Mensual Mensajes de Medjugorje de Año 1996

¡Queridos hijos! Hoy los invito a decidirse por la Paz. Oren a Dios para que les dé la verdadera paz. Vivan la paz en sus corazones y comprenderán, queridos hijos, que la paz es un don de Dios. Queridos hijos, sin amor no pueden vivir la paz. El fruto de la paz es el amor y el fruto del amor es el perdón. Yo estoy con ustedes y los invito a todos, hijitos, a que primeramente perdonen en la familia y entonces serán capaces de perdonar a los demás. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy los invito a la conversión. Este es el mensaje más importante que les he dado aquí. Hijitos, deseo que cada uno de ustedes sea portador de mis mensajes. Los invito, hijitos, a vivir los mensajes que les he dado durante estos años. Este tiempo es un tiempo de gracia. Especialmente ahora que también la Iglesia los invita a la oración y a la conversión. También Yo, hijitos, los invito a vivir mis mensajes que les he dado durante este tiempo, desde que me aparezco aquí. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Los invito a decidirse de nuevo a amar a Dios sobre todas las cosas. En este tiempo en el que, a causa del espíritu de consumismo, se olvida lo que significa amar y apreciar los verdaderos valores. Yo los invito de nuevo, hijitos, a poner a Dios en primer lugar en su vida. Que Satanás no los atraiga con las cosas materiales, hijitos, sino decídanse por Dios que es libertad y amor. Escojan la vida y no la muerte del alma. Hijitos, en este tiempo en que meditan la pasión y la muerte de Jesús, los invito a decidirse por la vida que volvió a florecer por medio de la Resurrección y que su vida se renueve hoy a través de la conversión que los conducirá a la vida eterna. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy los invito de nuevo a poner la oración en primer lugar en sus familias. Hijitos, si Dios está en primer lugar, entonces, en todo lo que hagan, buscarán la voluntad de Dios. Así, su conversión cotidiana será más fácil. Hijitos busquen con humildad aquello que no esté en orden en sus corazones y comprenderán que es lo que deben hacer. La conversión será para ustedes un deber cotidiano que realizarán con gozo. Hijitos, Yo estoy con ustedes y los bendigo a todos y los invito a convertirse en testigos míos a través de la oración y la conversión personal. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy deseo darles gracias por todas sus oraciones y sacrificios que han ofrecido en este mes consagrado a Mí. Hijitos, deseo que todos ustedes también sean activos en este tiempo que, a través de Mí, esta unido al cielo de manera especial. Oren para poder comprender que es necesario que todos ustedes colaboren, con su vida y con su ejemplo, a la obra de salvación. Hijitos, Yo deseo que los hombres se conviertan y que en ustedes me vean a Mí y a mi hijo Jesús. Yo intercederé por ustedes y los ayudaré a ser luz. Ayuden a los demás, porque ayudándolos también su alma encontrará la salvación. Gracias opor haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy les doy gracias por todos los sacrificios que me han ofrecido en estos días. Hijitos, los invito a abrirse a Mí y a decidirse por la conversión. Sus corazones, hijitos, no están completamente abiertos a Mí, por eso los invito de nuevo a abrirse a la oración, para que el Espíritu Santo los ayude en la oración a fin de que sus corazones se hagan de carne y no de piedra. Hijitos, gracias por haber respondido a mi llamado y por haberse decidido a caminar conmigo a la santidad!
¡Queridos hijos! Hoy los invito a decidirse por Dios cada día. Hijitos, ustedes hablan mucho de Dios y dan poco testimonio con su vida. Por eso, hijitos, decídanse por la conversión, a fin de que su vida sea verdadera delante de Dios, a fin de que, en la autenticidad de sus vidas, den testimonio de la belleza que Dios les ha dado. Hijitos, los invito a decidirse de nuevo por la oración, porque en la oración podrán vivir la conversión. Cada uno de ustedes será, en la simplicidad, semejante a un niño que está abierto al amor del Padre. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Escuchen, porque deseo hablarles e invitarlos a tener más fe y confianza en Dios que los ama inconmesurablemente. Hijitos, ustedes no saben vivir en gracia de Dios, por eso los llamo a todos de nuevo a llevar la palabra de Dios en sus corazones y en sus pensamientos. Hijitos, pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en sus familias, léanla y vívanla. Enseñen a sus hjos, porque si ustedes no son un ejemplo para ellos, los hijos se irán por el camino de la impiedad. Reflexionen y oren, y entonces Dios nacerá en sus corazones y sus corazones estarán gozosos. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy los invito a ofrecer sus cruces y sus sufrimientos por mis intenciones. Hijitos, yo soy su Madre y deseo ayudarles obteniendo para ustedes la gracia de Dios. Hijitos, ofrezcan sus sufrimientos como un regalo a Dios, a fin de que se conviertan en una hermosísima flor de alegría. Por so, hijitos, oren para que sean capaces de entender que el sufrimiento puede convertirse en alegría y la cruz en camino de alegría. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy los invito a abrirse a Dios el Creador, a fin de que El pueda transformarlos. Hijitos, ustedes me son muy queridos. Yo los amo a todos y los llamo a estar más cerca de Mí y a que su amor por mi Inmaculado Corazón sea más ferviente. Yo deseo renovarlos y guiarlos con mi Corazón al Corazón de Jesús que aún hoy sufre por ustedes y los llama a la conversión y la renovación. A través de ustedes, Yo deseo renovar el mundo, Comprendan, hijitos, que ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo. Hijitos, los invito y los amo, y de una manera especial les imploro, conviértanse! Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy, de nuevo, los invito a orar, a fin de que a través de la oración, el ayuno y los pequeños sacrificios puedan prepararse a la venida de Jesús. Que este tiempo, hijitos, sea un tiempo de gracia para ustedes. Aprovechen cada momento y hagan el bien, porque sólo así sentirán el nacimiento de Jesús en sus corazones. Si dan ejemplo con su vida y se convierten en un signo del amor de Dios, el amor prevalecerá en los corazones de los hombres. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy estoy con ustedes de una manera especial, llevando en mis brazos al Niñito Jesús, y los invito, hijitos, a abrirse a Su llamado. El los invita al gozo. Hijitos, vivan gozosos los mensajes del Evangelio que les repito desde el tiempo en que estoy con ustedes. Hijitos, Yo soy su Madre y deseo revelarles al Dios del amor y al Dios de la paz. No quiero que sus vidas se desarrollen en la tristeza, sino que se realicen en el gozo por la eternidad, conforme al Evangelio. Sólo de este modo sus vidas tendrán sentido. Gracias por haber respondido a mi llamado!
   




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Para que Dios pueda vivir en sus corazones, deben amar.