que está presente en nuestras casas en el crucifijo. Aquel cuerpo es el cuerpo muerto de Cristo, bajo el cual la Virgen nos ha pedido que meditemos los misterios gloriosos, porque el Padre - nos dice el evangelio - ha glorificado al Hijo en la cruz, la muerte ha sido vencida. Unidos a este misterio, que también es nuestro, porque al final se revelará también nuestra gloria hasta ahora escondida en Cristo. Adoremos la Cruz como nos pide la Virgen y pidamos la virtud de la paciencia que, dice el apóstol, engendra la esperanza y, desde ésta, el objeto de la vida bienaventurada. Pidamos finalmente a la Virgen que ruegue por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.

Jelena Vasilj

 

* Alberto Bonifacio, gran amigo y colaborador del p. Slavko nos hace partícipes de sus sentimientos, recordándonos, entre otras cosas, los últimos acontecimientos de Medj.: "Su muerte imprevista ha dejado en nosotros una gran turbación y dolor, suavizados sin embargo por el mensaje de la Virgen, que nos ha dado mucha luz y consuelo. Cuando el querido féretro fue descendido a la tumba, en el silencio general, un violín toco el himno de la Reina de la Paz."
Además Alberto nos informa que el 8º Seminario internacional de los guías de los Centros de la Paz, de las peregrinaciones, de los grupos de oración y de caridad tendrá lugar en Medj. del 26/2 al 1/3/2001. El tema será "Paz y reconciliación".
Hay que inscribirse inmediatamente. Las inscripciones se envían al fax 00387.36651300 o bien a la dirección e-mail: medjugorje-mir@medjugorje.hr o llamando al número 00387.36651988.

 

Querido padre Slavko…

* Como ves, nada ha cambiado. Continúo escribiéndote para pedirte opinión, para comprometerte en multitudinarios encuentros de oración. Tengo la impresión que tendrás más trabajo ahora, en el Paraíso, que en tu amada Medj. Es verdad, las personas más queridas, las que nos han ayudado de corazón, las que nos han "dado a Dios", cuando se van no dejan un vacío, sino que nos hacen comprender que hay que esperar, que luego será mejor, para siempre.

(Gianni Romolotti - Milán)

* Transmitimos condolencias vivísimas a toda la parroquia de Medj. y a todos los que trabajan para ella. Unidos por la ausencia del hermano Slavko, como lo ha definido la Virgen y como lo que era realmente: hermano, padre y apoyo de cada peregrino que ha estado en Medj. y gracias al cual ha leído el Eco.

(Centro María - Roma)

* Siento muchísimo la inesperada pérdida del p. Slavko, misionero incansable de los mensajes de la Reina de la Paz. Era uno de los pilares fundamentales de Medj. Tuvimos la gracia de tenerlo en Paraguay en febrero del 95 durante tres días de conferencias. En el mismo año tuvimos otro encuentro en Ecuador. Puedo testimoniar que era un hombre sencillo, humilde y paternal. Guardo en mi corazón como un tesoro muy precioso haber tenido la oportunidad de conocerlo de cerca.

(Rebeca Venialgo - Paraguay)

* Te bendigo p. Slavko por todo lo que has hecho por mí (en Argentina y en mi visita a Medj.). Estarás eternamente en mi humilde corazón. No olvidaré nunca tus adoraciones eucarísticas. Te suplico que ruegues mucho al Altísimo para que ame siempre más a Jesús y a mi Madre celeste, como tú los amaste en la tierra y ahora en el Cielo; por mi conversión y la de mi familia, de mis amigos y de toda Argentina. ¡Gracias p. Slavko "por la semilla" que sembraste en nuestras almas en tus peregrinaciones por el mundo!

(Conrado E. Bauer - Argentina)

* Nos unimos a la Parroquia franciscana, al Eco, y a todos los peregrinos de Medj. con verdadero dolor de corazón, por la inestimable pérdida del p. Slavko, gran pescador de almas en estos últimos años. Como Jesús, ha entregado su vida a los pies de la Cruz, para todos nosotros peregrinos. Gracias p. Slavko.

(Roberto Magagna - Madrid)

* El P. Slavko deja un gran vacío entre los peregrinos y estoy seguro que muchos jóvenes lloran… y no sólo ellos.

(Rita - Suiza)

 

El Eco de María es gratuito y se mantiene sólo de donativos voluntarios que hay que enviar al número de c.c.p. 14124226

Fe de erratas - Nos excusamos por haber publicado en el número anterior del Eco un e-mail equivocado de la persona que se ocupa del Censo de los Grupos de Oración que tienen su actividad en Italia y en el extranjero. La dirección exacta es la siguiente: Gianni Romolotti / E- mail: realt@tin.it

 

Eco en internet: http://www.eclipse.it/medjugorje

Abonos: ecodimaria@mclink.it

 

LOS LECTORES ESCRIBEN

Hermano Piero de Uganda - "Queridísimo Eco…" Paz y bien según tus deseos… ¡Gracias porque llegas siempre puntual, te leo enseguida! Gracias también por el precioso servicio que haces a tantos hermanos y hermanas. Soy un misionero comboniano con 67 "primaveras", sobre las espaldas, 40 de las cuales, las he pasado y vivido magníficamente en Africa del Sur, en Sudán y en Uganda. Quiero unirme a la oración de millones de fieles para interceder cerca de María por la paz en el mundo, que desgraciadamente no existe. En especial por Africa y más aún por mi martirizada Uganda. Hace tan solo un mes que el P.Raffaele di Bari, comboniano, fue martirizado: tiroteado, robado y quemado. Que María Reina de la Paz, interceda por todos ante el buen Padre Eterno.
Un afectuoso saludo y ánimo para todos vosotros. Que vuestro trabajo sea rico de mucho bien para el reino de Dios ya presente entre vosotros y rico también de méritos para todos nosotros allá en el Paraíso.

Hermana Franca de Albania - "Queridísimos amigos del Eco, ante todo os agradezco de corazón la asiduidad con la que me enviáis el Eco. Cuando llega es para mi como una fiesta, porque con las noticias me alegra el corazón y me ayuda en mi apostolado, especialmente en esta tierra donde a la gente le cuesta tanto creer.
Agradezco mucho el esfuerzo que hacéis para mantener la revista y no os olvido en la oración para que la Virgen os proteja y os dé siempre los medios para ir hacia adelante.

Un sacerdote de Colombia - Gracias de corazón por enviar el Eco en lengua española. Me es muy útil no solo a mí sino a todas las personas que participan en la S. Misa que celebro y a las que leo con provecho la revista.

María de Turín (I) - Ante todo: Gracias…por la gran alegría que nos dais a todos con el envío del Eco. ¡Es una fuente de Gracia este Eco! Sólo el Señor sabe vuestro trabajo, pero "alegraos - dice el Señor - vuestros nombres están escritos en el cielo". Vuestra perseverancia trae a nuestras casas mucha luz, gozo y en consecuencia más paz. ¡Gracias por todo!

Las misioneras franciscanas de la Eucaristía de Los Angeles (USA) - Mil gracias por la revista, la esperamos siempre con ansiedad. Que Dios la bendiga y la sostenga, y llene de entusiasmo vuestro trabajo de hacer conocer y amar a su Madre Purísima.

Rosina de Ohio (USA) - os escribo para agradeceros las copias del Eco que leo con mucho gusto; en los artículos encuentro alimento para mi espíritu.

 

 

"Que Dios nos bendiga con la luz de su rostro".

Que verdaderamente Él pueda ser la única Luz de nuestra vida.

Podremos manifestar esta Luz a las personas cercanas a nosotros cuando el Señor esté verdaderamente en el primer lugar en nuestro corazón.

Ofrezcamos nuestros cuerpos como instrumentos de justicia para que se realice su salvación.

Que el Señor nos bendiga.

Don Alberto

Villanova M., 1 de enero de 2001.